Una de las mayores pruebas que el ser humano le pone a su salud mental es la llamada “era moderna”. Una vida “más simplificada” entre apps que llevan nuestra agenda, pagos al instante en cualquier moneda y llamadas con video.

Lo que hemos dejado fuera de la conversación, conscientes o no, es el intercambio que hacemos por estas mantener estas comodidades. Como consecuencia, pasamos al lado más oscuro de un mundo altamente competitivo: el desgaste de la actualización digital.

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¿Desganada o Desfasada?: Sobreviviendo al exceso de herramientas digitales

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Trabajo, compromisos y momentos de self care se entremezclan entre actualizaciones de apps, nuevos negocios y cosas que nos hacen decir con agotamiento “otra vaina más”.

Es una era difícil porque vivimos constantemente entre el cansancio por exceso de opciones y la ansiedad de pestañear y darnos cuenta que, como le paso a nuestros padres, ya no entendemos por dónde va esta novela.

Muchos lideamos con el estrés de balancear nuestra vida análoga y digital – así que como una forma de normalizar este tipo de conversaciones y no perder la cabeza.

Por eso, comparto 5 cosas que me han ayudado para sentir que la velocidad de la tecnología no me está comiendo:

1. ¿Cómo reacciono ante la ansiedad?

En mi experiencia con amigos, familiares y estudiantes, la ansiedad que genera la velocidad de las herramientas digitales se presenta en 2 formas:

  • Exceso de uso y consumo. Es decir, quienes viven pegados a sus equipos, abrumados con cada actualización pero incapaces de despegarse no vaya a ser que se “pierdan algo”.
  • Los indiferentes. Los que ante tantos cambios soltaron la toalla virtual.

Ninguna de las reacciones está mal. Son mecanismos de defensa que nos funcionan de acuerdo a nuestra realidad de vida, relación con las herramientas y exceso de información.

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Por eso, reconocer nuestro patrón nos puede ayudar a tener una relación más sostenible.

2. Me time offline/offscreen

Desde que nos despertamos, nuestros dispositivos están dictando como interactuamos con el mundo: Un reloj que nos dice la agenda, un celular lleno de correos, una tableta con notificaciones.

Sin embargo, espacios como el gimnasio o ir a trotar, que antes estaban condicionados por encontrar el podcast o canción correcta, se han vuelto espacios donde el celular se queda en el locker y el sonido del ambiente me obliga a oxigenar mi mente y que las ideas fluyan sin pausas ni notificaciones.

3. ¿No me entere hoy? Me entero mañana

Las herramientas digitales son eso: medios por los cuales buscamos cumplir una tarea. No todos usamos las herramientas igual y claro, no todos buscamos resolver las mismas tareas.

Reconocer tu ritmo, no desde la comparación, sino desde el objetivo y la individualidad que conlleva nos ayuda a tenernos paciencia y pedir ayuda cuando la necesitemos.

4. Tus dudas a un click de distancia

Estamos en una era maravillosa—llena de blogs, websites y espacios con información a un googlazo de distancia. Sin embargo hay otras plataformas, para quienes desean la información más organizada o didáctica, plataformas como skillshare, domestika y crehana viven actualizándose con capacitaciones accesibles para los que no queremos durar un día entre búsquedas y taps.

5. Recuerda, es solo un app

Muchos hemos visto tecnología nacer y morir (Un saludo al beeper, la agenda electrónica y el servicio de telecable)—con las apps no es muy distinto. La parte importante no es saberse todos los periquitos de una herramienta en particular, es ver la ola desde afuera para aceptar cuando mínimamente debemos aprender algo, no para ser los primeros en enterarnos y volvernos los nuevos expertos, sino para tenerlo como punto de partida a una posible evolución o cambio a nuestro beneficio.

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De todo lo que hay aquí, los puntos 1 y 2 son para mi los más importantes porque somos seres análogos conviviendo en un ecosistema digital—mutable, variable y lleno de updates, pero como dicen en los campos “grano a grano se llena la gallina el buche”.