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Miyuki Cruz: «Me esfuerzo en abrir caminos y ser reflejo de muchas niñas que aún no se ven en ningún lugar»
En una industria acostumbrada a estándares rígidos, su elección marcó una diferencia. Sin cumplir con los requisitos tradicionales de estatura, Miyuki Cruz fue coronada Miss International República Dominicana 2024, abriendo una conversación necesaria sobre representación, diversidad y propósito. Modelo profesional y médico en formación, ha logrado construir una trayectoria que equilibra vocación, imagen y compromiso social. Desde su plataforma Beauties for SDGs, impulsa iniciativas en salud materna, educación infantil y equidad de género, demostrando que la visibilidad también puede ser herramienta de cambio.
Nacida en Osaka y criada en Santo Domingo, Miyuki encarna una nueva generación de líderes: auténtica, bicultural y consciente del poder de su voz. En esta entrevista, reflexiona sobre su propósito, su activismo y la importancia de abrir camino para otras. Porque para Miyuki, brillar no es destacar sola, sino sino iluminar espacios donde más mujeres puedan ser vistas y escuchadas.
Pandora: Miyuki, fuera de los reflectores y la atención pública, ¿cómo describirías tu lado más auténtico? ¿Qué aspectos de tu personalidad consideras que pocas personas conocen?
Miyuki: Soy introspectiva, observadora y emocionalmente profunda. Detrás de los reflectores, mi lado más auténtico está en ser humana, consciente de mis defectos y en paz. Aún conservo una niña interior que se asombra de lo más simple, y me encanta cuidar de ella.

Naciste en Osaka y creciste en Santo Domingo, ¿cómo esa dualidad cultural ha moldeado tu visión del mundo y se refleja en tu vida diaria?
Nacer en Osaka y crecer en Santo Domingo me regaló una dualidad única. Me enseñó que no hay una sola forma de ver el mundo. De Japón aprendí la disciplina, el respeto y el valor del silencio. De República Dominicana, la calidez y la alegría de vivir. Esa dualidad me hizo más empática, abierta y consciente de conectar desde lo humano, porque sin importar de dónde seas, la amabilidad y la genuinidad se entienden sin hablar.
La mezcla me dio herramientas para moverme con autenticidad, tanto en la medicina como en el modelaje.
Desde niña, ¿qué momentos o experiencias sentiste que marcaron el camino hacia la mujer que eres hoy?
De niña hubo momentos en los que me sentí rechazada, ya fuera por mi raza o por ver la vida de una forma distinta. Me costaba adaptarme y nunca encontraba referentes en los medios con los que pudiera identificarme. No había una doctora modelo, una japonesa dominicana, o una miss con mi estatura. Esa representación simplemente no existía.
Hoy, cada paso que doy es también por esa niña que fui. Trabajo para abrir caminos y ser el reflejo de muchas niñas que aún no se ven en ningún lugar. Estoy aquí para ellas… y para recordarle a mi niña interior que sí es posible.
¿Qué significa para ti la palabra “resiliencia” y cómo la has vivido en tu vida personal y profesional?
La he vivido muchas veces, tanto en lo personal como en lo profesional. Desde adaptarme a una nueva cultura de niña, hasta superar rechazos en certámenes o enfrentar días duros en los hospitales. En cada etapa he tenido que reinventarme sin perder mi esencia. Y eso, para mí, es la verdadera resiliencia: seguir siendo tú, incluso cuando el mundo te exige cambiar.

¿Qué te motivó a estudiar medicina y cómo descubriste tu pasión por la dermatología?
Crecí en una familia con varios médicos, incluyendo a mi padre. Y aunque eso me inspiró, también fue un reto: él no quería que siguiera sus pasos, quizás por lo duro que es. La dermatología me gusta por cómo conecta la ciencia y la autoestima, pero también me interesan la anestesiología, la oftalmología y la psiquiatría. Cada una tiene formas distintas de sanar. Aún estoy explorando, pero sé que nací para servir y cuidar.
¿Cómo equilibras tu carrera médica con tus responsabilidades en el mundo del modelaje y los certámenes de belleza?
Equilibrar la medicina y el modelaje ha sido cuestión de priorizar. Ambas demandan mucho, pero aprendí a organizarme para poder estar presente en cada fase.

