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¿Qué nos enseña el silencio en un mundo saturado?
A veces, cuando voy en el metro, me detengo a observar. Entre tantas personas, de repente veo a alguien con un libro. Miro mejor y hay algo que me llama la atención: no tiene audífonos, no está pendiente al celular, no busca distraerse con nada externo. Simplemente está ahí, leyendo, creando su propia burbuja de silencio y disfrutando el momento.
No sé si es idea mía, pero eso ya no es tan común. Hoy lo normal es ver a todos conectados a algo: audífonos puestos, pantalla encendida, algún sonido de fondo constante.

Cuando el silencio incomoda
Incluso en casa, el silencio muchas veces se llena rápido con la televisión, música o cualquier ruido que evite ese espacio vacío. He conocido personas que, de hecho, se incomodan cuando todo está en silencio.
Y ahí es donde surge la pregunta: ¿qué nos enseña el silencio en un mundo tan saturado?
Tal vez lo primero que revela es que no estamos tan acostumbradas a estar con nosotras mismas como pensamos. El silencio no solo es ausencia de ruido, es un espacio donde empiezan a aparecer pensamientos que normalmente tapamos con distracciones.

Escucharte de verdad
Es ese momento donde te escuchas sin filtros, sin interrupciones. Donde lo que sientes no compite con nada más.
También es un recordatorio de que no todo tiene que estar lleno para sentirse completo. En medio de agendas llenas, notificaciones y estímulos constantes, el silencio se convierte en un pequeño lujo. Uno que no siempre sabemos cómo manejar, pero que cuando aprendemos a habitar, cambia la forma en que vivimos el día a día.
Una pausa elegida
El silencio también tiene algo de pausa. No una pausa obligada, sino elegida. Es ese instante donde bajas el ritmo, donde no tienes que responder, producir ni reaccionar de inmediato.
Y en un mundo que constantemente nos empuja a hacer más, más rápido, más seguido, elegir el silencio puede ser casi un acto de rebeldía.
Volver al silencio, aunque sea un rato
Quizás por eso incomoda a veces. Porque en el silencio no hay distracción posible. Pero también por eso mismo es tan necesario.
Tal vez no se trata de eliminar el ruido por completo, sino de aprender a hacerle espacio al silencio de vez en cuando. Aunque sea unos minutos al día. Sin pantalla, sin música, sin excusas.
Porque en ese espacio, aunque al principio se sienta extraño, también pueden aparecer cosas que no sabíamos que necesitábamos escuchar.
Entre un café y una prenda con historia, se me van las ideas bonitas: moda, estilo de vida y creatividad. Soy creadora de contenido, escritora y alma soñadora; second hand lover desde siempre. ♥



