Aproximadamente 1 de cada 3 mujeres mayores de 35 han tenido esta condición. Que no te avergüence. Muchas mujeres no hacen nada al respecto por miedo o desconocimiento. Mientras más se conozca sobre esta condición que afecta a tantas, más sencillo será controlarla y normalizarla para mejorar nuestra calidad de vida.

6 factores que favorecen el que seamos más propensas a sufrir de incontinencia:

1. Envejecimiento de los músculos:

Los músculos del suelo pélvico sostienen los órganos inferiores: útero, intestino y vejiga, además de ser los encargados de retener los fluidos. Cuando no funcionan de forma óptima o pierden fuerza, suceden escapes con pequeños movimientos (reír, saltar, toser o estornudar).

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2. Menopausia:

Uno de los cambios de esta etapa es que se reduce la producción de estrógeno, hormona que tiene entre sus funciones conservar sanos y fuertes los músculos del suelo pélvico. Cuando ya no hay tanta producción, los músculos se degeneran, lo que puede causar incontinencia.

3. Embarazo:

 El cambio de hormonas provoca que la vejiga se relaje, volviendo más probables los escapes involuntarios de orina. De igual manera, con el desarrollo del bebé, el útero va creciendo, y como está ubicado justamente encima de la vejiga, le genera presión, haciendo que con menos cantidad de orina se sienta más urgencia de descargarla.

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4. Parto y post parto:

 Después de dar a luz es común que los músculos del suelo pélvico queden afectados por los cambios drásticos en los tejidos durante el embarazo. Es posible fortalecer estos músculos realizando ejercicios como los Kegel, que puedes hacer desde el hogar, y que pueden traer otros beneficios, como por ejemplo, la relajación de los músculos vaginales, que con el tiempo ayuda a mejorar la salud y la experiencia sexual.

5. Enfermedades neurológicas:

El óptimo funcionamiento del sistema urinario depende del sistema nervioso, pues este es el encargado de dar la orden para que el cuerpo libere la orina. Es por eso que algunas enfermedades que afectan el sistema nervioso, como por ejemplo el Párkinson, tienen como consecuencia el escape involuntario de estos fluidos. En ocasiones, la aparición de una incontinencia urinaria puede ser una primera señal de que la persona esté comenzando a desarrollar alguna patología neurológica.

6. Problemas de salud:

Las mujeres somos más propensas a sufrir infecciones urinarias que como consecuencia alteran la función de la vejiga, haciendo que sintamos más urgencia de ir al baño constantemente y por ende, que tengamos accidentes de orina. También es probable con las personas que padecen diabetes, pues los altos niveles de azúcar en sangre causan que con el tiempo se pierda sensibilidad en la vejiga, ocasionando a su vez que no sientan la necesidad de ir al baño.

Recuerda usar los productos específicos para tratar la incontinencia, pues los elaborados para la menstruación están dirigidos a controlar la sangre, y esta es expulsada más lento y en menores cantidades que la orina.

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