En reiteradas ocasiones nos hemos preguntado cuáles son las técnicas o los trucos utilizados en las películas para que los actores, que tienen modos de vidas diferentes a las interpretadas, logren horrorizar o transmitir dulzura a través de su trabajo. Usualmente, la magia de la transformación es tan penetrante que logra sacar al espectador de la ficción sin que éste lo perciba.

Aunque la mayoría, por no generalizar, de las producciones que hasta la fecha se han estrenado en el país han requerido de un maquillaje sutil, cabe señalar que cuando se habla de transformación, tanto la calidad actoral, como los efectos del maquillaje cobran protagonismo, independientemente de que este último sea casi imperceptible. 

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En la actualidad, premios “La silla” galardona las mejores caracterizaciones realizadas al respecto en la cinematografía nacional. En el 2013, la ceremonia, que además laurea diversos trabajos técnicos y artísticos del celuloide, reconoció la labor artística desempeñada por Giselle Jiménez durante la producción de la cinta El Hoyo del Diablo, mientras, esta categoría fue liderada por Código Paz, en la persona de Ana María Andrikson, en la edición del año pasado. 

Al respecto, la artista habla sobre las caracterizaciones del reconocido actor Johnny Deep, uno de los intérpretes que ha sido más caracterizado en los últimos tiempos, y destaca que en cada una de sus presentaciones el público se ha olvidado de su rostro real. 

Películas como “Charlie y la fábrica de chocolates” “El joven manos de tijeras” y “Los piratas del Caribe”, protagonizadas por Deep, distan mucho de las facciones reales del actor. Algunos de los fanáticos de estas cintas, coinciden en que la transformación física de sus protagonistas ha logrado mayor fijación en los espectadores que la historia misma.

Jiménez, quien trabajó bajo la dirección de Francis Disla “El Indio”, asegura que todos los elementos que componen una cinta son imprescindibles pero que, aunque en la industria local no se le reconozca como tal, el maquillaje es tan importante como el guión mismo. 

La fijación e hilación de la historia también son resaltadas por las bondades o las técnicas del maquillaje, que además de modificar, altera la realidad, y en el mejor de los casos, transmuta o logra distraer al espectador cuando el guión carece de profundidad. 

Varios artistas criollos están ganando terreno en este competitivo mercado, mientras otros están haciendo filas o preparándose para incursionar en el campo de la trasformación cosmética.

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Giselle Jiménez, Aleja Flores, Ana María Andrikson, Gigimakeupgroup, Paola Pichardo, José Abreu y Vanesa Torres son sólo algunos de los nombres de reconocidos maquillistas de una cinematografía local que, dadas las demandas de sus producciones, cada día, abre nuevos espacios a talentos emergentes. 
“Cuando estás viendo una película en otro idioma pierdes mucho contenido pero si lo visual te convence de lo que está pasando, logras digerir y engancharte, aunque hayas perdido detalles”, cita Jiménez quien también trabajó en “Ladrones a domicilio”, 2008, “Pimp Bullies”, 2011, y “Noche de circo”, 2013, entre otras. 

El embellecimiento, la tristeza o el rejuvenecimiento, son elementos básicos que el técnico o profesional del maquillaje deben conocer a la perfección antes de involucrarse en un proyecto de cine, y deben ser consensuados tanto por el director como por los productores de la cinta, porque este renglón en particular suele acarrear confusiones. 

Jiménez, quien ha trabajado en filmes internacionales como “Sugar” y “Stranger”, explica que quitar el brillo no es suficiente, apuesta por los trabajos que implican cambios radicales y mayor concentración creativa.

Durante un conversatorio vía telefónica, Jiménez manifestó varias quejas por las que está pasando el sector que labora como maquillista audiovisual. “La mayoría de los productores sólo se ocupan de tener una persona que ocupe la posición del maquillista, sin importar el trabajo de éste. No invierten en alguien especializado por la poca cultura y la desinformación, pero sobre todo, porque el cine de aquí no se está haciendo como arte, sino como negocio”, critica. Aparte de no cobrar el dinero adecuado, otro de los factores que según Jiménez también afecta la cosmética cinematográfica es su alto costo, “ los cosméticos suelen escasearse en el país porque no hay compañías locales que los fabriquen y en varias ocasiones se pierde mucho tiempo esperando que los pedidos, realizados vía internet, lleguen, o al hacer un viaje para adquirirlos”.

Jiménez, fotógrafa y publicista, con conocimientos empíricos sobre el maquillaje reconoce que las cualidades más prominentes de un caracterizador deben estar lideradas por la inventiva, la creatividad y la renovación continua. 

Formación educativa

Aunque no hay una escuela donde los creativos puedan estudiar efectos especiales aplicados al maquillaje, institutos como el ITLA, que imparte una importante cátedra al respecto; la Escuela de Chavón, con talleres sobre caracterización; FUNGLODE,con cursos con profesionales internacionales, e INFOTEP, aunque su fuerte es el maquillaje televisivo, están fortaleciendo el conocimiento sobre las técnicas y desarrollo del tratamiento que merece el rostro de un actor con fines de proyección en el séptimo arte. 

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Aleja Flores, quien imparte clases de maquillaje y continuidad, en dos de las instituciones referidas, y ha trabajado en películas como “Biodegradable”, “Primero de enero” y “María Montez”, comenta que aunque la labor del maquillista parezca simple, el profesionalismo y la experiencia deben jugar un papel protagónico, incluso, al aplicar maquillaje de modo natural. En cuanto a los efectos especiales, sugiere, que como en otros países, los profesionales en este renglón deberían cultivarse exclusivamente en un área. También comenta que dado los atractivos de la isla, los profesionales de la cosmetología tendrán que reinventarse, porque aumentará el número de producciones.

Gremio

Tanto Jiménez como otras figuras que se desenvuelven en esta área se han reunido en diferentes ocasiones con la intención de crear un sindicato que regularice las tarifas que debe cobrar un maquillista. Asegura que dicha proposición no sólo pretende beneficiar al maquillista, también a la cinematografía local. “Si hacemos un gremio con tarifas justas, los productores se verán en la obligación de contratar a la persona que realice el mejor trabajo, no a quien cobre más barato”. 

La publicista comenta que la remuneración mínima recibida durante un filme ha sido de RD$20,000. 00 por semanas.