Su vida ha estado ligada desde muy joven a la ejecución de obras civiles, esto porque su padre y su madre también son ingenieros, quienes hace años decidieron formar su propia compañía, hoy familiar, Fortuna y Asociados; a la que también pertenece su hermana, en calidad de arquitecta. “Lo que más me gusta de este campo laboral es el poder desarrollar un proyecto desde cero y ver el resultado final. Pero lo más interesante es el proceso, ver paso a paso cómo va tomando forma, como todo en la vida”, detalla Paul, para quien su padre ha sido un ejemplo a seguir y a quien le debe gran parte de lo que es. “Lo admiro, es un ídolo para mi, siempre lo he visto con grande ojos, piedra esencial en mi vida, mi estandarte”, agrega.

Paul lleva 7 años de casado. Su esposa es la estilista Dawilda González, con quien ha procreado dos niños, Paul Enrique de 5 años, y Máximo Enrique de 2, quienes han cambiado su vida 100%. “Ellos son mi prioridad en todo. Trato de dedicarle el mayor tiempo posible, lo tenga o no”. Como padres, entiende que predicar con el ejemplo es su norte, que el matrimonio se hizo para complementarse el uno con el otro, y que la mujer como tal es que la que hace que el hombre logre su estado optimo de desarrollo.

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Pasatiempo favorito: deportes (gimnasio, béisbol, natación…).
Un talento: actualmente estoy aprendiendo fotografía.