Muchos dirán que suena –o se lee, en este caso–, más sencillo de lo que es. Y ciertamente, bajar de peso requiere mucha fuerza de voluntad si tu alimentación no es balanceada. Sin embargo, después que logras llevar un estilo de vida saludable y no te anclas en una dieta del momento que al romperla te llevará a ganar esas libritas otra vez, el resultado no solo valdrá la pena, sino que será sostenible.                   

 ¿Quieres saber cómo? Aquí cinco claves:

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1 Haz cinco comidas al día. Realizar este número de comidas diariamente, ayuda a redistribuir las calorías que consumimos, por lo que evitamos sentir hambre y con ello comer en grandes cantidades y en exceso. Así nuestro organismo se encuentra prácticamente todo el día “ocupado” quemando grasas. Algunas sugerencias son:

Desayuno: Puedes ingerir todo tipo de alimentos.

Almuerzo: Carnes, pescados y ensaladas.

Merienda: Proteínas, si haces regularmente ejercicios, así como frutas.

Cena: Sopa, no comer vivieres dulces como la batata, plátano maduro y yuca. De las frutas no consumir guineo, piña o mango.

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2. No pases hambre. Muchas personas tienen la creencia errónea de  que si pasan hambre y se saltan alguna comida conseguirán perder peso. ¡Grave error! Lo que causará es que el organismo almacene aún más grasa y no la utilice. Además, cuando lleguemos a la siguiente comida tendremos aún más hambre, por lo que terminaremos por comer en exceso y no se conseguirá controlar el apetito.

 

3. Toma líquidos. Aunque es aconsejable tomar cada día de 1,5 a 2 litros al día (agua, té, infusiones, zumos…), al consumir jugos busca que sean 100% naturales, sin azúcar. En verano debemos aumentar la cantidad de toma de líquidos, especialmente en los días de mayor calor.

 

4. Vigila tu “hambre hedonista”. Lo cierto es que algunos alimentos, generalmente ricos en kilocalorías, grasas y azúcares, despiertan lo que se conoce como hambre hedonista o hambre por placer. Ésta no responde a una necesidad fisiológica, sino que se trata de un impulso cerebral que nos provoca el deseo de comer. Dicho antojo viene generado por mecanismos de recompensa del cerebro que se activan a través de hormonas y neurotransmisores como la dopamina, generando una sensación de bienestar y así, un aumento de su ingesta. Podemos vigilarlo con simples actos como gestionar nuestro entorno y adquirir buenos hábitos.

 

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5. Practica una actividad física cada Día. Para asegurar el gasto energético es imprescindible hacer ejercicios de forma habitual. Practica una actividad física cada día, al menos durante media hora. Te ayudará a quemar calorías, controlar el estrés, subir el colesterol bueno (HDL) y reducir la grasa acumulada.

Están especialmente indicados los deportes aeróbicos como la natación, el ciclismo o caminar a paso ligero durante 30 minutos. Ejercitarse ayuda a perder peso de forma saludable. P

 

La mayoría de las personas que han hecho dieta (entre un 90-95%), han ganado nuevamente las libras perdidas en un período de 1 a 5 años, de acuerdo al portal fitnessforwightloss.com. Ahí radica la importancia de asumir un estilo de vida saludable, y no únicamente una dieta de vez en vez, que puede constituirse en efecto “yo-yo”.