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Epilepsia sin tabúes: Mitos y realidades sobre esta enfermedad neurológica
Escrito por: Dra. Marlin Liz Bejaran (@dralizneuropediatra), Neuróloga Pediatra-Epileptóloga Infantil. Desde el año 2015, como iniciativa de la Liga Internacional contra la Epilepsia (ILAE), cada segundo lunes de febrero se conmemora el día internacional de la epilepsia, este día tiene como objetivo concientizar y romper el estigma sobre la enfermedad que afecta a más de 50 millones de personas en el mundo, sin embargo, es una enfermedad muy poco conocida y que, a lo largo de los años, ha sido mal vista.

Prejuicios al rededor de esta condición
El estigma hacia esta enfermedad es tan antiguo como la humanidad misma. Los antiguos griegos pensaban que solo un dios podía arrojar las personas al suelo y llevarlas nuevamente a la vida aparentemente muy poco afectadas. En la edad media se creyó que los demonios o espíritus poseían a los enfermos con epilepsia y que esta posesión se manifestaba con ataques que generaban miedo y repugnancia. Popularmente, en nuestro país también se le conoce a la epilepsia como ¡La gota! esto va relacionado a todas estas creencias que han trascendido a lo largo del tiempo a pesar de los avances científicos y ha generado una barrera de discriminación con los pacientes que la padecen debido a la falta de conocimiento.
El desconocimiento sobre esta enfermedad lleva a la población a creer que se trata de una patología contagiosa, mental, psiquiátrica, y hasta sobrenatural, la cual impide o limita a quien la padece a llevar una vida normal.
Sin embargo, la realidad es que la epilepsia es una enfermedad neurológica del sistema nervioso central, que se produce por una actividad neuronal excesiva que produce diferentes signos y síntomas que se traducen en crisis epilépticas. La epilepsia es una enfermedad crónica, para su diagnóstico es necesario cumplir ciertos criterios, tales como: dos crisis no provocadas separadas en 24 horas, una crisis epiléptica no provocada y un riesgo de presentar nuevas crisis con un 60% de probabilidad en los próximos 10 años, o presentar un síndrome epiléptico; por lo que la aparición de una única crisis no hace el diagnóstico de la enfermedad. Esta puede iniciar desde el periodo neonatal, es decir, de los primeros días de vida hasta en la vida adulta, sin embargo, es más frecuente que las epilepsias inicien en la edad pediátrica.

Tipos de epilepsia
Para fines cotidianos la epilepsia se clasifica en epilepsia de inicio focal o epilepsia generalizada. La focal se refiere aquella cuyo inicio se limita en redes neuronales de un hemisferio cerebral, mientras que las generalizadas son aquellas que involucran redes neuronales distribuidas de forma bilateral (en ambos hemisferios cerebrales). Pero hay epilepsias que no se pueden categorizar de esta manera y se clasifican como de inicio desconocido o también pueden ser mixtas.
Muchas personas piensan que las manifestaciones de la epilepsia siempre son iguales con la típica crisis convulsiva bilateral, con rigidez y movimientos rítmicos generalizados, sin embargo, las crisis epilépticas son muy variables: pueden ser generalizadas o focales, motoras y no motoras. Una persona puede tener una crisis epiléptica y manifestarse con una detención de su actividad, una desviación de la mirada, una contracción rítmica en el parpado o comisura labial, una risa o llanto inmotivado, perder totalmente el tono con caídas, entre otras.
También están las auras epilépticas que son más complejas, puesto que las personas presentan sensaciones o experiencias antes de iniciar sus crisis epilépticas, estas pueden ser: sensoriales, visuales, auditivas, abdominales, olfativas, psíquicas, gustativas, vertiginosas y autonómicas.
Causas de la epilepsia
La etiología de la epilepsia es muy variable, en los últimos años ha habido una expansión significativa de las etiologías, debido a los avances de la neuroimagen y la genética, anteriormente se catalogaban como idiopáticas o criptogénicas, sin embargo hoy tenemos una mayor precisión de sus etiologías.

La liga internacional de la epilepsia ha clasificado las etiologías en:
-Genéticas: las epilepsias genéticas se producen por un defecto genético ya sea a nivel cromosómico o molecular, donde las convulsiones son un síntoma central.
-Estructurales: estas epilepsias tienen una anomalía o lesión cerebral, ya sea una malformación del desarrollo cortical, tumores, malformaciones vasculares, quistes, esclerosis hipocampal, o una lesión adquirida secundaria un trauma, infección, isquemia o hemorragia.
-Metabólica: están relacionadas con presencia de anomalías o errores metabólicos que se han demostrado que están asociadas a un riesgo sustancial de epilepsia tales como: deficiencia de biotinidasa, trastorno de la creatina, convulsiones sensibles al ácido folinico, déficit de trasportado de glucosa 1, trastornos mitocondriales, trastornos peroxisomicos, déficit de piridoxina, etc.
-Inmunológicas: enfermedades autoinmunitarias que afectan o atacan al sistema nerviosos central y causen epilepsia como manifestación predominante, tales como la enfermedad de Rasmussen, encefalitis por receptor anti-NMDA, anticuerpos GAD65, etc.
-Infecciosas: las infecciones del sistema nervioso central (SNC) son una de las causas más comunes sobre todo en países en desarrollo, las infecciones del SNC pueden provocar convulsiones sintomáticas agudas como epilepsia. Las infecciones más frecuentes relacionadas son la tuberculosis, VIH, malaria cerebral, neurocisticercosis, panencefalitis esclerosante aguda y toxoplasmosis cerebral.
-Desconocidas: en algunas ocasiones no se determina la causa, esto puede deberse a que no se ha investigado o a que las investigaciones actuales no han logrado identificar dicha etiología.
Diagnóstico y tratamiento
Debido a que la etiología es variable, para el diagnóstico se indican múltiples estudios como analíticas sanguíneas, pruebas de imágenes (Resonancia magnética, PET, SPECT, valoración neuropsicológica), estudios genéticos, video-electroencefalograma, ingresos a unidades de epilepsia.

Las personas con epilepsia pueden llevar una vida normal con tratamiento, la enfermedad se controla con fármacos anticrisis en un 70% de los casos, en el 30% restante son epilepsias de difícil manejo o fármaco refractarias que necesitan dos o más fármacos para su control, u opciones no farmacológicas para su control como cirugía funcional de la epilepsia, dieta cetogénica, estimulador del nervio vago, etc. Es importante el tratamiento de la epilepsia por epileptólogos, ya que, no tratarlas puede provocar deterioro cognitivo y en los niños afectar al neurodesarrollo.
El 26 marzo se celebra el día purpura o día mundial de la epilepsia, con fines de concientizar y reducir el estigma y mejorar la calidad de vida de las personas que la padecen. Te invitamos hablar de epilepsia y fomentar conversaciones que normalicen la condición y a desmentir las falsas creencias.








