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“Te vas a quedar jamona”

“Te vas a quedar jamona”

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“Te vas a quedar jamona”, no sé exactamente cuándo fue la primera vez que escuché esa frase, pero sí sé que lleva los últimos años resonando en mi entorno. Aparece en conversaciones casuales como forma de chiste o simplemente como una advertencia disfrazada de preocupación.

La palabra «jamona» es una de esas expresiones que parecen inofensivas hasta que uno se detiene a pensar en todo lo que cargan detrás. En República Dominicana, una jamona no es simplemente una mujer soltera. Es una mujer que, según los estándares sociales, dejó pasar el tiempo «correcto» para enamorarse, casarse o construir una familia. Es esa mujer a la que no se le conocen novios, ni historias de amor dignas de contar en una sobremesa familiar.

Bajo ese estereotipo, la vida de una jamona es casi una tragedia. Mientras las demás se casaron, tuvieron hijos y construyeron una vida en pareja, ella supuestamente se quedó atrás viendo pasar el tren.

Pero cada vez me pregunto más, ¿atrasada respecto a quién?

El inicio de la conversación

jamona

La conversación sobre la soltería femenina ha resurgido con fuerza en los últimos años. En 2025 se volvió viral un artículo con un título que provocó debates encendidos: “Is Having a Boyfriend Embarrassing Now?” (traducido: ¿Es vergonzoso tener un novio ahora?). Más allá de lo polémico de la frase, el texto ponía sobre la mesa algo que muchas mujeres llevaban tiempo pensando pero pocas se atrevían a decir en voz alta.

Tras entrevistar a varias mujeres, la autora Chanté Joseph, concluía que muchas ya no consideraban que tener pareja fuera uno de los aspectos más interesantes de su identidad. Algunas incluso confesaban sentir una especie de decepción al descubrir que mujeres a las que admiraban o conocían por primera vez estaban en una relación. No porque estuvieran en contra del amor, sino porque durante años se nos enseñó que la meta final era precisamente esa.

Y ahí entendí que la conversación nunca había sido sobre los hombres. La conversación es sobre nosotras.

Porque si algo he notado al crecer rodeada de mujeres, es que la vida nunca giró exclusivamente alrededor de una pareja. Había estudios que terminar, trabajos que conseguir, hijos que criar (siendo madre soltera en la mayoría de casos), cuentas que pagar y sueños que perseguir. El amor podía formar parte de la ecuación, pero nunca era la ecuación completa.

Sin embargo, los mensajes que recibimos suelen contar otra historia. En películas, series, canciones y hasta anuncios publicitarios, las mujeres solteras suelen ser retratadas como proyectos incompletos. Son las que tienen «mala suerte en el amor», las que están desesperadas por conseguir pareja o las que esconden una profunda tristeza detrás de una aparente independencia.

Como si una mujer que lleva años sola necesariamente tuviera algo roto.

Aprender a estar “sola”

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Recuerdo lo inundado que estaba mi For You Page de TikTok cuando el artículo se viralizó. Era imposible abrir la aplicación sin encontrarse con alguien opinando sobre el tema. Entre todos esos videos apareció uno de la propia autora explicando el proceso detrás del texto, pero curiosamente no fue el video lo que más se me quedó grabado, sino un comentario entre cientos de respuestas. Decía algo así como que poder vivir sola y sin pareja es uno de los mayores lujos de la actualidad. Y, honestamente, tiene sentido.

Aprender a estar sola es una habilidad que pocas veces nos enseñan. Nos preparan para ser buenas parejas, buenas esposas, buenas madres. Pero rara vez nos enseñan a disfrutar nuestra propia compañía. En especial, cuando se trata de construir una vida que no dependa de quién entra o sale de ella.

Tal vez por eso existe también el extremo opuesto, las llamadas lover girls, mujeres que colocan el amor romántico en el centro absoluto de su identidad. Y aunque no hay nada malo en enamorarse o en desear una relación, sí me pregunto qué ocurre cuando nuestros mayores objetivos dependen de la presencia de otra persona.

¿Cómo puede una meta tan personal quedar en manos de alguien más?

Porque encontrar pareja no depende únicamente de nosotros. En cambio, construir una carrera, desarrollar una pasión, aprender una habilidad o descubrir quiénes somos sí.

A veces parece que para muchas personas es preferible permanecer en una relación infeliz antes que enfrentar la posibilidad de estar solas. Como si la peor tragedia que pudiera vivir una mujer no fuera perderse a sí misma, sino quedarse sin pareja. 

¿Qué significa ser jamona?

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Quizás eso explique por qué existe una palabra como «jamona». De hecho, intenté averiguar si existía una traducción exacta en inglés y descubrí que realmente no la hay. Existen términos parecidos, pero ninguno captura completamente la mezcla de juicio social, presión romántica y preocupación colectiva que contiene la palabra en el contexto dominicano.

Y eso me hizo pensar: ¿Qué tan importante hemos decidido que sea la vida amorosa de una mujer para que hayamos inventado una palabra específica para señalar cuando no cumple con las expectativas?

Mi intención no es desacreditar el amor ni mucho menos la figura masculina. El amor sigue siendo una de las experiencias más hermosas que podemos vivir. Tener pareja puede ser maravilloso, pero también debería ser opcional. Porque una mujer no es más exitosa por casarse, ni es más valiosa porque alguien la eligió. No está incompleta porque vive sola, y no necesita demostrarle a nadie que su vida tiene sentido aunque no haya un hombre en ella.

Quizás la verdadera pregunta no es si las mujeres deberían dejar de ser jamonas. Quizás la pregunta es por qué seguimos creyendo que serlo es algo malo.

¿Cuándo fue la última vez que saliste sola o que tomaste una decisión pensando únicamente en lo que tú querías?

Tal vez ahí empiece la conversación que realmente necesitamos tener.

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