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Men We Love: Edward Cruz
Edward Cruz tiene esa facilidad de hacer que lo espontáneo parezca parte del plan. Entre la actuación, la música y un sentido del humor que encontró en las redes un público dispuesto a seguirle cada ocurrencia, ha construido una presencia en la que resulta difícil separar al artista de la personalidad que lo acompaña.
Su nombre hoy transita entre escenarios, canciones, personajes y contenido, pero quizás su mayor acierto ha sido mantenerse cercano mientras su carrera encuentra nuevas formas de crecer. Esa mezcla de talento, carisma y naturalidad lo trae a esta edición de Men We Love, donde ponemos el foco en uno de los rostros que ha sabido ganarse el cariño del público siendo, ante todo, Edward.

1. La vida te ha puesto pruebas muy fuertes desde joven. Mirando hacia atrás, ¿qué conversación contigo mismo marcó un antes y un después?
Esta pregunta me ha hecho viajar en el tiempo y ponerme a pensar… Creo que una conversación que tuve conmigo mismo fue:
“Edward, tú tienes que ser un ejemplo a seguir. A pesar de todo lo que has pasado, Dios nunca te ha abandonado porque siempre te demuestra que está presente de diferentes maneras. Tienes que demostrarle al mundo que, aunque uno pueda quedarse sin nada, también puede llegar a serlo todo. Y quizás todo esto te ha pasado porque vas a ser alguien que va a impactar la vida de muchas personas, y este es el proceso que te está preparando.”
Siempre me decía a mí mismo: “Yo no quiero que la gente me tenga pena por mi historia.” Por eso casi nunca se la contaba a nadie. Lo que quería era que me vieran con admiración y respeto.
Con el tiempo entendí que mi historia forma parte de mi proceso y que no tiene nada de malo compartirla. Al contrario, quizás pueda ayudar a otras personas que han pasado por situaciones parecidas a seguir adelante y entender que, con Dios, fe y determinación, todo es posible.
2. Haces reír con mucha facilidad, pero ¿qué cosas son las que realmente conmueven a Edward?
Me afecta mucho ver a una persona triste por algo que le haya ocurrido. Si alguien se siente mal y trata de desahogarse conmigo, y veo que quiere llorar, casi siempre trato de hacerlo reír. No porque piense que llorar esté mal; al contrario, creo que llorar también es una forma de sanar. Lo hago porque me pongo triste también.
Entonces salto con alguna ocurrencia de las mías para ver si logro sacarle una sonrisa, aunque sea por unos segundos, y darle un respiro en medio de ese momento difícil.
3. ¿Qué parte de tus padres descubres hoy viviendo en ti?
De mi mamá siempre supe la enorme bondad que tenía en su corazón. Era una persona increíblemente noble. Tanto así que hoy en día muchas veces me da tristeza no poder presentársela a la gente y enseñarles lo dulce que era.
Era una persona que no quería mortificar a nadie y siempre trataba de cuidar a todo el mundo. Siempre ponía a los demás por encima de ella misma. No es que ahora descubra cómo era, porque incluso siendo adolescente me daba cuenta, pero hoy valoro muchísimo más esa forma de vivir. Era una mujer que fácilmente se quitaba el pan de la boca para dárselo a cualquier persona que lo necesitara.
De mi papá, con el paso del tiempo, he descubierto muchas cosas. Antes lo juzgaba bastante porque nuestra relación no era perfecta y muchas veces no entendía su forma de ser.
Hoy, siendo adulto, comprendo que muchas de las cosas que antes me molestaban no necesariamente eran culpa de él. He entendido que la conducta de un adulto muchas veces es el resultado de cómo fue su infancia.
Nosotros, como hijos, a veces juzgamos mucho a nuestros padres por cómo son, olvidando que ellos también fueron niños y que quizás vivieron situaciones que marcaron su comportamiento. Eso no significa que uno no tenga responsabilidad. Creo que, cuando llegamos a la adultez, nos corresponde trabajar nuestros traumas, romper esos ciclos y construir una vida más plena.
4. Si pudieras agradecerle algo al Edward de 20 años, ¿qué sería?
Le diría: “Gracias por aguantar tantos momentos de subidas y bajadas. Gracias por no rendirte nunca y, sobre todo, por no dejarte llevar ni caer en cosas que no te convenían. Gracias por siempre saber agarrarte de Dios, incluso cuando no entendías por qué estabas viviendo todo aquello.”
5. Entre la actuación, la música y el humor, ¿en cuál sientes que eres más vulnerable?
Definitivamente, en la música. Hay canciones que cuando las canto me identifico profundamente con ellas, sobre todo si estoy atravesando una situación parecida a la que cuenta la letra.
Además, cuando escribo una canción casi siempre nace de algo personal que estoy viviendo. Y aunque cuando la interpreto muy pocas personas sepan a quién va dirigida, mi corazón sí lo sabe. Cada vez que la canto vuelvo a recordar ese momento y, de alguna manera, lo revivo.

