Hace unos años cuando yo no le daba mente ni a la salud ni a si me veía fit ni lo que fuera, a mí me hablaban de gimnasio y dietas y yo veía el diache. Porque la idea de vivir mi vida con restricciones no me agradaba, o así lo veía yo en ese momento.

Y no era para menos, yo tenía el siguiente escenario frente de mí: mis amigas matándose en el gimnasio, dejando de comer ciertas cosas, barajando salidas para poder entrenar, llenando el “My Fitness Pal” como si fuera un sudoku cada vez que salían a comer.

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Coger y dejar: Encontrar el balance entre dietas y restricciones

Yo estaba convencida de que esa vida no era para mí, y ese miedo ante las restricciones me mantuvo en el otro extremo, en el sedentarismo. Hoy mi realidad es otra y siento que talvez hay muchas personas que han decidido mantenerse en el sedentarismo o se han limitado a comer o beber lo que quieren, porque entienden que cuidar de su salud física se trata de vivir restringidos. Y la respuesta es no.

Nada más cierto que la frase trillada “todos los extremos son malos”. Yo me encuentro aperísimo que tú tomes conciencia y que aprendas a cuidar de ti y de tu cuerpo, pero sin obsesionarte en el camino. Sin ser tan duro o tan dura contigo, sin comerte un blondie sintiéndote culpable o asumiendo la responsabilidad de que vas a ir al gimnasio porque pecaste de comer eso que deseabas. Es dejar de ver la comida con ese sentimiento de culpa.

Pregúntate: ¿Estoy siendo extremista?

Yo sé que es difícil porque este tema es muchísimo mas profundo de ahí, vivimos y crecimos
rodeados de la cultura de la dieta, esa que condena la comida como “buena” o “mala”, que solo
ve belleza en la delgadez o en la perdida de peso.

Pero, así como aprendimos, podemos desaprender eso que no nos hace bien.

Y un ojo aquí grandote, con esto no busco satanizar ningún tipo de alimentación o rutina en específico. La idea es encontrar lo que a ti te funcione, sin dejar que eso te consuma o te gobierne. Pensando que el mundo se va a acabar porque un día no lo llevaste al pie de la letra, o porque un día decidiste descansar y no ahcer ningún tipo de actividad física.

Se puede encontrar un balance, se puede ser disciplinados sin caer en esa eterna dictadura con
nosotros mismos.

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