Sí. Como lo leen. Hoy se habla sobre 5 reglas básicas para la convivencia.

A la hora de convivir con otra persona, ya sea familia, tu pareja o compañero de piso, hay reglas invisibles que hay que seguir.

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Algunos dirán: ¿Pero no todo se trata de la compatibilidad entre dichas personas?

Excúsenme mientras me río un poco.

La respuesta es no. O, por lo menos, no es tan simple. Existe un patrón de normas que hay que cumplir (conciente o inconscientemente) para obtener armonía en un hogar. Así que, les ponemos en display las 5 reglas básicas para la convivencia. Es decir, una guía de supervivencia ante lo caótico que puede ser vivir con una o más personas.

5 reglas básicas para la convivencia

Vivir en un mismo lugar sin matar al otro en el intento. No es tan difícil, pero hay que ser claros. Y sobre todo, llevar una nota mental de estas reglas para que ante cualquier imprevisto, sepas por donde empezar o a donde acudir.

Ahora bien. Podemos empezar.

1. Hay que dividirse el trabajo, no hay excusas. ¿Me oyeron?

Muchas veces, al no conocer de qué forma podemos convivir de forma amena, esperamos que los problemas nos den un fuetazo en la cara antes de hacer algo al respecto. Por ejemplo, Julio y yo somos pareja. Me molesta que Julio no lave los platos después de yo preparar la cena todos los días.

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¿Cuál es el problema principal aquí? El desbalance de tareas.

Cuando vives con otra persona, automáticamente hay que atenerse a lo que a cada uno le corresponde. Esto funciona así, para primero: evitar que haya una o más personas sobrecargadas en un lugar que se comparte. En otras palabras, si comparten la renta, es obvio que deben compartirse tareas básicas. Hay que ser comprensivo y justo. La ausencia de este equilibrio solo creo resentimiento y a la larga, hasta rupturas de amistades o relaciones.

2. El arte de la comunicación. Namaste.

Hablar, hablar, hablar.

El peor error que puedes cometer es asumir. Si hay algo que te molesta, tan simple como que tu compañero de piso deje el piso mojado del baño, háblalo.

Aunque te parezca tonto al principio, como una frase popular: Son las cosas pequeñas. Esto aplica para absolutamente todo. Así que, si descartas ciertas actitudes por creerlas irrelevantes, se irán amontonando hasta que no soportes ni la sombra de esa persona.

Así que sé claro desde el principio y te ahorrarás muchos problemas.

3. Alerta: Exceso de confianza

Hay cosas que son producto de vivir un tiempo considerable con otra persona. Sin embargo, hay límites para todo.

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Esto significa no meterle una cucharada sabrosa a ese brownie a la moda que sabes que tu familiar, pareja o compañero compró. Seamos sensatos. No hagamos cosas que no nos gustaría que nos hicieran a nosotros.

4. Hay que reconocer que aunque sea también tu casa, no tomas las decisiones finales

Calma ahí, Hitler.

Aunque creas que tu punto de vista sea el mejor, cuando vives con alguien más, debes tomarlo en cuenta de la misma manera. Por eso, lo ideal sería encontrar un punto medio.

¿Quieres mover el mueble de la sala al centro porque es como debería estar de acuerdo a las reglas del feng shui? Pero, sorpresa, tu pareja le gusta en la esquina. Háblenlo, coloquenlo en otro lugar o, déjale saber que puede mover otra pieza inmmobiliaria de la casa a su gusto.

Tu salud mental y la de la persona en cuestión te lo agradecerán.

5. Si no sabes, pregunta. ¿A qué le tienes miedo?

Por último, no te quedes en blanco por miedo a que la otra persona no esté de acuerdo.

Aunque les este mencionando unas cuantas de las reglas principales, no somos perfectos. Es válido repasar e ir estableciendo límites mientras vas conviviendo. Porque claro, más conoces a una persona mientras vas viviendo con ella.

Así que, ¡sacude esa vergüenza! porque al contrario, te agradecerán que tomes el tiempo de preguntar en vez de lanzarte y esperar que no les incomode.

Eso es todo por hoy.

Espero que estas reglas básicas les pueda ayudar a convivir en un estado de plenitud.

Chau.