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Hillary Guerrero: «Valoro las lecciones que cada etapa me ha dejado; hoy soy una mujer más consciente de lo que quiero para mi vida»
Más de medio millón de personas la siguen cada día para conocer sus recomendaciones, reír con su espontaneidad o acompañarla en los momentos más cotidianos de su vida. Sin embargo, para la mayoría siempre será «la coreana», el apodo con el que Hillary Guerrero se ganó el cariño de una comunidad que ha crecido junto a ella y la ha convertido en una de las influencers dominicanas con mayor conexión y alcance en las redes sociales.
Lo que muchos no saben es que, mucho antes de consolidarse como creadora de contenido, Hillary ya había alcanzado otro de sus grandes sueños: a los 23 años se graduó como doctora en Medicina. Hoy, lejos de encasillarse en una sola faceta, ha demostrado que es posible reinventarse, construir una marca personal auténtica y conectar con miles de personas sin perder de vista quién es. En esta conversación con Pandora, habla sobre los aprendizajes que le ha dejado cada etapa, la evolución que ha vivido como mujer y la certeza con la que hoy abraza el futuro.

Muchas personas te conocen como Hillary Guerrero, pero otras como “La Coreana”. ¿De dónde surge ese apodo? ¿Tiene relación con tus rasgos físicos o existe alguna historia familiar detrás de él?
Muchas personas me conocen como Hillary Guerrero, pero “La Coreana” es un apodo que me acompaña desde que empecé a exponerme en mis redes sociales. Surgió principalmente porque muchas personas siempre han asociado mis rasgos físicos con facciones asiáticas. Lo curioso es que, aunque nunca hemos tenido una confirmación formal, mi madre siempre me ha comentado la posibilidad de que exista alguna ascendencia asiática lejana por parte de nuestros antepasados. Así que el apodo nació por mis rasgos, pero también está rodeado de esa pequeña historia familiar que siempre ha despertado curiosidad. Con el tiempo, “La Coreana” terminó convirtiéndose en una parte importante de mi identidad y de cómo muchas personas me reconocen.
Eres doctora, creadora de contenido y figura pública. ¿Cómo ha evolucionado tu identidad profesional desde que comenzaste hasta hoy?
Mi identidad profesional ha evolucionado de una manera muy orgánica. Comencé enfocada en mi formación académica y en mi vocación como doctora, una profesión que me ha enseñado disciplina, empatía y compromiso. Cuando decidí abrir mis redes sociales, descubrí otras facetas de mi personalidad y logré conectar con las personas desde un espacio más cercano y auténtico.
Hoy me considero una profesional multifacética, de hecho me siento cómo Barbie, con varias profesiones (risas). La medicina es una parte fundamental de quién soy, pero también he desarrollado una carrera en la creación de contenido, la moda y el mundo digital. Más que ver estas áreas como caminos separados, las veo como distintas formas de comunicar, inspirar y aportar valor, a esto agrego que mi norte en mi carrera ha evolucionado a raíz de descubrir otros caminos con mis redes sociales. Mi evolución ha consistido en aprender a integrar todas esas facetas sin perder mi esencia, demostrando que una mujer puede desempeñarse en diferentes ámbitos y construir una marca personal sólida siendo fiel a sí misma.
Las redes sociales muestran una parte de la vida. ¿Qué aspecto de Hillary crees que el público aún no conoce del todo?
Aunque comparto gran parte de mi día a día en redes sociales, hay una faceta de mí que muchas personas no llegan a ver por completo: la Hillary detrás de las cámaras. Soy una persona mucho más tranquila, reservada y reflexiva de lo que muchos imaginan. Disfruto de los momentos sencillos, de pasar tiempo con mi familia, y de dedicar espacio a mi crecimiento personal y profesional.
Las redes suelen mostrar los proyectos, los eventos y los momentos más visibles, pero detrás de eso hay muchas horas de trabajo, disciplina, estudio y sacrificio. Creo que el público aún no conoce del todo cuánto valoro la paz, la estabilidad y las metas que construyo en silencio. Al final, más allá de la figura pública, soy una mujer que sigue aprendiendo, evolucionando y esforzándose cada día por convertirse en su mejor versión

Junto a Bryan Elton forman una de las parejas más seguidas en redes sociales. ¿Cómo han logrado construir una relación bajo la mirada constante del público y qué han aprendido el uno del otro durante este proceso?
Estar en una relación que se desarrolla en gran parte bajo la mirada del público ha sido una experiencia que me ha enseñado mucho sobre los límites, la comunicación y la importancia de proteger ciertos aspectos de la vida personal. Las redes sociales pueden mostrar momentos especiales, pero también es fundamental recordar que una relación se construye lejos de las cámaras, en la cotidianidad y en las decisiones que se toman día a día.
A lo largo de este proceso he aprendido que no se puede vivir en función de las opiniones externas. Lo más importante es mantenerse fiel a los propios valores, cuidar la paz personal y seguir creciendo como individuo. Más que enfocarme en lo que la gente ve, valoro las lecciones que cada etapa me ha dejado y cómo me han ayudado a convertirme en una mujer más fuerte, madura y consciente de lo que quiere para su vida.
Antes de entrar al reality, ¿cuál era la percepción que tenías sobre este tipo de proyectos y qué te hizo decir que sí?
Antes de entrar al reality, veía este tipo de proyectos como una experiencia interesante, pero también como un gran reto. Sabía que implicaban salir de la zona de confort, convivir con situaciones inesperadas y mostrar una versión más real y espontánea de uno mismo, algo muy diferente a lo que normalmente se comparte en redes sociales.
Lo que me hizo decir que sí fue precisamente la oportunidad de vivir una experiencia nueva, retarme a mí misma y conectar con el público desde una perspectiva distinta. Me pareció una forma de mostrar facetas de mi personalidad que muchas personas no conocían y de crear recuerdos que iban más allá del contenido digital. Siempre he creído que el crecimiento ocurre cuando nos atrevemos a hacer cosas que nos generan un poco de incertidumbre, y este proyecto representaba exactamente eso para mí.
Hablemos del reality. ¿Cuál fue tu primera impresión cuando recibiste la llamada para formar parte del programa?
Mi primera reacción fue una mezcla de emoción y nervios. Emoción porque era una oportunidad diferente a todo lo que había hecho hasta ese momento, una experiencia que representaba un nuevo reto tanto a nivel personal como profesional. Pero también sentí nervios porque sabía que implicaba salir de mi zona de confort y exponerme a situaciones completamente nuevas.
Aun así, desde el principio lo vi como una oportunidad de crecimiento y de vivir algo único. Me gustan los desafíos que me permiten descubrir nuevas facetas de mí misma, y por eso decidí asumirlo con la mejor actitud y con la mente abierta a todo lo que pudiera aprender durante el proceso.