El humor también puede sanar un pedacito del corazón de alguien.
6. ¿Qué momento cotidiano te recuerda que estás exactamente donde debes estar?
Cuando la gente me demuestra su cariño, ya sea en uno de mis shows o a través de las redes sociales. Constantemente recibo mensajes de personas que me cuentan que estaban pasando por un momento difícil, de tristeza, de enfermedad o incluso de depresión, y que un video mío les cambió el ánimo, aunque fuera por unos minutos.
Eso me llena de una gratificación enorme y me recuerda que estoy haciendo las cosas bien. Ahí entiendo que el humor no solo sirve para hacer reír; también puede sanar un pedacito del corazón de alguien.
7. ¿Qué lección te ha regalado el público que jamás imaginaste aprender?
Aprender lo querido que soy. Yo era una persona muy tímida y con muchos complejos. Me escondía de la gente que sentía que era “superior” a mí. Crecí sintiéndome chiquito, con pocos amigos, y durante la primaria sufrí mucho bullying.
Que hoy la gente me demuestre cuánto me quiere, cuánto me admira y el cariño tan bonito con el que me trata ha sido uno de los regalos más grandes que Dios me ha dado. Para mí ha sido como pasar de sentirme el patito feo a descubrir que también podía convertirme en cisne.
Todavía tengo cosas por seguir trabajando en mí, como todo el mundo, pero hoy soy una persona mucho más segura. Y creo que todo cambió el día que decidí ser fiel a mí mismo y mostrarme tal como soy. Ahí fue cuando la gente comenzó a quererme de una manera genuina.
8. ¿Qué aspecto de tu personalidad proteges más porque sientes que ahí está tu esencia?
Mi forma genuina de ser. Soy una persona muy espontánea y siempre trato de mantenerme así, claro está, sin herir a los demás. Siempre digo que la persona que Dios tenga preparada para mí, hablando de pareja, tiene que quererme exactamente como soy, porque yo no sé ser de otra manera. Puedo estar sentado con el Rey de Inglaterra o en un colmado, y voy a ser exactamente la misma persona. Así que, si algún día eso pasa… ¡espero que el Rey de Inglaterra tenga la mente bien abierta! Jajaja.
9. Cuando piensas en el hombre que quieres seguir siendo, ¿qué nunca quisieras sacrificar por el éxito?
Nunca quisiera sacrificar mi sencillez. Quiero seguir siendo esa persona que disfruta de un atardecer, de un día en la playa mirando el mar o de la vegetación mientras va manejando por una carretera.
Quiero seguir siendo humilde y nunca olvidar que las cosas más grandes e importantes de la vida casi siempre son las más sencillas. Son esos regalos que Dios nos da todos los días: el cielo, la luna, el sonido de la naturaleza… esas cosas que muchas veces pasamos por alto y que, al final, son las que realmente llenan el alma.
10. ¿Cómo te gustaría que alguien describiera a Edward Cruz después de conocerlo, más allá del artista?
Me gustaría que dijeran que soy una buena persona, divertida, sencilla y con buen sentido del humor. Pero, sobre todo, que soy exactamente igual fuera de cámaras que delante de ellas. Ese sería, para mí, el mejor cumplido que alguien podría hacerme.
Edward parece estar viviendo una etapa en la que todavía queda mucho por descubrir. La música, la actuación y el humor continúan abriendo caminos distintos, mientras él conserva esa cercanía que hizo que tantos conectaran con su trabajo desde el inicio. Su historia sigue escribiéndose, ahora frente a un público mucho más grande, pero con la misma intención de disfrutar el camino y compartir un poco de alegría mientras lo recorre.

• La canción que siempre logra cambiarte el ánimo… Imán – Paulina Iribarne”.
• Completa la frase: “Mi lugar seguro siempre será… Mi hogar”.
• Un personaje que te hubiera encantado interpretar… El Grinch de Navidad”.
• El mejor consejo que todavía escuchas en tu cabeza… Nada es para siempre. Los momentos malos, tarde o temprano, se van; y los buenos también. Así que disfruta el presente.”
• Una palabra que defina el capítulo que estás viviendo… Bendiciones”.








