Excarbamos en el pasado y analizamos ejemplos de relaciones poco favorables entre mamá e hija.

¿Qué son los Mommy Issues?

mommy issues

Primera historia

Pilar nació en el seno de una familia tradicional. Era la mayor de tres hermanos: el paradigma, el ejemplo a seguir. A temprana edad su madre le hizo saber que tenía bajo su responsabilidad la misión de cuidar y guiar a los más pequeños por el “buen camino”, y asumió los quehaceres del hogar amparada en el dicho de su mamá: “Yo me paré frente a un fogón a los 8 años y mírame aquí, no me he muerto”. Claro, sin olvidar lo más importante, sus estudios, a los que debía entregarse de igual forma en un cien por ciento, aunque no tuviese tiempo.

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Cada día le recordaban sus pendientes disfrazados de “ayuda”. Sin embargo, esta dinámica que, dicho sea de paso, venía cargada de reproches e insultos cuando no podía cumplir con lo solicitado. Como consecuencia, esto comenzó a generar en Pilar un sentimiento de insatisfacción consigo misma, culpa y miedo al rechazo por no cumplir con estándares ajenos.

Además, como si fuese poco, la relación de sus padres comenzó a deteriorarse. Y aquí otro nuevo rol asignado: el de paño de lágrimas de su madre, quien le contaba, en medio de un mar de sufrimiento, todo lo que sucedía con su padre, al que desde ya Pilar veía con ojos de inseguridad, abandono y traición.

Con tan solo 13 años la decepción toco la puerta de su interior. Es que ya había vivido mucho…

Este escenario, aunque resulte muy novelesco, es bastante común en los hogares dominicanos. Entre mamá e hija se da una dinámica que, salvo excepciones, termina siendo poco traumática.

Luego, una vez Pilar crezca y alcance cierta independencia que le permita entablar relaciones personales y labores, seguramente las semillas de inseguridad sembradas en su niñez comenzarán a brotar.

Segunda historia

“Mi mamá me abandonó”, nos dice de entrada y de golpe, Estela Acosta, con quien conversamos a propósito del tema en cuestión. “No quería saber de mí y se fue sin pensar lo que significaría esto”, declara, recordando que mientras vivieron juntas se encargó de que no se sintiera bien consigo misma, haciendo comentarios sobre su cuerpo y personalidad como, “Aburres y molestas a la gente” o “No tienes cuerpo para llevar esos pantalones”, los cuales, crearon en Estela el miedo a no tener amigos o que se alejaran de ella. “Es algo que me afectó emocional y socialmente, siempre tenía miedo de ser yo misma y que las personas se alejaran”, nos dice.

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Y aunque su mamá nunca llegó a pegarle, sí la ofendió de muchas maneras.

Viendo los escenarios anteriormente expuestos, nos percatamos, de todas formas, que los lazos cimentados durante la infancia se relacionan directamente con otros. Es decir, es posible establecer una cadena de sentido hasta los primeros años de vida y conectarlos con las relaciones sociales posteriores.

Entendiendo los Mommy Issues

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Lo que conocemos hoy día como mommy issues, término de origen anglosajón, hace referencia a una serie de conflictos internos, muchas veces inconscientes, que puede presentar una persona, derivados de una relación problemática con su figura materna. Esta teoría tiene sus orígenes en las referencias planteadas por Sigmund Freud, respecto al “complejo del padre”, y que hoy día se ha transformado en un concepto mucho más amplio y coloquial.

En realidad, las relaciones emocionales no responden necesariamente a ningún género como principio fundamental. Sin embargo:

“La relación con la madre (generalmente figura de apego primaria) es una de las relaciones más importantes de nuestra vida y que sienta las bases para nuestro futuro mundo relacional, al ser el vínculo principal que va estructurando la dinámica interna y de relación con el mundo exterior”

Psicóloga infanto-juvenil Clarissa Guerrero

Y que algo quede claro, la intención no es generar culpa a las madres, pues de por sí es un rol muy demandante. No obstante, no podemos negar la carga y herencia emocional que conlleva el vínculo en términos de integrar el mundo exterior cuando comenzamos a relacionarnos.

¿Ahora bien, cuáles condiciones deben darse para que afloren los mommy issues?

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“La causa principal es el tipo de apego que se establece a partir de la figura primaria en nuestra infancia (apego desorganizado), en la mayoría de los casos”, explica Guerrero.

