De acuerdo al libro Historia de las cosas, desde el siglo XIX, los europeos recibían recomendaciones de sus médicos para que realizaran baños de mar y sol recreativos, ya que esto era el remedio para curar enfermedades como artritis, depresión, entre otros.

Sin embargo, estas piezas eran muy distintas a la que conocemos hoy día: los bañistas llegaban hasta el borde del agua en una especie de cabinas rodantes, en donde se cambiaban de traje para luego tomar baños de mar.

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Más tarde se realizaron trajes con mayores comodidades del mismo material que las prendas de vestir. Al contrario de la actualidad, la moda en ese tiempo era llevar la piel blanca, por lo que se utilizaban guantes, velo y una sombrilla para proteger la piel de los rayos del sol.

Los trajes de baño comenzaron a evolucionar a principios del siglo XX, cuando las tendencias culturales, económicas y sociales empezaron a transformar el estatus de las mujeres occidentales.

En la actualidad, algunas de los diseños del siglo pasado han vuelto a ser tendencia. De acuerdo a Nathalie Ramos, de Coconat, tres estilos de bañadores reinarán esta temporada de sol, arena y mar. Aquí un poco de su historia y recomendaciones de acuerdo a tu cuerpo:

–          Bañador enterizo. Recién llegado el siglo XX, la mujer despliega más audacia, pues las propuestas se muestran más veraniegas, recortando el tamaño de las piezas para favorecer el bronceado, y apostando por el uso de colores más brillantes. Ramos explica que este clásico es ideal para disimular y estilizar la figura, en especial si es de colores oscuros o con líneas verticales.

–          Traje de baño de panti alto a la cintura. Este estilo se comenzó a utilizar a mediados del siglo XX. Según Nathalie Ramos, esta pieza es ideal para las mujeres con curvas, pues ayudan a moldear el cuerpo y realzar la figura.

–          Traje de baño con corte alto en las piernas. Al estilo Baywatch, con Pamela Anderson y Yasmine Bleeth, “esta pieza es ideal para estilizar la figura y hacerte lucir más alta”, asegura Ramos. Con el boom económico y las mujeres más prominentes aspirando a ocupar puestos directivos en el mundo de los negocios, estos bañadores hechos a medida cobraron fuerza en la década de los 80 y 90.

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