Portada » Bienestar » Las cicatrices profundas de la violencia de género
Las cicatrices profundas de la violencia de género
Según la Procuraduría General de la República, las estadísticas de la violencia verbal y psicológica representan un 66 % de los casos de violencia de género, y el 58 % en situaciones de violencia intrafamiliar. Por: Jessica Bonifacio

Este 25 de noviembre Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer, la violencia nos encuentra aún con cifras alarmantes. Ésta se manifesta en diversas formas que, aunque a menudo invisibles, dejan cicatrices profundas. Según la terapeuta Carmen Pimentel, la violencia en sus distintas facetas está en aumento, afectando a un porcentaje significativo de mujeres en nuestra sociedad. Al explorar este problema, resulta imprescindible reconocer las múltiples dimensiones en las que se presenta.
“La violencia de género deja huellas profundas en la vida de quienes la sufren. Sus efectos emocionales van desde baja autoestima, sumisión , ansiedad, estrés, desorientación, falta total de esperanza, trastorno del sueño del apetito, indecisión, expectativas realistas: “él va a cambiar”, entre otras.”
Carmen Pimentel, Terapeuta
¿Cuáles son las formas más comunes de violencia que enfrentan las mujeres en la sociedad actual?
En este tiempo como nunca antes la violencia en todas sus formas está incrementando, siendo las más comunes: violencia verbal y psicológica. Según la Procuraduría General de la República ocupa el 66 % dentro de la violencia de género y el 58 % en violencia intrafamiliar. Tenemos todavía formas de violencia patrimonial, donde el agresor en muchas ocasiones con complicidad de familiares o la justicia se apropia de objetos, bienes y propiedades adquiridas entre ambos.
Combatir la violencia contra las mujeres es un paso fundamental para poder alcanzar igualdad real entre mujeres y hombres, sobre todo en el ámbito laboral donde seguimos viendo maltrato o discriminación ejercida por superiores o compañeros de igual o inferior jerarquía, descalificación, amenazas de desvinculación, despido durante el embarazo, imposición de tareas que no tienen que ver con sus funciones y contrato de trabajo, acoso, negación injustificada de vacaciones y permisos, desigualdad en el pago y permanencia en un mismo puesto a pesar de tener las condiciones, calificación y/o experiencia para para ser ascendida.
¿Existe en República Dominicana algún tipo de violencia normalizada? ¿Cómo la definirías? ¿Puede identificar ejemplos de conductas que antes no se consideraban violentas?
Debido al machismo arraigado, en República Dominicana existe una creencia de la superioridad del hombre sobre la mujer. Esto lleva a la asignación de roles de sumisión, dependencia y desvalorización de las mujeres. Ofrezco dos ejemplos palpables de un tipo de violencia normalizada: la física (“algo ella haría para que él hiciera eso”) y otra es la ley del hielo (ghosting) que se trata de mantenerla alejada o ignorada. Si hablamos de conductas que antes se consideraban normales y hoy está penado es las relaciones íntimas sin el consentimiento de la mujer, aun sean casados o parejas.

¿Cuáles son las señales de advertencia que pueden indicar que alguien está en una relación abusiva?
Este es un tema recurrente en mis libros y redes sociales. Solicitamos sensibilidad y búsqueda de capacitarse en estas señales y así extender un apoyo a quienes nos necesiten. Dentro de esas señales están:
- Moratones, sangrados y dolores frecuentes.
- Tristeza, poco apetito e insomnio.
- Mostrarse retraída, distante, poca o ninguna comunicación, nerviosa, insegura, enojo, falta de concentración, cambio en el rendimiento laboral o académico, miedo excesivo, evasión de asistir a fiestas, encuentros, reuniones, negarse a recibir visitas o visitar.
- Se ve angustiada, pérdida o aumento de peso.
¿Qué factores crees que dificultan que una víctima de violencia reconozca que está en una relación abusiva?
Afirmamos que cada caso es totalmente diferente, pero en nuestra práctica terapéutica hemos identificado: miedo, vergüenza y dependencia económica, sobre todo, cuando tienen hijos en común.
¿Qué efectos emocionales crees que puede tener la violencia en quienes la sufren o la presencian, aunque no sea físicamente evidente?
En mi libro ¡Ámate no te quedes! Libérate de las cadenas del maltrato, abordamos en detalles estos efectos. Las consecuencias principales para la mujer:
- Baja autoestima
- Sumisión
- Ansiedad, estrés, desorientación
- Falta total de esperanza
- Trastorno del sueño del apetito
- Indecisión
- Expectativas realistas: “él va a cambiar”
- Entre otras
Los hijos que presencian los abusos son tan victimas como la madre e igual tienen consecuencias.