Y añade que resultar o no vulnerables frente a esto dependerá en la mayoría de los casos de si la madre ha sido diagnosticada con algún trastorno psiquiátrico, que entonces interfiera en la dinámica. Además puede tratarse de una cadena de patrones de apego poco saludables trasmitidos de generación en generación que es necesario mirar y revisar para poder romper con éstos y comenzar a accionar de manera distinta.

Aquí, la red de apoyo con la que se cuente, que exista o no una persona que sirva de contención o sustituta del apego seguro determinará un mejor o peor pronóstico para la persona involucrada.

Envuelta en el círculo…¿Ahora qué?

mommy issues

En definitiva, el tipo de apego generado en la niñez es lo que define nuestro patrón de relacionarnos a futuro. De ahí se genera un impacto en todas las relaciones de por vida y muy marcadamente las de pareja. Seguimos los patrones de ansiedad, ambivalencia, desorganización o seguridad que la persona haya internalizado en edades tempranas. Y es que nuestras relaciones humanas, sobre todo las de pareja, son la manifestación y el espejo principal de asuntos sin resolver en nuestro entorno familiar.

Muchas veces, para la “víctima” es difícil entender lo que sucede, ya que su madre podría ser responsable de las situaciones no tan agradables que enfrenta en la actualidad.

Realmente es difícil porque no suele percibirse el problema hasta que la persona se vea afectada, confrontada o con la necesidad de cambiar esto en su vida. Es decir, no hace conciencia de lo que esto impacta en sus relaciones.

“Trabajar en esto conlleva un proceso profundo de terapia para poder entender que desde el vínculo materno todos podemos cargar heridas. Pero, sí es posible sanarlas y sacar lo mejor de ellas para transformar nuestra realidad. Además, podemos entender de dónde vienen nuestros padres para evitar resentimientos y culpabilización”, señala Guerrero.

Sanando tu niña interior de los Mommy Issues

mommy issues

“Enfrentar este tipo de situaciones en la niñez puede ser confuso. Sobre todo porque hay temas difíciles aún de entender, ni se tiene tampoco la conciencia adecuada sobre los mismos. Por otro lado, al ser adultos, es nuestra responsabilidad cuidarnos y abogar por nuestra propia salud mental, trabajando activamente para atacar esos puntos que necesitamos”

Clarissa Guererro

Por ejemplo, otra de nuestras voces testimoniales, Andrea Castillo, nos relata que su madre sufrió depresión postparto una vez la tuvo, y que no se trató. De pequeña recuerda su rechazo. No la quiso lactar, no le gustaba jugar con ella y lo poco que hacía era a regañadientes.

“Ahora de adulta, mirando hacia atrás, entiendo mi miedo extremo al abandono, pero lo peor no era eso, sino que no era consciente de ese miedo ni el porqué. Siempre terminaba enredada emocionalmente con hombres que eventualmente me abandonaban o que no querían compartir conmigo las pequeñeces de la vida, lo que realmente vale la pena. Ahora que soy “adulta” no la culpo, la entiendo y sé que hizo lo que pudo dentro de sus posibilidades emocionales.

“Cabe destacar que hay situaciones de patología grave en los vínculos en donde se requiere cierta distancia emocional, para poder sanar y funcionar de una mejor manera. Esto no quiere decir abandonar o “borrar” pero sí tomar una distancia que sea saludable”, aclara Guerrero.

“Desde el amor es posible sanar viendo, incluso las peores situaciones, con ojos compasivos”

cLARISsA gUERRERO

¿Siempre funcionará?

No tenemos una respuesta exacta a dicha interrogante. Todo dependerá de lo que estés dispuesta a trabajar en ti misma, bajo expectativas reales del vínculo. Solo podemos trabajar desde nosotros, nunca se debe obligar, ni siquiera a nuestra madre, a cambiar o sanar determinados aspectos. Si nos centramos en nosotros y en nuestra propia capacidad de evolucionar, adentrándonos en un proceso de terapia, sí es posible.

En conclusión, nos queda muy claro que, los primeros años de vida son fundamentales para el desarrollo del ser humano, tanto en los aspectos afectivos como cognitivos. Y el rol de los padres en esta etapa de la vida es crucial para completar satisfactoriamente este proceso. La empatía en la niñez es el cimiento que garantizará el desarrollo de adultos sanos que aporten positivamente a la sociedad.

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