Por Andrea Santana

En los últimas décadas ha aumentado la controversia de la ética en cuanto al uso de las células madre, especialmente las células madre embrionarias. Esto se debe a que muchos desafíos de la medicina pueden quedar en el pasado, ya que cada día se descubre nuevas posibilidades de uso para estos poderosos organismos. Sin embargo, así como su uso puede resolver muchos enigmas de la salud, el precio para pagar es muy alto, y no muchas personas están de acuerdo: Para cultivar células madre embrionarias se necesita un embrión humano creado por fertilización in-vitro.

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 ¿Qué son las células madre?

Las células madre son una clase de células cuyo uso es científicamente indefinido, capaces de dividirse y regenerarse de manera ilimitada. Por lo general las células madre provienen de dos fuentes: Los embriones humanos, formados durante la fase de blastocisto del desarrollo embrionario (para las células madre embrionarias) y tejidos adultos (para las células madre adultas).

 Según el portal medicalnewstoday.com, las células madre adultas (también llamadas somáticas), existen en todo el cuerpo después del desarrollo embrionario, y se encuentran especialmente dentro de diferentes tipos de tejido tales como el cerebro, la médula ósea, la sangre, los vasos sanguíneos, los músculos esqueléticos, la piel y el hígado. Estas células pueden permanecer en un estado de reposo por años, hasta que se activan por una enfermedad o lesión en el tejido que se encuentran.

 Al tener la capacidad sorprendente de poder dividirse y auto-renovarse de manera indefinida, esto les permite generar una gran variedad de tipos de células del órgano de origen, e incluso regenerar todo el órgano original.

 El debate que no se termina.

En cuanto a las células madre embrionarias, estas vienen de un embrión humano de cuatro a cinco dias de edad, cuyo desarrollo se encuentra en la fase de blastocisto. Estos embriones humanos son generalmente extras que se han creado en las clinicas de  fertilización in-vitro, donde varios óvulos son fertilizados en tubos de ensayo, pero solo uno es implantado en la mujer.

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 Esto genera un debate en cuanto a la posibilidad de usar la capacidad de las células madre embrionarias para combatir muchas enfermedades y heridas de gran gravedad. Por una parte, la comunidad científica esta de acuerdo pero por otra, la ética médica de utilizar un embrión humano, una vida de cuatro o cinco días para ser sacrificado a causa de hechos exteriores, genera dudas y discusiones morales sobre la importancia que debe tener la vida humana sin importar el estado en que se encuentre.

 En República Dominicana.

En el país contamos con dos compañías conocidas para la preservación de las células madre, Células Madre Dominicana S.A y MaterCell Dominicana. Ambas compañías cuentan con servicios personalizados y son respaldadas internacionalmente.

 La Dra. Judith Ortiz, de Células Madre Dominicana S.A, dice que en el país ha crecido la aceptación del procedimiento de conservación de las células madre de cordón umbilical, pero aunque este tipo de decisiones han comenzado a tener buena aceptación, todavía hay mucha desinformación por parte de la población sobre este procedimiento. Ortiz aclara que le el país, los bancos de conservación son frecuentemente confundidos como “centros” de aplicación de células madre, práctica que no es aplicada.

 Debido a su alto costo, solo esta disponible para personas clase media alta, ya que el proceso de conservación de estas células madre es realizado en convenio con laboratorios de Estados Unidos.

 Ortiz comenta que como centro de conservación, no han tenido percances con ninguna entidad religiosa o grupo ético/moral.

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