Al día de nuestra circulación No. 246 nos encontramos exactamente a 23 días de haber iniciado el 2015. Esto supone la proyección de nuevos planes en nuestras vidas. Es un momento propicio para soñar, idealizar y plasmar, pero lo más importante, materializar todo aquello por lo que luchamos día a día. Al comenzar un nuevo año se abre una nueva danza, nos esperan cambios. Pero, ¿cómo manejarlos?, ¿qué actitud escoger para abordarlos?

Como bien sabemos, toda vida comprende un ciclo: nacemos, crecemos, nos reproducimos y nos transformamos. Por igual, las células, los átomos, la energía… continuamente se transforman. “Nuestro mundo está en constante movimiento, y para estar en armonía con él conviene que los cambios en nuestra mente y cuerpo fluyan a su ritmo. Así como existe el blanco y el negro, también las diferentes tonalidades de grises. La flexibilidad y resiliencia nos permiten ver con claridad cada tonalidad y obtener el mayor provecho de ellas”, explica Liúsik Cuello, coach en formación, para quien, todo cambio puede producir estrés, sin embargo, explica que está en nuestras manos cómo los manejamos y enfrentamos.  Para esto nos sugiere lo siguiente:

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– Aquiétate, céntrate, acalla tu mente, encuentra en el silencio la voz que te indique qué hacer y sobre todo, cómo hacerlo.

– Observa qué pasa cuando estás incómoda. Analiza cada sensación, muchas pasan inadvertidas.

– Acepta, agradece. Cada situación en tu vida y los seres que te rodean es producto de tus pensamientos, estado anímico y vibración. En el momento que aceptas, y no enfrentas, todo fluye y desaparece una vez has aprendido la lección dada.

– Reúnete con personas que te aporten, con las que puedas crecer y contribuir a su crecimiento. 

– Mira, lee, observa, escucha lo que haga bien a tu alma.

Confía en tu ser interior, en el proceso. Errar es  parte de todo tipo de  aprendizaje.

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Investiga, mira ejemplos de aciertos y errores ajenos y propios.

– Mantén una actitud positiva: las dificultades son situaciones de aprendizaje que te llevan a lo próximo; pasan a ser una lección de enseñanza para lo que viene.

– Evalúa, analiza. Cada opción tiene sus pros y contras. Enuméralos, encuentra lo que mejor te convenga.

– Aprecia. Toda situación trae consigo un regalo en seres humanos que te apoyan; manifiéstales en todo momento tu agradecimiento.

– Valora la opinión de otros, pedirla  no te hace débil, sino más que eso, sabio e inteligente.

– Crea tus metas.

Fuente de inspiración

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La vida nos ofrece dos opciones: vivirla plenamente o soportarla. “Vivirla nos permite ser responsables y accionar. Soportarla nos convierte en víctimas de lo que suceda, sin importar qué queremos”, aclara Cuello, quien entiende que para vivir, primero deberás explorar y determinar lo que quieres y organizar ideas en torno a ese objetivo, establecer tus metas. “Para esto convendrá salir de tu zona de confort, retarte”, enfatiza. Deberás prepararte bien. Pero, ¿cómo lograrlo?

Nuestra entrevistada empieza citando a Suz Amaro, creadora de Vivesmart, programa de acompañamiento para personas y empresas que quieren ser más productivas y felices. En su taller de Productividad da excelentes pautas para la realización de metas. Dada su experiencia nos invita a:

 

1-Escribirlas, dibujarlas, plasmarlas

Colocarlas en un lugar que diariamente estemos viendo. ¿Cómo sería sentir, oler, tocar, ver lo que has visualizado? Recréalo.

 

2-Segmentarlas en los enfoques más importantes de tu vida

Salud, familia, espiritualidad, sociedad, abundancia, finanzas, ocio, etc.

 

3-Escribir de cinco a siete metas SMART por cada enfoque. Una meta SMART es:

Específica: define el quién, qué, cuándo, dónde, cuál y para qué; motivos y ventajas. Mientras más precisa sea tu meta, más caminos podrás encontrar para concretarla.

Medible: emplea un criterio para evaluar tu progreso. Un objetivo sin un resultado mensurable es como una competencia deportiva sin un marcador. Un ejemplo: pon cifras concretas en tus metas para que sepas si estás cumpliendo o no tu objetivo (cuándo, cuántos…), con un recordatorio semanal, quincenal, mensual para medir tu evolución.

Alcanzable: realista.

Relevante / retador: ¿Está dentro o fuera de tu zona de confort y seguridad? ¿Estás preparada para comprometerte a alcanzarla? ¿Estás dispuesta a hacer cambios radicales o al menos, modificar aspectos en tu vida? ¿Hay alguna opción más retadora de lograrla y en la que estás dispuesta a trabajar?

Con límite de tiempo: hace referencia a la fecha de realización de cada meta y submeta del proceso. Pregúntate: ¿Qué puedo hacer hoy para alcanzar mi meta? ¿Qué puedo hacer en dos semanas? ¿Qué puedo hacer en un mes / tres, seis meses para llegar a ella?

 

4-Gestionarlas periódicamente. ¿Cómo?

Planifícate.

Enfócate diariamente en el logro de las mismas; ver y evaluar las oportunidades y vencer cada obstáculo.

Da seguimiento: qué acciones estás llevando a cabo hoy para asegurar el logro de tus metas.

Celebrar: festeja cada pequeño logro o avance, te impulsará a continuar. Por ejemplo, si te planteas ahorrar RD$100.000 a diciembre 2015, cada quincena esto representa RD$3.846. ¡Celebra cada mes lo que has ahorrado!  Lo mismo si quieres rebajar 50 libras, equivalente a una libra semanal. ¡A celebrar las 2 libras perdidas cada dos semanas!  

Revisa: sin intención de crítica. Evalúa qué puedes hacer mejor.

Aplica tus aprendizajes: ¿Qué te funcionó o cómo has aplicado lo aprendido.

Innova: ¿Qué harías mejor o diferente si todo pasara otra vez? ¿Cuál sería la mejor versión de esto? Clave: la curiosidad.

Es importante recordar que se crece en la medida que aceptamos y agradecemos todo aquello que nos sucede. Evolucionar es un reto diario, un avanzar fluyendo con los cambios y evaluando las metas propuestas.