UNICA

“El envase de la fórmula infantil no deberá llevar letras que utilicen el término ‘maternizado’ ni ningún otro que lo compare con la leche materna”, Artículo 17, Ley 8-95.

Publicidad

Cuando vi que la bata que traía puesta estaba machada, no pude contener las lágrimas de la alegría”. Mientras María Teresa me contaba aquel recuerdo de hace exactamente un año y 9 meses volvía a delatar la emoción que sintió cuando, tras un par de días de haber dado a luz, de sus pechos brotaba al fin el alimento más idóneo para alimentar a su primogénito, Manuel: la leche materna. “Aquel milagro”, como ella misma lo llamó, completaba la felicidad de convertirse en madre, porque lactar era un deseo que acariciaba desde que estaba embarazada.

No, no se trata de fanatismo. La lactancia materna no debe ser vista como algo pasional de las madres sobreprotectoras o un asunto de mentalidad atrasada. Que a María Teresa le brillen los ojos cada vez que traiga a su mente la primera vez que pudo amamantar a Manuel, no es un drama exagerado como quizás alguno(a) pudiera pensar. Está más que comprobado lo importante que es la lactancia, tanto para la madre como para el bebé, que hay organismos internacionales y leyes que la impulsan. Y nuestro país, no está entre las excepciones.

Empezamos por mencionar que la Organización Mundial de la Salud (OMS), recomienda que durante los primeros seis meses el niño(a) se alimente de manera exclusiva de la leche materna. Dicha alimentación puede extenderse hasta los dos años o más. Los nutrientes complementarios deben incorporarse pasado los 180 días de nacidos. 

La OMS entrecomilla adrede la palabra “exclusiva” para especificar que no se debe “proporcionar al lactante ningún alimento ni bebida (ni siquiera agua) que no sea la leche materna”. Entiende que es el alimento “idóneo” para su sano crecimiento y desarrollo, sin mencionar que del mismo modo forma parte del proceso reproductivo y tiene importante repercusiones en la salud de la madre.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por sus siglas en inglés), es pro esta iniciativa, considerándola: “el modo perfecto de proveer los mejores alimentos al bebé”. Según esta entidad, no hay ninguna otra intervención preventiva tan eficaz como ésta para la supervivencia de los niños y niñas, sustentándose en un estudio publicado por la reconocida revista médica británica The Lancet, en el 2008. La publicación indicaba que la lactancia materna puede evitar la muerte de 1.4 millones de niños(as) menores de cinco años, en países en vías de desarrollo. De la misma manera, una investigación realizada en Ghana y publicada por UNICEF demostró que amamantar a los bebés durante las primeras horas de su nacimiento, puede prevenir el 2% de las muertes neonatales.  De hecho, este programa de las Naciones Unidas es aún más específico, como para que no quede ninguna duda: “Si se empezase a amamantar a cada niño en la primera hora tras su nacimiento, dándole sólo leche materna durante los primeros seis meses de vida y continuar dándole el pecho hasta los dos años, cada año se salvarían unas 800.000 vidas infantiles”.

Es válido destacar que durante la lactancia sí puede darse a los infantes vitaminas o medicamentos en gotas o jarabes, según la indicación de su pediatra.

Publicidad

No saber 

Todavía queda mucho qué aprender en cuanto a educación lactante en el país. Así lo confirma la Encuesta Enhogar MICS 2014, publicada en el portal de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), cuando pone en evidencia que sólo el 4.7% de niños y niñas son alimentados con leche materna durante los primeros seis meses de vida. Otra asignatura con números en rojo que tenemos como país, pues las estadísticas sitúan a República Dominicana en el último lugar respecto a los 21 países de América Latina y el Caribe, donde la tasa promedio de lactancia es de 37.9%.

Las estadísticas publicadas por la OMS indican que, durante los últimos 20 años, la cantidad de niños y niñas amamantados se mantuvo “embotellada” en una cifra sumamente baja: 7.7%. Lo triste es que tiene una tendencia a la baja, ya que el año pasado llegó a situarse en un 4.7%.

Esta vez, adrede entrecomillo y uso la palabra “embotellada”, ya que las cifras altas la obtuvo el biberón. El 86.7% de niños y niñas de entre 0 a 23 meses de nacidos fueron alimentados con leche de fórmula en el 2014, con una frecuencia de dos tomas por día. Otro de los factores encontrados fue que el 78% de los niños(as) que no fue alimentado con leche materna, en sustitución recibió alimentos complementarios sólidos, semisólidos y blandos.

Tampoco es recomendable alternar la lactancia, esto que la Unicef llama alimentación mixta, pues aseguran que aumentan las posibilidades de que el bebé padezca de diarrea y otras enfermedades infecciosas.

Que a nivel mundial, menos del 40% de los niños y niñas en la etapa de lactancia tome únicamente leche materna es más que todo, un asunto de educación y de compromiso de parte de las instituciones médicas, que no incentivan a las madres a que amamanten a sus bebés al nacer.

María Teresa es el ejemplo perfecto de este hecho. Con indignación nos cuenta lo que le sucedió: “Al haber dado a luz mediante una cesárea, en la clínica se tomaron la atribución de alimentar al niño con leche de fórmula sin mi autorización, lo que provocó que cuando intenté ponerlo al seno, lo rechazara. Inmediatamente se lo recriminé al personal de enfermería, y sólo me contestaron que mientras me recuperaba tenían que alimentarlo porque tenía hambre y estaba llorando mucho”.

