Por: Pamela Toribio  Foto: Fuente externa

 

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A la hora de dormir definitivamente no hay verdad absoluta. Por ejemplo:

 

 

  • Están las madres que no pueden dormir sin sus bebés

 

 

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  • También las que no pegan ojo con los niños metidos en la cama

 

 

  • Otras, duermen peor cuando el marido se va de viaje

 

 

  • Y, las que prefieren dormir cada uno por su lado

 

Para tratar todos estos matices resulta de vital importancia consultar un especialista. Por eso, acudimos a la psicóloga y terapeuta del sueño certificada, Marta Fernández Bolaños.

 

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A la hora de dormir… ¿con o sin compañía?

 

 

dormir

 

Marta Fernández Bolaños

 

Psicóloga y Terapeuta del sueño certificada

Síguela en Instagram como somnoterapia

Marta nos explica que si nos atenemos a la teoría, las recomendaciones de higiene del sueño nos recalcan que para dormir bien es importante que el lugar donde dormimos reúna las condiciones para traernos paz y serenidad. Es decir, oscuridad, silencio, buena temperatura, etc.

 

 

En ese sentido, dormir con el ruido de la respiración del otro, sus movimientos en la cama, que tiren de la manta y te dejen pasando frío no serían las condiciones ideales. Sin embargo, la mayoría de las parejas prefieren dormir juntas.

 

 

Así como muchos padres prefieren dormir con sus hijos e incluso algunos dicen que dormir con su mascota les relaja.

 

 

Pero, ¿Qué nos dice la ciencia?

 

Los estudios muestran que ya sea en adultos que duermen con sus parejas, hijos, mascotas o hasta niños que duermen con sus hermanos, duermen peor.

 

Tardamos más en conciliar el sueño, estamos más tiempo despiertos en la noche y a pesar de eso la sensación subjetiva de calidad de sueño es mejor.

 

 

Pero, ¿Cómo es esto posible?

 

dormir

 

 

Lic Fernández-Bolaños : Mi opinión es que, el sueño es un momento de alta vulnerabilidad. Nuestros reflejos y la capacidad de reacción están disminuidos, así que como consecuencia, dormir acompañados es una forma de protección.

 

Por eso la presencia del otro nos da esa paz, serenidad y seguridad que necesitamos para descansar, a pesar de sus ronquidos.

 

 

Entonces, ¿qué es mejor, solos o acompañados?

 

Lic Fernández-Bolaños: Yo creo que cada uno puede hacer lo que mejor le convenga:

 

 

  • Si los ronquidos de su marido, los movimientos de su hijo o el olor de su perro le molestan,  pues hagan las paces y cada uno para su lugar.

 

 

  • Si compartiendo cama todos están contentos, no se preocupe de esos minutos de sueño que pierde cada noche.

 

Datos curiosos del sueño con Marta Fernández Bolaños

 

El sueño es un estado alterado de conciencia en el que nuestros sentidos y la percepción están atenuados pero no completamente «desactivados». Excepto, en sueño profundo.

 

 

Esto significa que mientras dormimos hay un pequeño radar que se queda encendido detectando si el ambiente en el que dormimos es seguro. Si hay un ruido, cambio brusco de temperatura, humedad o  una luz nuestro cerebro nos despertará. 

 

 

Sin embargo, los estímulos que están presentes todo el tiempo, el cerebro se habitúa a ellos, los codifica como normales, y aunque los detecta, no te despierta. Eso me pasa mucho con mis pacientes insomnes, muchas están desesperadas con el marido que ronca.

 

 

Pero, cuando están durmiendo bien y el insomnio queda atrás, pueden dormir con su banda sonora original de ronquidos a todo volumen. Incluso, tengo una paciente que despertaba cada vez que su hijo volvía a casa de madrugada porque se disparaba la alarma. Ahora, la escucha, pero sigue durmiendo de largo.

 

 

Los trastornos de sueño se dividen en 4 tipos:

 

 

  • Insomnio (no dormir bastante).

 

  • Hipersomnias (dormir demasiado, tener sueño de día), aquí entra la Narcolepsia (trastorno crónico del sueño que se caracteriza por una somnolencia extrema durante el día). Síndrome de apneas (SAHS), Hipoapneas durante el sueño (idem) y el Síndrome de piernas inquietas (SPI).

 

  • Trastornos del ritmo circadiano (dormir lo necesario pero a deshora, por ejemplo adelanto o retraso de fase).

 

  • Parasomnias, cuando ocurren eventos pertenecientes a la vigilia durante el sueño. Por ejemplo, hablar dormido (somniloquia) o caminar dormido (sonambulismo).

 

Todos los trastornos del sueño  deben ser correctamente evaluados y diagnosticados.

 

En segundo lugar, todos se benefician de una buena higiene de sueño.

 

Por último, cada una tiene su tratamiento específico: farmacológico, en el caso de SPI o narcolepsia, cirugía, o aparatos (CPAP, dispositivo de avance mandibular). En el caso de SAHS, terapia para el insomnio.