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Más allá de la erección: Lo que los hombres jóvenes deben saber sobre la disfunción eréctil
Hablar de sexualidad masculina sigue siendo un tema rodeado de mitos, presiones y silencios incómodos. En un mundo hiperconectado, donde las redes sociales dictan estándares de desempeño y masculinidad, cada vez más hombres jóvenes se enfrentan a una preocupación que, hasta hace poco, se creía exclusiva de edades avanzadas: la disfunción eréctil.
Pero, ¿Realmente un fallo ocasional en la erección significa que tienes un problema? ¿O será que la ansiedad, el estrés y la comparación con otros están jugando un papel más grande del que imaginas?
Cuando la mente interfiere con el cuerpo
Lo primero que debes saber es que tener una falla en la erección de vez en cuando es completamente normal. De hecho, la mayoría de los hombres experimentará entre 1 y 3 episodios en su vida sexual, sin que esto signifique un problema médico.

El problema surge cuando el miedo a que vuelva a pasar se apodera de la mente. La ansiedad genera un círculo vicioso: temes fallar, te pones nervioso, y eso afecta tu desempeño. Y en un mundo donde la masculinidad se mide muchas veces en función de la sexualidad, una sola experiencia negativa puede afectar la autoestima y la confianza en la intimidad.
¿Cuándo preocuparte?
Para que se considere disfunción eréctil, la dificultad para lograr o mantener una erección debe presentarse de manera persistente durante al menos seis meses. Es decir, si tuviste un episodio aislado, respira profundo, no te alarmes y no te adelantes a conclusiones.

Los síntomas más comunes incluyen:
- Dificultad para lograr una erección.
- Incapacidad para mantener la erección.
- Pérdida de firmeza durante el acto sexual.
- Disminución del deseo sexual.
¿Por qué ocurre?
Existen dos grandes causas: las físicas y las psicológicas. En muchos casos, ambas se combinan.
- Causas físicas: problemas hormonales, diabetes, hipertensión, obesidad, tabaquismo, consumo de alcohol y drogas, entre otras.
- Causas psicológicas: ansiedad, estrés, depresión, baja autoestima, problemas de pareja o miedo al «fracaso».
Si bien en hombres jóvenes el origen suele ser más psicológico que físico, los malos hábitos de vida han hecho que cada vez más adolescentes y adultos jóvenes presenten problemas médicos que afectan la erección.
¿Cómo prevenir y tratar la disfunción eréctil?

Si quieres reducir el riesgo y mejorar tu salud sexual, sigue estas recomendaciones:
- Hazte chequeos médicos regularmente. Es importante revisar niveles de testosterona, colesterol, glucosa, entre otros análisis para descartar problemas hormonales o metabólicos.
- Evita el alcohol, tabaco y drogas. Estos afectan la circulación sanguínea y pueden interferir con la respuesta eréctil.
- Ejercítate y cuida tu alimentación. La obesidad y el sedentarismo afectan tu sistema cardiovascular, lo que impacta en la calidad de la erección.
- Maneja el estrés y la ansiedad. Técnicas de relajación y respiración o simplemente hablar con un profesional pueden marcar la diferencia.
- No te compares con otros. La sexualidad es personal y cada cuerpo responde de manera diferente.
- Busca ayuda profesional. Un terapeuta sexual, urólogo o especialista en salud mental puede orientarte de manera adecuada.
En la mayoría de los casos, los cambios de hábitos son suficientes para solucionar el problema. En otros, puede ser necesario un tratamiento más específico, que incluya medicación o, en casos extremos, procedimientos médicos-quirurgico.
Lo más importante es saber que no estás solo y que hay soluciones. La disfunción eréctil no define tu masculinidad ni tu valor como persona. Hablar del tema sin miedo y buscar ayuda cuando sea necesario es el primer paso para recuperar tu confianza.
Escrito por la Dra. Mirta Castillo, psiquiatra y terapeuta sexual y de parejas.








