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Esto es dominicanidad en 8 delicias 

Esto es dominicanidad en 8 delicias 

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Hay cosas que cambian cuando tienes mucho tiempo sin venir al país. Las calles se ven distintas, aparecen lugares nuevos y hasta el calor se siente diferente. Pero si hay algo que permanece intacto en la memoria, incluso después de años fuera, es el sabor de la comida dominicana. Ese que no importa cuántas veces intentes replicar en otro lugar, nunca sabe igual.

Volver a República Dominicana también es volver a comer como aquí se come. Sin prisa, repitiendo aunque ya estés lleno y diciendo que solo quieres “probar un chin” mientras te sirves el plato completo. Para quienes regresan después de mucho tiempo, o para ese familiar que viene de visita con antojo acumulado, estas son algunas de las delicias que deberían reencontrarse desde que pisen suelo dominicano. Porque hay viajes que empiezan oficialmente con la primera cucharada.

Sancocho

El sancocho no se pide, el sancocho se anuncia. Es ese plato que aparece cuando hay visita, cumpleaños, lluvia o simplemente cuando alguien dijo que tenía tiempo sin comerlo. Desde que lo ves sabes que alguien se fajó en la cocina porque eso no se hace rápido ni en olla pequeña. Cada cucharada sabe a casa, a domingo, a familia reunida preguntando si ya está listo. Es imposible comerlo en silencio porque siempre termina en conversación, pan en mano y repetir aunque ya no quepa más nada. Si tienes años fuera, este es el primer abrazo que necesitas en forma de comida.

Mofongo

El mofongo es ese plato que todo dominicano ha intentado explicar en el extranjero sin lograr que lo entiendan del todo. Que si es plátano majado, que si lleva ajo, que si chicharrón… pero hasta que no lo prueban aquí no comprenden la experiencia completa. Crujiente por fuera, suave por dentro y siempre acompañado de algo que lo lleve a otro nivel. Es de esos platos que te hacen cerrar los ojos en la primera cucharada porque te transporta automáticamente. Comer mofongo aquí es recordar que hay sabores que simplemente no viajan bien.

La Bandera

Puede que le digamos arroz, habichuelas y carne, pero todo dominicano sabe que esto es mucho más que eso. La bandera es el plato que te recibe sin protocolo, el que aparece todos los días y aun así nunca cansa. El arroz con su puntico pegao, las habichuelas bien sazonadas y la carne guisada que siempre tiene su salsita. Es lo más cercano a sentirse en casa sin tener que decirlo. Si llegaste al país y todavía no has comido bandera, realmente no has vuelto.

Pescado Frito

No hay nada que grite más “estás en una isla” que un pescado frito entero servido con tostones y una ensaladita al lado. Es el plato que te obliga a sentarte frente al mar, aunque sea mentalmente. Crujiente, jugoso y con ese limón que nunca puede faltar. Siempre se come lento, entre conversaciones largas y manos llenas de sazón. Para muchos que viven fuera, este es el sabor más inmediato a vacaciones y a playa dominicana.

Mangú con los tres golpes

Si hay algo que todo dominicano necesita volver a probar apenas llega, es un buen mangú con sus tres golpes. Suavecito, con cebollita arriba y acompañado de salami, huevo y queso frito. Es el desayuno que también funciona como almuerzo si te levantaste tarde. No importa cuántos brunch hayas probado fuera, ninguno reemplaza esto. Es el plato que te recuerda que aquí se come bien desde temprano.

Chivo guisado

El chivo guisado tiene personalidad propia. Es intenso, bien sazonado y con ese olor que se siente desde antes de entrar a la cocina. No es un plato que pase desapercibido ni que se coma apurado. Cada bocado tiene historia, especialmente si viene acompañado de arroz blanco y aguacate. Para quienes tienen tiempo sin venir, este es de los sabores que más se extrañan aunque no lo sepan.

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Chaca dominicano 

El chaca es ese postrecito que aparece frío y que siempre tiene un sabor que no sabes explicar pero que te encanta igual. Cremoso, dulcito y con ese toque de especias que lo hace distinto a cualquier otro. Es típico verlo en celebraciones o reuniones familiares. Comer chaká después de tanto tiempo fuera se siente como volver a una infancia que quizás no sabías que estabas extrañando.

Habichuelas con dulces

Las habichuelas con dulces no necesitan presentación, solo una cucharita y disposición a repetir. Cremosas, con galletitas, pasas si te gustan y ese olor a canela que llena toda la casa. Es uno de esos sabores que inmediatamente te ubica en República Dominicana sin importar la época del año. Para muchos que viven fuera, este es el postre que más se intenta replicar sin éxito.

Porque volver también es sentarse a la mesa y reconocer sabores que nunca se fueron del todo. Y a veces, el viaje de regreso comienza con la primera cucharada.

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