Publicidad

Las consecuencias de esta acción fue que, como mencionamos, los primeros días luego del parto, su hijo Manuel no conseguía extraer leche de sus mamas y ella no tenía más remedio que prepararle unas cuantas onzas de la “otra leche”. Por ventura, tal y como contamos al inicio de este reportaje, el “remedio” no fue por mucho tiempo. Mientras estuvo de licencia postparto su pequeño se alimentó 100% directamente de ella. Cuando entró a trabajar, se ordeñaba y dejaba las dosis que necesitara mientras ella estuviera fuera. Así fue hasta cerca de los ocho meses.

Violación a la Ley

En 1981, la Asamblea Mundial de la Salud aprobó la creación del Código Internacional para la Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna con el propósito de “proteger y promover la lactancia natural y asegurar el uso de los sustitutos de la leche materna, cuando éstos sean necesarios”, según explica en su Artículo 1. El referido prohíbe cualquier forma de promoción alterna (biberones, teteras, fórmulas…) sea dada a la población en general, ni que los centros o profesionales de la salud comercialicen dichos productos, así sea distribuyendo muestras gratuitas.

Lo sucedido en el parto de María Teresa Morel es completamente violatorio, no solamente a este Código, sino también a la Ley 8-95, que en nuestro país declara como prioridad nacional la promoción y el fomento de la lactancia materna. “En la factura de la clínica me cobraron un paquete de doce botellas de leche de fórmula, argumentando que lo habían destapado para alimentar el niño, con lo cual mi indignación creció aún más al notar que ni siquiera se preocuparon en orientarme sobre cómo iniciar la lactancia natural de manera satisfactoria y me resignara a la compra de leche de fórmula. No me cabe dudas, que existe un negocio lucrativo detrás de un asunto tan serio como la salud de la población más vulnerable  que son los recién nacidos, sin que las autoridades sanitarias regulen esta mala práctica”, comenta esta madre.

Este hecho viola el artículo 9 de dicha Ley, que establece claramente que: 

a) En todos los centros de salud de carácter público o privado, o empresas del país, queda prohibida la promoción y publicidad de productos sucedáneos de la leche materna, biberones, tetinas y chupetes (bobos).

b) Queda prohibido a dichos centros de salud la visita de propagandistas o personas vinculadas a empresas fabricantes o distribuidoras de los mismos.

En su artículo 11 detalla además que “ninguna persona natural o jurídica podrá, directamente o por intermedio de otra persona actuando en su nombre, promocionar o publicitar cualquier producto designado, en cualquier punto de venta, servicio de salud u otro lugar”. Sucede, como lo pone evidencia un monitoreo realizado por Unicef, que sobre todo en los centros de salud privados, se reciben incentivos de parte de las compañías que comercializan estos productos. Acción que también penaliza esta Ley en su Artículo 14.

Protección a la madre trabajadora

Una de las mayores razones por las que el bebé deja de recibir la leche materna es porque pasado un periodo menor en el que tiene que ser amamantado, la madre tiene que volver al trabajo. Es por eso que tanto la Unicef como el Código Internacional para la Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna y la Ley 8-95, señalan la importancia de que desde el Estado se promueva el apoyo, incluyendo medidas legislativas, para que la mujer pueda continuar la lactancia.

En el Artículo 8 de la referida Ley, se establece que el Ministerio de Trabajo y el de Salud Pública, conjuntamente con el Instituto Dominicano de Seguros Sociales (IDSS), deben velar porque se cumpla la disposición del Artículo 240 del Código del Trabajo, para que en “todos los establecimientos industriales del país se asignen los espacios físicos con el objeto de que las trabajadoras puedan amamantar exclusivamente a sus hijos e hijas recién nacidos (as) hasta los seis meses de edad”. El Código del Trabajo permite además que la madre disponga de espacios para descansar remunerados, de 20 minutos como mínimo, para el proceso de lactar. De la misma manera, durante el primer año del nacimiento del bebé, la madre dispondrá de medio día para llevarlo al pediatra según su disponibilidad. P

Todoterreno

El trabajo no tiene por qué interferir en el proceso de amamantar. Las cantantes Pink y Techy Fatule, y la supermodelo Gisele Bündchen así lo demostraron. Ellas, como mujeres todoterreno, se han sumado a la tendencia prolactancia, a través de fotos compartidas en sus redes sociales.

Según la Unicef, éstos son algunas de las bondades que se obtienen con la lactancia:

 

Para la madre

* Reduce el riesgo de hemorragia posparto.

* Retrasa el retorno a la fertilidad.

* Reduce la diabetes tipo 2 y los cáncer de mama, útero y ovario.

Para el bebé 

*  Por llevar los anticuerpos de la madre, ayuda a combatir las enfermedades.  

*  Estimula el crecimiento adecuado de la boca y la mandíbula, y la secreción de hormonas para la digestión y para que el bebé se sacie.

*  Reduce el riesgo de padecer enfermedades crónicas cuando sea adulto, tales como obesidad, colesterol alto, presión arterial alta, diabetes, asma infantil y leucemia infantil.

* Obtienen mejores resultados en las pruebas de inteligencia y comportamiento en la edad adulta, que los bebés alimentados con fórmula.

4.7%

Fue el porcentaje de niños(as) amamantados según la OMS, en 2014.

“La lactancia reduce drásticamente las muertes por las infecciones respiratorias agudas y la diarrea, dos importantes causas de mortalidad infantil, así como las defunciones por otras enfermedades infecciosas” (OMS-The Lancet, 2000).

Brelfie: el orgullo de lactar en las redes sociales 

Miranda Kerr y Alyssa Milano se unen a las autofotos mientras amamantan a sus bebés. El brelfie en principio enfrentó una polémica, al creerse que sólo se trataba de promover la semidesnudez. Posteriormente, Instagram emitió una clausula que permitía que se compartieran las fotos de madres lactando.