La tecnología siempre será una ayuda y aliada en el desarrollo del conocimiento de nuestros niños si sabemos usarla. Actualmente se ha vuelto un reto educar en la era tecnológica porque en ocasiones se nos hace difícil establecer límites.

Es por esto que nos apoyamos en la directora académica de La Casita De Belén, Ana Reyna, para que nos diga cómo llevar una buena relación con nuestros hijos y las pantallas.

Publicidad

En el tema del uso debemos tomar en cuenta:

El tiempo. Los niños o adolescentes no deben pasar tiempo ilimitado frente a las pantallas, todos según la edad que tengan necesitan tener controles.

Aplicaciones o webs visitados. Debemos estar pendientes de que los lugares que visiten nuestros hijos aporten en alguna área de su desarrollo.

Esto podría ser vocabulario, destrezas manuales, memorización, cálculo, lectura etc.

Usar la tecnología como un premio, y no como un entretenimiento. Esto ayuda a que el niño/ adolescente sea consciente de que las pantallas no estarán ahí siempre o que por derecho o exigencia no les toca quedarse frente a ellas.

Las pantallas tienen un uso claro, preciso y medido. 

Publicidad

Antes que todo, se debe hablar con nuestros hijos para llegar al punto de que conozcan los pro y contras.

Los dispositivos electrónicos no deben volverse un entorpecedor de la relación de padres e hijos.

Es importante que los padres hagan entender a sus niños cómo incide en su salud el uso desmedido de la tecnología y los peligros a los que puede enfrentarse.

Concientizando a nuestros chicos tendremos personas más abiertas a las exigencias o controles dispuestos por los padres.

Es un acuerdo entre todos a conciencia, más no por imposición. 

Ofrécele opciones que no incluyan pantallas.

Organizarte es básico para que esto funcione, deberás crear un listado de opciones para tener a mano cuando tus hijos te pregunte »y entonces, qué puedo hacer».

Tener libros, juegos de mesa, tarjetas de memorización, juegos tradicionales dominicanos como el Ya, Pimpón, pelotas, mariquitas, peluches, etc.

Publicidad

Si están en casa se puede incluir a los niños en los quehaceres rutinarios, para que no solo se distraigan, sino que tomen amor y responsabilidad del espacio en que viven y comparten. 

Pueden planificar salidas al aire libre donde no haya nada planificado, solo explorar y descubrir juntos.

También se vuelve una estrategia para sacar a nuestros chicos del adictivo mundo de las pantallas. 

Sobre estimulación tecnológica 

La luz azul de las pantallas altera el sueño pues interrumpe la liberación de melatonina, que es la hormona que indica cuándo dormir.

Esta hormona también puede alterar el comportamiento mostrándolos menos pacientes, agresivos y eleva el cortisol aumentando los niveles de estrés y ansiedad.

Por otro lado, podremos ver que niños que pasan mucho tiempo frente a celulares, televisiones, tabletas etc, mostrarán falta de atención y concentración.

Podrían desarrollar patologías como la hiperactividad, poca tolerancia y frustración.

En la parte bilógica o física vemos que usar demasiado estos aparatos altera la salud visual, lleva a la obesidad pues los niños comen sin control por ansiedad, algunos desarrollan retrocesos con el control de esfínteres que también se ve alterado por el estrés y la falta de enfoque para tomar tiempo, detenerse e ir al baño. 

La piel también es afectada por la luz azul que emiten nuestras pantallas ya que se estimula la formación de radicales libres que dañan directamente la matriz extracelular. 

Se recomienda mantener a los hijos totalmente alejados de las pantallas hasta los dos primeros años de edad los niños no deben nunca estar expuestos a pantallas.

A partir de esa edad ya se pueden ir agregando periodos cortos frente a la pantalla, siempre con una intención de aprendizaje o recreación controlada. 

Para los más grandes que ya necesitan la tecnología para estudiar e investigar, procurar hacer buen uso del tiempo invitándolos a no distraerse, sino a buscar específicamente lo que necesitan.