¿Puede la sociedad contribuir a la prevención de la violencia contra las mujeres?
La respuesta a esta pregunta es un sí definitivo. La mejor y mayor acción para contribuir está en la familia de origen y la crianza.
¿Qué papel juegan la familia y los amigos en el apoyo a una persona que quiere salir de una relación violenta?
Los amigos y familiares constituyen una importante red cuyo papel debería ser capacitarse en el tema para así poder ofrecer ayuda adecuada y entender ciertos comportamientos especialmente de la víctima, bajo ninguna circunstancia retirarle el apoyo, pues de hacerlo, la exponen a mucho más riesgos.
¿Cuál es la mejor forma de salir de ese círculo y cuáles son algunos de los riesgos que una víctima podría enfrentar al intentar dejar a su agresor?
La mejor forma de salir de un círculo de violencia es siguiendo un plan de salida seguro (plan que aparece en detalles en nuestros libros) y hacerse acompañar por especialistas en el tema.
Básicamente afrontar el aumento de las agresiones que pueden llegar hasta al feminicidio al agresor descubrir que puede perder poder y control sobre su víctima.
A futuro, ¿qué impacto tendría la violencia de género en los hijos de las víctimas, y cómo puede afectar su desarrollo emocional y conductual?
En un comentario anterior les decía que los hijos son tan víctimas como sus madres y dentro de las consecuencias para ellos están:
- Pensar que el mundo es un lugar hostil donde todo el mundo es malo.
- Baja autoestima y distracción
- Pesadillas y dificultad en el sueño.
- Miedo intenso a perder al ser que más ama.
- Bajo rendimiento escolar, falta de atención y concentración.
- Conductas de aislamiento; dificultad para establecer relaciones personales.
- Riesgo de ser violentos en sus relaciones futuras de pareja.
- Tristeza
- Autoagresiones
- Parentalización (asumir roles de adulto para proteger a su madre y hermanos menores).
- Entre otras
En tu opinión, ¿cuál sería la mejor manera de abordar la rehabilitación tanto de las víctimas como de los agresores para prevenir futuros episodios de violencia?
La mejor manera para abordar la rehabilitación y prevenir futuros episodios de violencia es a través de un sistema integral de protección y de persecución que no es sólo responsabilidad del Ministerio Público, sino de otros organismos: Poder Judicial, Poder Ejecutivo, Legislativo, Ministerio de la Mujer, Policía Nacional, Salud Pública, Ministerio de Educación, sector privado, medios de comunicación, iglesias, juntas de vecinos, fundaciones…
Que cualquier persona que sea testigo de un acto de violencia puede y debe denunciar, debería quedar en el pasado el dicho que dice: “en pleito de marido y mujer nadie se puede meter”.
En cuanto a la rehabilitación dirigida a los agresores hay quienes afirman que con tratamientos psicológicos se obtienen resultados favorables (Corsi, 1996; Echeburúa y Fernández-Montalvo 1997), yo sigo teniendo mis reservas.
Normalización de la violencia
En República Dominicana, el machismo está profundamente arraigado en la cultura, lo que fomenta la creencia de la superioridad del hombre sobre la mujer. Esta noción, de acuerdo a la terapeuta Carmen Pimentel, se traduce en la asignación de roles que perpetúan la sumisión, dependencia y desvalorización de las mujeres. Un ejemplo palpable de la violencia normalizada es la violencia física, que a menudo se justifica con la idea de que “algo ella haría para que él hiciera eso”.








