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Todo lo que tienes que saber sobre la propuesta de Schiaparelli Haute Couture 2027
Hay colecciones que nacen de una inspiración clara y otras que aparecen justo cuando esa inspiración desaparece. Ese fue el caso de The Abyss, la propuesta con la que Schiaparelli abrió la Semana de la Haute Couture Otoño-Invierno 2026-2027.
Para desarrollar esta colección, el director creativo, Daniel Roseberry recurrió al concepto francés l’appel du vide («el llamado del vacío»), una reflexión sobre ese impulso de lanzarse hacia lo desconocido.
Más que entender el vacío como ausencia, Roseberry lo convirtió en un espacio abierto a nuevas posibilidades, una idea que también encontró eco en un poema de Rainer Maria Rilke sobre el misterio y lo inexplicable.
Curiosamente, ese enfoque surgió después de un inesperado bloqueo creativo. El diseñador había viajado a Barcelona con la intención de inspirarse en la arquitectura de Antoni Gaudí y repetir un proceso que le había funcionado en temporadas anteriores. Pero el resultado fue el contrario: comprendió que la creatividad no responde a fórmulas y que intentar controlar cada etapa del proceso solo terminaba alejándolo de las ideas que realmente quería explorar.
La alta costura como laboratorio creativo




En lugar de apoyarse únicamente en los códigos tradicionales de la Haute Couture, Schiaparelli apostó por materiales poco convencionales como el látex y la silicona, tratados con el mismo nivel de detalle que un bordado artesanal.
Bustiers moldeados como esculturas, hombros estructurados, siluetas arquitectónicas y piezas que parecían desafiar la anatomía demostraron que la colección estaba menos interesada en seguir tendencias y más en explorar nuevas posibilidades dentro del oficio.
Cada look parecía plantear la misma pregunta: ¿hasta dónde puede llegar la alta costura cuando deja de seguir reglas?
Un equilibrio entre el legado y la innovación

Aunque la colección se siente distinta, el ADN de Schiaparelli permanece intacto. El surrealismo sigue siendo el hilo conductor de la maison, pero esta vez se expresa de una manera más intuitiva y emocional que conceptual.
Las estructuras escultóricas, las texturas inesperadas y el trabajo artesanal convierten cada diseño en una pieza que trasciende la idea tradicional de un vestido. Más que prendas para vestir, parecen obras construidas para provocar una reacción.
El desfile reunió a algunas de las figuras más influyentes de la moda




Como ya es tradición, Schiaparelli volvió a concentrar uno de los front rows más comentados de la temporada. Entre los invitados estuvieron Bad Bunny, Emma Corrin, Michelle Yeoh y Vera Wang.
Sin embargo, el momento que terminó de consolidar el impacto de la colección llegó apenas unas horas después del desfile.
Zendaya volvió a convertir la pasarela en un fenómeno cultural


Zendaya apareció en la premiere londinense de The Odyssey luciendo uno de los diseños de la colección. Como era de esperarse, detrás de la elección estuvo Law Roach, considerado una de las mentes creativas más influyentes del styling actual y responsable de muchos de los looks que han consolidado a Zendaya como un referente de la moda en las alfombras rojas.
La elección no pasó desapercibida. En cuestión de minutos, las imágenes comenzaron a recorrer las redes sociales y confirmaron el lugar que ocupa Schiaparelli en la conversación actual sobre moda: una firma capaz de presentar piezas que funcionan tanto como ejercicios de alta costura como momentos de cultura pop.
Una colección que demuestra que la creatividad no sigue fórmulas
Con The Abyss, Daniel Roseberry deja claro que incluso después del mayor éxito creativo es posible empezar desde cero. En lugar de buscar certezas, eligió abrazar la duda, cuestionar su propio proceso y recordar que la Haute Couture sigue siendo uno de los pocos espacios donde experimentar continúa siendo tan importante como ejecutar.
Más que una colección sobre el vacío, The Abyss es una invitación a confiar en aquello que todavía no tiene una explicación. Y quizá ahí radica su mayor acierto. vacío como un lugar al que temer, sino como ese espacio donde las mejores ideas pueden empezar a tomar forma.






