No importa en la etapa de la vida que nos encontremos: siendo estudiante, recién egresado o con años trabajando en una empresa—a todos nos puede picar el gusanillo emprendedor y sentir el deseo de posicionar una marca corporativa o personal.

Posicionando mi marca, sin ser un experto.

Las acciones inmediatas de muchos es la misma:

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  • Crear un logo en Canva
  • Abrir una cuenta en la red social de turno
  • Sufrir ansiedad porque después de eso, no tenemos idea de que hacer para sentir que estamos caminando

Tranquilos, nos pasa a muchos, en especial a los no expertos en diseño, mercadeo y comunicación. Por eso, hoy hablaremos de cuatro cosas que debemos considerar para lograr un buen posicionamiento de nuestra marca y destacar sin perder nuestra sanidad.

1. Empieza por tu propósito

La palabra “propósito” suena como algo cursi o místico—eso que algunos han encontrado y que muchos no saben dónde empezar a buscar. El truco es que si bien muchos lo han encontrado, no lo han hecho sentados sin hacer nada. 

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Definir un propósito es el “¿Por qué esta vivo este proyecto?”—¿Qué hizo que te picara el gusanillo emprendedor que mencionamos más arriba?.Para muchos es un testimonio de vida, para otros algo que vieron como una necesidad y les hizo click.

El propósito no solo sirve como una frase inspiradora en el imaginario de tu futura oficina—nos ayuda a darnos cuenta de forma enfocada pequeños pasos y nuevas acciones que podemos integrar chin a chin a nuestro proyecto.

2. Entiende para quién eres útil

Los mercadólogos llamaran a esto “público meta”. Este es el grupo de personas con características comunes que necesitan de ti, de tus productos o de tus servicios. Los errores más comunes de definir una audiencia son 2:

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Pensar que debes “encontrar tu audiencia” cuando la verdad es que debes “definirla”. Nadie podrá decirte a que audiencia dirigirte—podrán aparecer indicios, sugerencias que suenan acertadas o estudios de mercado que te den más seguridad, pero al final nosotros debemos decidir y definir esa audiencia que queremos.

Audiencia no es todo el mundo. Por definición, una audiencia son un grupo de individuos con características comunes. Si cuando estás pensando en quién venderle dices “a todo el mundo de 18 a 65 años” usted no tiene nada. ¿Por qué? Bueno, simplemente son públicos que no se comunican igual. Es decir, no tienen los mismos hábitos de consumo, no tienen los mismos intereses, no usan los mismos medios y probablemente no tienen las mismas necesidades. Pensar en bloques como generaciones o sub-culturas nos ayuda a tener enfoques más claros (y económicamente menos desgastantes)

3. Una marca no es una cuenta en redes

Entendamos algo—por más oficial que se sienta que nuestro proyecto “existe” porque le abrimos un instagram o un tiktok, esto no es una marca. Un espacio en redes sociales es un canal de comunicación, pensado para potenciar la relación con un consumidor actual o potencial, pero tu negocio debe ser capaz de existir con o sin redes. Definir cosas como un modelo de negocios y un plan de negocios nos ayuda a ver cómo escalar más allá de la visión borrosa que pueden darnos likes y comentarios.

Por favor, por más proyectos organizados y escalables y menos CEO’s de empresas que solo tienen 1 empleado.

4. No lo harás perfecto, y eso está bien

Un proyecto te traerá retos, no perdón, un saco de retos. No tienes forma de saber todo lo que vendrá porque este es un proceso nuevo de aprendizaje del sector, del mercado, de tu competencia y de ti mismo. Si, es válido buscar tener la menor cantidad de tropiezos posibles, pero no a costa de tiempo perdido por ser “perfeccionista”. 

Ese perfeccionismo del que tanto alardeamos muchísimas veces es miedo: al tropiezo, a lo nuevo, en fin: a crecer. Empieza, el camino dirá por donde ajustar. La vida es muy corta y las oportunidades muy bastas.