Las células madre se desarrollan en la sangre, en el cerebro y en todos nuestros órganos, y se promocionan como la cura de enfermedades como la diabetes, el infarto al miocardio, el mal de Parkinson, Alzheimer, esclerosis múltiple, artritis, así como algunos tipos de cáncer. Aunque se ha comprobado su eficacia en el trasplante o reemplazo de médula ósea en pacientes con leucemia, aún las investigaciones no arrojan suficientes evidencias científicas, que demuestren su eficacia para tratar otras patologías.

De ahí que, la Administración de Alimentos y Medicamentos, por sus siglas en inglés, (Food and Drug Administration, FDA) de los Estados Unidos haya expresado su preocupación por aquellos pacientes cuyas afecciones aún no tienen cura que pudieran caer en manos de inescrupulosos proveedores de tratamientos con células madre que son ilegales y potencialmente dañinos para la salud.

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“Existe riesgo potencial cuando las células se transfieren a un área donde no tienen la misma función biológica que cumplían en su ubicación original en el cuerpo,” asevera la directora de la Oficina de Terapias con Células, Tejidos y Genes de la FDA, Stephanie Simek. “Las células que se ubican en otro lugar del organismo pueden multiplicarse, formar tumores o pueden migrar a otras zonas del cuerpo”, advierte.

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