Una tragedia la llevó del anonimato a la palestra pública. No por ser ingeniera, pero aprendió a construir un puente con las piedras que la vida le había arrojado.

Le presentamos a una mujer a sus 30 años, valerosa, emprendedora, que se da la oportunidad de soñar. Es cierto, un crimen le robó su capacidad visual. Pero lo que ha conseguido ha sido mucho más de lo que perdió: la fuerza para vencer y el amor por la vida.

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