El próximo sábado 18 de julio, proclamado el Día de Internacional de Nelson Mandela por la ONU en el 2009, se llevará a cabo por primera vez la premiación que lleva el nombre del primer presidente electo de manera democrática en Sudáfrica.

 

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Homenaje

El 6 de julio de 2014 fue una fecha histórica para los sudafricanos. La Asamblea General de la ONU aceptó por unanimidad establecer los premios Nelson Rolihlahla Mandela. La distinción será realizada cada cinco años “para destacar los logros y contribuciones de dos personas (un hombre y una mujer)”. No podrán ser de la misma región geográfica.

Sus nombres

Rolihlahla (significa el que provoca problemas) fue su primer nombre, que iba acorde con su tribu, de la cual su padre era jefe. Cuando fue bautizado para ingresar a la escuela de la iglesia metodista, fue nombrado Nelson. De adulto, sus compañeros de revolución lo llamaron  “Madiba”, porque así también era conocido el clan al que pertenecía.

67 minutos

Es lo que piden los miembros de la fundación Nelson Mandela para conmemorar su Día Internacional, realizando una actividad al beneficio de la comunidad. Sesenta y siete minutos porque es uno por cada año de servicio público que realizó “Madiba”. Esta movilización propone acciones como: leerle a quien no puede, acompañar a un enfermo o ayudar en un refugio.

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Discriminación

Aunque la segregación racial en Sudáfrica data de principios del siglo XX, es tras la toma de posesión del Partido Nacional, en 1947, cuando se crea el régimen conocido como Apartheid, que “Mandela” rechazó y enfrentó durante casi toda su vida. Este sistema político imponía el “desarrollo separado de cada raza en la zona geográfica que le es asignada”.

Opresión

Mandela estuvo 27 años y medio recluido en varias cárceles, entre ellas, las ubicadas en: la isla de Robben, donde permaneció 18 años y tuvo que realizar trabajos forzosos. En la prisión de máxima seguridad Pollsmoor estuvo desde 1982 hasta 1987. De allí fue trasladado a Víctor Verster, tras recuperarse de tuberculosis. Quedó libre el 11 de febrero de 1990. Tenía 71 años.

Desde joven…

mostró que era alguien que no seguía las reglas sin razonar. A los 22 años huye de su tribu hacia Johannesburgo, al descubrir que habían negociado su matrimonio. Pero había otra renuncia en aquel acto. Sabiendo que su destino era ser el sucesor de su padre fallecido, se dijo a sí mismo que nunca gobernaría un país oprimido.

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