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Sophia Sanabria no llegó a la moda desde la prisa, sino desde la curiosidad. De esas personas que primero observan, cuestionan y entienden antes de opinar. Y eso se nota. Hay una intención clara en cómo habla de moda, en cómo la analiza y en la forma en que la aterriza para que conecte.

En esta conversación se siente esa mezcla de formación, criterio y personalidad que no se puede forzar. Sophia no solo entiende la moda desde lo visual, sino también desde lo estratégico, lo cultural y lo humano. Tiene una manera muy clara de leer la industria, de cuestionarla cuando hace falta y de aportar desde su propio lugar, sin caer en lo obvio. Y eso, en un espacio donde muchas veces todo se queda en la superficie, la hace destacar de una forma muy natural.

1. Estudiaste comunicación y moda en Milán. ¿Qué cambió en tu manera de entender la industria después de vivir esa experiencia tan cerca de uno de los epicentros de la moda? 

Sin duda, mi experiencia en Milán —viviendo, estudiando y trabajando allí— marcó un antes y un después en mi vida, tanto profesional como personal. Estar en uno de los epicentros de la moda me permitió entender la industria desde una perspectiva verdaderamente global: cómo se construyen las marcas, cómo se articula la comunicación y cómo convergen la creatividad y el negocio. Además, fue clave para comprender el poder de la digitalización dentro de la moda. Hoy, las fronteras son mucho más difusas, y las oportunidades están al alcance de quienes saben cómo conectar, comunicar y posicionarse estratégicamente. Esa experiencia no solo amplió mi visión, sino que también reafirmó mi propósito dentro de la industria.

2. Antes de que el público conociera tu trabajo, ¿qué curiosidad o interés personal fue lo que primero te acercó al mundo de la moda? 

Mi amor por la moda nació a través de las revistas. Recuerdo quedarme fascinada con sus páginas, con la manera en que combinaban imágenes y palabras, y con esa sensación casi sagrada de tener en mis manos una especie de biblia visual para hojear e interpretar. Ahí se despertó mi curiosidad. Empecé a observar, a cuestionar, a investigar… y ese impulso nunca se detuvo. Con el tiempo, esa pasión natural evolucionó hasta convertirse en la necesidad de compartirlo, de comunicar la moda desde mi propia voz.

3. Analizas tendencias constantemente. ¿Qué diferencia a alguien que sigue tendencias de alguien que realmente entiende moda?

 Una persona que entiende moda utiliza las tendencias a su favor, las adapta a su estilo personal y a su contexto, pero no es esclava de ellas. 

Cuando observas un look en una alfombra roja, ¿qué es lo primero que miras: la narrativa detrás del estilismo, la ejecución o el impacto visual?

 Sin duda, lo primero que capta mi atención es el impacto visual, sin embargo, más allá de esa primera impresión, lo que realmente lo sostiene es la coherencia entre la narrativa y la ejecución. Personalmente, disfruto muchísimo las historias detrás de cada estilismo —cuando hay un concepto claro, una intención—, pero esa narrativa por sí sola no es suficiente si no está respaldada por una ejecución impecable.

5. Has trabajado en televisión, radio y medios escritos. ¿Qué formato te permite analizar la moda con mayor libertad? 

Para mí, la libertad no está condicionada por el formato, sino que nace desde mi. Tanto la televisión, como la radio o los medios escritos, me han permitido expresarme y analizar la moda desde distintas perspectivas. Lo que realmente disfruto es el poder de comunicar: traducir lo que representa la moda, conectar ideas y generar conversación, más allá del formato.

6. Cuando haces críticas o comentarios de moda, ¿cómo encuentras el balance entre una opinión honesta y el respeto al trabajo creativo de un estilista o diseñador? 

La crítica nunca debe ser sinónimo de falta de respeto; son cosas completamente distintas y pueden coexistir de manera sana. Para mí, todo parte de la intención. Mi enfoque siempre es constructivo: busco aportar, generar reflexión y contribuir a la evolución y expansión de la industria. Creo profundamente que el crecimiento no se logra rompiendo lazos, sino fortaleciéndolos y creando nuevos espacios de diálogo donde desde ambas partes se entienda que la crítica es vital para evolucionar.

La crítica nunca debe ser sinónimo de falta de respeto; mi enfoque siempre es constructivo, porque creo que el crecimiento no se logra rompiendo lazos, sino creando espacios de diálogo.

7. Desde tu perspectiva como comunicadora, ¿en qué momento se encuentra hoy la moda dominicana como industria? 

La moda dominicana está en un momento dinámico, con muchas propuestas y una clara intención de mover la industria hacia adelante. Hay diseñadores haciendo esfuerzos importantes en comunicación y dando pasos hacia la internacionalización, lo cual es clave. Sin embargo, a nivel local, el gran reto sigue siendo la organización interna. Para consolidarse como un sector económico relevante, la industria necesita estructurarse mejor, alinearse y trabajar en regulaciones que impulsen su crecimiento de manera sostenible.

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8. ¿Qué conversación pendiente necesita tener la moda dominicana para evolucionar realmente? 

Necesitamos hablar seriamente de construir una estructura gremial o sindical que nos represente como sector. Sin esa base, es muy difícil exigir reconocimiento, apoyo y políticas públicas que impulsen la moda como una verdadera industria. Para que exista industria, tiene que existir colectividad. Hay instituciones gubernamentales que reconocen la relevancia de este sector como ProDominicana e Industria & Comercio, pero es un trabajo en conjunto.

9. Creaste Isla Favorita Pop Up como una plataforma de curaduría y experiencias. ¿Qué necesidad sentiste que ese proyecto venía a llenar dentro del ecosistema creativo?

 La oportunidad nació sola en un Colombia Moda donde todo surgió, y ahí decidí tomar la oportunidad para crear un espacio donde la curaduría fuera el eje central, no solo de las marcas, sino de toda la experiencia.

10. Este año estarás frente a la alfombra roja de los Premios Soberano. ¿Qué significa para ti analizar moda en uno de los escenarios culturales más importantes del país? 

Es un honor enorme. Estar frente a la alfombra de los Premios Soberano representa una gran responsabilidad y, al mismo tiempo, una oportunidad muy especial dentro de mi camino en la moda y la comunicación. Ha sido una experiencia increíble, profundamente significativa a nivel personal y profesional. Es, sin duda, un sueño hecho realidad, pero también un espacio de aprendizaje constante. Me emociona poder seguir creciendo y aportando desde escenarios como este, que son tan importantes para la cultura del país.

Hoy las fronteras son mucho más difusas, y las oportunidades están al alcance de quienes saben cómo conectar, comunicar y posicionarse estratégicamente dentro de la industria.

Con Sophia vemos una intención muy marcada detrás de todo lo que hace, desde cómo analiza la moda hasta cómo decide contarla. Y en medio de una industria que a veces se siente saturada, su voz se percibe limpia, segura y con propósito y esto no es algo de un momento, es el inicio de algo que va a seguir creciendo con dirección.

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