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El nuevo código Versace lleva la firma de Pieter Mulier
Desde las pasarelas más exigentes hasta las oficinas ejecutivas de uno de los conglomerados de lujo más influyentes, Pieter Mulier ha emergido como una de las figuras más interesantes del diseño contemporáneo. A sus 46 años, este diseñador belga no sólo se ha ganado el respeto de la industria por su visión técnica y sensibilidad estética, sino que ahora asume un rol histórico en la maison italiana Versace. Su nombramiento como nuevo director creativo de Versace, efectivo a partir del 1 de julio de 2026, marca el inicio de un ambicioso nuevo capítulo para la icónica casa de moda, en un momento de transformación bajo la gestión del Prada Group tras su reciente adquisición.

¿De dónde ha venido Pieter Mulier?
Mulier llega a Versace tras una carrera sólida y discreta, construida en las sombras de algunas de las casas más respetadas del planeta. Su formación inicial en arquitectura en Institut Saint-Luc en Bruselas cimentó una visión profundamente estructural del diseño, que luego trasladó a la moda cuando fue descubierto por Raf Simons en 2003. Con Simons como mentor, Mulier trabajó en puestos clave en Jil Sander, Christian Dior y Calvin Klein, donde se consolidó como un estratega creativo capaz de traducir direcciones visionarias en colecciones coherentes y memorables. Posteriormente, en 2021, asumió la dirección creativa de Alaïa, convirtiéndose en el primer diseñador en hacerlo tras la muerte del legendario Azzedine Alaïa. Allí no solo rindió homenaje al ADN de la marca, sino que también lo revitalizó con colecciones aclamadas por la crítica y productos icónicos como las bailarinas de malla o el bolso Le Teckel que se convirtieron en éxitos comerciales.
Ahora, la expectativa en torno a Versace es enorme. La casa italiana —famosa por su sensualidad audaz, su uso del color y su estética maximalista— enfrenta el desafío de redefinirse sin perder su identidad mientras compite en un mercado global del lujo cada vez más fragmentado. Mulier, con su enfoque más arquitectónico y contemporáneo, se encuentra ante la oportunidad de fusionar la energía visceral de Versace con una sofisticación que atraiga tanto a clientes tradicionales como a nuevas generaciones exigentes. Las declaraciones de Lorenzo Bertelli, presidente ejecutivo de Versace y figura clave del Grupo Prada, reflejan esa ambición, pues dijo que confían en que Mulier puede “desbloquear el potencial completo de Versace” y entablar un “diálogo fructífero con el legado de la marca”.


Pieter Mulier en Versace representa más que un simple cambio de liderazgo creativo, este simboliza una transición estratégica en la que tradición, innovación y audacia están llamados a convivir. Su historial en casas exigentes, su sensibilidad para equilibrar herencia y modernidad, y su capacidad para generar productos con impacto cultural le otorgan el perfil ideal para este reto. Con su llegada, Versace no solo aspira a recuperar su fuerza en el mercado del lujo, sino también a reescribir su narrativa estética en una época en la que la moda se redefine constantemente.