¿Entraste con alguna estrategia o decidiste simplemente mostrarte tal como eres?
La verdad es que no entré con ninguna estrategia. Mi única intención desde el principio fue mostrarme tal como soy y ser auténtica en todo momento. Entendía que, en un formato como ese, intentar interpretar un personaje o actuar de una manera diferente a quien realmente eres resulta difícil de sostener.
Preferí confiar en mi esencia, en mis valores y en la persona que soy fuera de las cámaras. Creo que la autenticidad siempre conecta más con la gente, y para mí era importante que quienes vieran el programa conocieran una versión real de Hillary, con sus fortalezas, sus emociones y su forma genuina de enfrentar cada situación.
¿Cuál fue el momento más desafiante que viviste durante la experiencia y qué aprendizaje te dejó?
Uno de los momentos más desafiantes para mí fue sentir que, en ciertas ocasiones, no encajaba del todo dentro de algunas dinámicas del grupo. Sin embargo, lejos de hacerme dudar de mí misma, esa experiencia reafirmó algo que siempre he sabido: soy una persona muy segura de quién es y de lo que aporta.
El mayor aprendizaje fue entender que, al final, uno siempre debe confiar en sí mismo y en Dios por encima de cualquier circunstancia. Aprendí a apoyarme en mi propia fortaleza, a mantenerme firme en mis convicciones y a no depender de la validación de los demás para sentirme bien conmigo misma. Más que cambiarme, la experiencia confirmó que tengo la capacidad de enfrentar cualquier reto por mis propios medios y que, incluso en los momentos más difíciles, siempre puedo salir adelante.
Después de participar en el reality, ¿sientes que cambió la forma en que ves la fama, las relaciones o incluso a ti misma?
Definitivamente sí. Después de vivir una experiencia tan intensa, cambiaron muchas perspectivas para mí. En cuanto a la fama, entendí que puede ser un arma de doble filo. Tiene aspectos muy bonitos, como el cariño y el apoyo de las personas, pero también implica una gran exposición y responsabilidades que muchas veces la gente no ve desde fuera.
Algo que me llevé de esta experiencia fue sentir de una manera mucho más cercana el amor del público. Recibir tanto apoyo me hizo sentir muy agradecida, especialmente porque siento que fue un cariño ganado de forma genuina, siendo yo misma y mostrando mi verdadera personalidad.
También cambió mi forma de ver las relaciones. En situaciones de presión y vulnerabilidad, uno descubre quiénes están realmente a su lado, quiénes son sinceros y quiénes permanecen cuando las circunstancias no son perfectas. Eso me hizo valorar aún más los vínculos auténticos y las personas que aportan paz y honestidad a mi vida.
Y en cuanto a mí misma, más que cambiar, creo que aprendí a admirarme más. Hoy me felicito y me quiero más porque sé que fui capaz de afrontar situaciones que la Hillary adolescente probablemente no habría sabido manejar. La experiencia me recordó mi fortaleza, mi capacidad de adaptación y todo lo que he crecido como mujer a lo largo de los años.


Ahora que esta etapa está llegando a su fin, ¿qué podemos esperar de Hillary Guerrero en los próximos meses? ¿Hay nuevos proyectos, sueños o metas que estés lista para compartir?
Definitivamente vienen muchas cosas bonitas. Hay proyectos en marcha y el primero ya pueden verlo a través de mis redes sociales. Estoy en una etapa de mucho crecimiento, tanto personal como profesional, y me emociona poder compartir con mi comunidad todo lo que he estado construyendo.
Siempre hay sueños, porque nunca dejo de soñar. De hecho, creo que los sueños son los que nos impulsan a seguir avanzando y trabajando cada día por una mejor versión de nosotros mismos. ¿Qué sería de nosotros sin metas e ilusiones que nos motiven a seguir creciendo?
Y, por supuesto, también hay muchas metas. Algunas ya se han cumplido y otras aún están en proceso, pero sigo trabajando con la misma disciplina, pasión y determinación que me han acompañado hasta ahora. Lo más bonito es saber que este es solo el comienzo de una nueva etapa llena de oportunidades, aprendizajes y retos que estoy lista para asumir.

Publicista de profesión, asesora de imagen y estilista de moda por pasión. Con el pasar de los años ha abrazado la profesión de las letras como una herramienta con la que puede comunicar sus conocimientos, informar sobre novedades y tendencias del mundo de la moda tanto local como internacional.


