La radiación UV es aquella emitida por los rayos ultravioletas que emanan del sol. La exposición prolongada a éstos puede generar diversos trastornos como catarata, degeneración macular (enfermedad del centro de la retina; no siempre relacionado con la edad), pingueculas (tumores de la conjuntiva, que recubren la parte blanca del ojo), pterigions (crecimiento anormal de tejido sobre la córnea) y fotoqueratitis (inflamación de la córnea). Todos ellos pueden causar perdida temporaria de la visión.

Estudios recientes sugieren que la energía solar visible (también llamada «luz azul», «high energy visible radiation» o HEV) produce daño ocular sin llegar a ser radiación UV. La energía solar visible aumenta el desarrollo de degeneración macular, especialmente cuando se relaciona con baja concentración de vitamina C y antioxidantes en el plasma sanguíneo.

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Cualquier persona que esté al aire libre se encuentra en riesgo de daño ocular relacionado a radiación UV y HEV dependiendo, sobre todo, de factores como:

* Ubicación geográfica: los niveles de UV son mayores en aéreas tropicales cerca del ecuador.

* Altitud: los niveles de UV son más intensos en zonas que están a una altura importante respecto al nivel del mar.

* Hora del día: los niveles también son mayores cuando el sol está arriba, es decir, entre las 10 am y las 4 pm.

* Ambiente: los niveles son mayores en espacios abiertos que obstruyan el paso de la radiación; especialmente en superficies altamente reflectivas como la nieve o la arena.

* Medicaciones: antibióticos como las tetraciclinas, las sulfas, los anticonceptivos orales, diuréticos y tranquilizantes pueden aumentar la sensibilidad del cuerpo a la radiación UV y HEV.

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Según explica la oftalmóloga Kelin Mayarí Leiva Lorenzana, las nubes no disminuyen los niveles de UV de manera significativa, por lo que se aconseja el uso de anteojos aún en días nublados. “El daño ocular y en la piel relacionado a la radiación UV es acumulativo, por lo que el peligro aumenta a medida que pasamos más tiempo sin protección al sol. Los lentes oscuros no deben ser signo de coquetería y distinción, como lo ve la sociedad, deben ser signo de protección y de querer cuidar nuestros ojos”.

Por lo tanto, explica la especialista, es de vital importancia proteger a los niños del daño ocular posible, sobre todo cuando estos pasan mucho tiempo al aire libre. Ellos son más susceptibles al daño retinal relacionado con la radiación UV por presentar el cristalino claro y transparente, permitiendo que los rayos solares lleguen al fondo del ojo. Muchos niños presentan también alergias al sol y se manifiestan con ojos rojos y picazón, para ellos la protección debe hacerse siempre.

“Los exámenes la vista deben hacerse por lo menos una vez al año, y desde el nacimiento, no solo cuando somos adultos o ancianos como generalmente pensamos. Además es importante mencionar que la evaluación de los ojos no solo es medir cuanto vemos y el famoso 20/20, sino que es hacer una evaluación de todas las estructuras del ojo y eso lo realiza solo un médico especializado en los ojos que es conocido como Médico Oftalmólogo. Porque el cuidado de sus ojos no solo son lentes”, explicó Leiva Lorenzana.

                                                                                     

¿Cómo disfrutar del sol sin peligros?

* Usar anteojos que bloqueen al 100% la radiación UV y absorban la mayoría de la HEV. Los marcos deben ser lo suficientemente grandes y de diseño anatómico para disminuir la cantidad de rayos que llegan al globo ocular. Los cristales de color bronce, cobre o rojizo/marrón son mejores para estos casos. Aun utilizando lentes de contacto es necesario el uso de anteojos, ya que cubren zonas no abarcadas por el lente..

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* Se puede disfrutar del sol y el aire libre siempre y cuando estemos equipados con la protección ocular y de piel correcta para reducir la exposición a la radiación UV. Por eso se recomienda siempre:

– Usar sombrero y anteojos adecuados envolventes.

– Aplicar protector solar cada 3 horas.

– Intentar evitar la exposición prolongada entre las 10 am y las 4 pm.

Estos consejos, que se convierten rápidamente en hábitos y pueden efectuarse sin esfuerzo, contribuimos al cuidado de nuestra salud visual durante el verano.