¿Cómo le enseño a mis hijos qué es el consentimiento? Pues, no es tan complicado como parece.

Como padres, en ocasiones nos puede resultar difícil respetar los deseos de nuestros hijos o simplemente tomar en cuenta sus decisiones. En piloto automático tendemos a decidir por ellos sin pensar que esto podría afectarles de alguna manera, ya que el consentimiento es algo muy personal, y aún siendo niños pueden tener claro lo que desean y lo que no.

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Enséñales sobre consentimiento

Según la psicóloga clínica infantil, Sarah Schettini, el consentimiento ocurre cuando una persona acepta voluntariamente la propuesta o los deseos de otra. Con los niños, a menudo se les dice “pide permiso”.

Es importante respetar sus decisiones sobre espacio personal y lo que deciden hacer. También, explicarles claramente lo que significan las palabras “no” o “para”. Los niños y niñas deben entender que cuando alguien le dice que no, debe respetarlo, pero a la vez, cuando él lo dice, también se debe respetar su límite. Esto empieza en casa, por ejemplo: si ya no quiere seguir un juego y pide parar, es importante hacerlo.

Actititudes normalizadas en el día a día que hay que revisar

Otro tema que se suele olvidar es pedir el consentimiento de los pequeños cuando se invade su espacio personal, por ejemplo, con los abrazos, besos, cosquillas, etc., ya que esto les enseña que tienen el control de lo que pasa con su cuerpo.

Los niños y niñas deben saber que tienen el derecho a establecer sus propios límites. Por ejemplo, antes de abrazarlo y besarlo, preguntarle si se siente cómodo o si está de acuerdo. Empoderarlo a designar su propio espacio personal lo ayudará a comprender que otras personas también quieren hacerlo.

Para que entiendan que su cuerpo se cuida y se respeta, es importante no obligarlos a abrazar, besar o que otras personas lo toquen, si no quieren. Con relación a su cuerpo, debemos mostrarles cómo establecer límites sobre cuándo y cómo se toca y quién lo toca.

Deben tener claro que:

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  • Tu cuerpo te pertenece y tienes la oportunidad de decidir sobre él.
  • Nadie debe tocarte sin permiso.

Cabe destacar que es responsabilidad de los padres o del cuidador mantener seguros a los pequeños. Esto significa que se debe tener cuidado al elegir a las personas con las que pasan el tiempo. También es necesario educar a la familia, amigos y otras personas involucradas en su vida sobre las expectativas en torno a los límites y el consentimiento. Por ejemplo, explicarle a la familia lo que se le quiere enseñar sobre los límites y no obligarlo a tocar, abrazar o sentarse en las piernas de alguien si no quiere.

También, se debe respetar su forma de ser y sus deseos en diferentes situaciones. Por ejemplo, si es tímido o no se siente seguro en un lugar nuevo, no obligarlo a interactuar o hacer algo que no desea.
No es necesario obligarle o llamarle la atención delante de terceros, ya que empeorará la situación. Tampoco ayuda justificar su conducta con una etiqueta, ejemplo: él/ella es así, es tímida, etc. Esto puede reforzar la conducta.

Tener una conversación previa es clave

Es mejor hablar con anticipación, explicarle lo que puede pasar en el lugar, las personas que estarán y cómo debería responder. Un saludo con las manos o una sonrisa es suficiente. Con los más pequeños, puede ayudar hacer juegos de roles y practicar el saludo. Poco a poco lo irá logrando sin sentirse forzado.

Si se trata del espacio personal, de su cuerpo, de su temperamento, no se debe forzar u obligar. Sin embargo, existen normas sociales que los pequeños deben cumplir, y para eso ayuda tener una conversación previa explicándole, antes de estar en el lugar, lo que se espera de él y también escuchar sus temores, inquietudes u opinión. Un padre o madre que acostumbra a escuchar y validar a su hijo ya está honrando y aceptando sus deseos.

¿Cómo le enseño a mis hijos qué es el consentimiento si son extrovertidos por naturaleza?

También está el otro extremo, niños que son muy entusiastas y tienden a acaparar todo el espacio. A estos es bueno enseñarles sobre el espacio personal y así ayudar a reducir las demostraciones afectivas a otras personas. Se les puede explicar como si cada persona está dentro de una burbuja y es el espacio que se debe mantener entre cada una.

El primer paso siempre es validar sus sentimientos o expresiones. La empatía que demuestra el adulto lo ayuda a sentirse escuchado. Cuando deseamos que haga algo en particular es necesario explicarle las razones, con un lenguaje adecuado para su edad, evitando las amenazas y sobornos.

Las madres y padres deben estar dispuestos a tener una comunicación abierta en casa, contestar preguntas y escuchar a sus hijos. Cuando se sienten validados y aceptados son más abiertos, expresivos y tienen mejor comunicación, no solo en casa, sino con los demás.

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Así que, ¿Cómo le enseño a mis hijos qué es el consentimiento? Empiezo a comunicar todos los temas hablados desde temprano.