¿Cómo fueron tus inicios en el modelaje? ¿Cuáles han sido los concursos y certámenes más significativos en los que has participado?
Comencé estudiando modelaje a los 14 años en la escuela Barbizon. Mi mamá me acompañaba a cada clase, casting y trabajo, incluso con su agenda llena. Más adelante, participé en Miss República Dominicana Universo, y finalmente gané Miss República Dominicana Internacional, lo que me llevó a representar a mi país en Miss International 2024.
En tu paso por los certámenes de belleza, ¿cómo transformaste esa experiencia en una plataforma para hablar de temas profundos como la salud, la identidad o la inclusión?
Los certámenes me dieron un espacio seguro para celebrar la diversidad y tener voz. Aproveché cada encuentro para motivar a quienes soñaban a atreverse. Entendí que estaba ahí con el propósito de abrir caminos para las futuras generaciones.

¿Qué gestos de apoyo entre candidatas recuerdas como los más genuinos? ¿Hay alguna historia que te haya marcado especialmente?
Uno de los gestos más genuinos que recuerdo fue cuando Celine Santos, Miss Universo República Dominicana, me prestó sus aretes Swarovski, los mismos que utilizó cuando compitió en la final de Miss International. Fue un acto de confianza y apoyo que nunca olvidé. Por eso me uní a los certámenes: en medio del estrés que solo una miss entiende, nace una hermandad real, de la que siempre quise ser parte.
¿Qué creencias limitantes tuviste que derribar para pararte en un escenario internacional con seguridad y autenticidad?
Tuve que eliminar la idea de que había una sola forma de ser “la candidata perfecta”. Por mucho tiempo pensé que no era lo suficientemente alta, que mi historia era muy distinta o que tenía que encajar en un molde. Pero entendí, eventualmente, que mi diferencia era justamente mi fuerza.

¿Qué te inspiró a participar en Miss International y cómo fue para ti representar a la República Dominicana a nivel global?
Como japonesa, siempre tuve presente Miss International, ya que se celebra cada año en Japón, pero nunca imaginé que fuese posible regresar a mis orígenes como representante de la República Dominicana, el país que me acogió, me aceptó y me hizo su reina. Estar en Japón con mi banda fue profundamente sanador; Sentí que por fin mis dos culturas, que a veces me hicieron sentir dividida, se reconciliaban y se abrazaban en mí. Fue un momento que marcó mi vida para siempre.
¿Cómo utilizaste tu plataforma en el certamen para promover la inclusión y la diversidad, y qué impacto esperas haber logrado?
Utilicé mi plataforma para mostrar que no hay una sola forma de ser dominicana ni de ser “miss”. Hablé desde mi historia, como mujer birracial y futura doctora, para romper moldes y abrir espacio a nuevas representaciones. Espero que mi participación haya demostrado que las oportunidades son para tomarlas, y que muchas veces las limitaciones existen solo en la mente. Si logré que alguien se sintiera vista o inspirada, entonces valió la pena.
¿Cómo puede un certamen convertirse en una herramienta de sororidad y no de competencia entre mujeres?
Es un hecho que todas queremos lo mismo, pero ya no existe forma justa de compararnos. Hoy en día, las misses somos muy diferentes: venimos de contextos, cuerpos, historias y causas únicas.

Por eso, el certamen no tiene que ser una competencia entre mujeres, sino una plataforma para conectar con los demás y, entre nosotras, aprender a admirarnos, apoyarnos y crecer juntas. Ahí es donde realmente nace la sororidad.
¿Has sentido que tu historia puede servir como puente para otras mujeres racializadas o biculturales que no se ven representadas en ciertos espacios?
Sí, y por eso decidí contar mi historia con honestidad. Como mujer birracial y bicultural, muchas veces sentí que no encajaba en ningún espacio: ni en la medicina, ni en los certámenes, ni en los medios. Pero al mostrarme con vulnerabilidad, entendí que no estaba sola. Si mi presencia puede hacer que otra mujer se sienta vista o representada, entonces ya estoy haciendo algo más grande que yo.
¿Qué causas te mueven y cómo canalizas tu visibilidad para apoyar a otros? ¿Tienes planes de desarrollar proyectos educativos o comunitarios?
Me mueven la salud, la educación y la equidad. A través de Beauties for SDGs, he podido canalizar mi visibilidad para impulsar causas que realmente me importan. En salud (SDG 3) he trabajado en hospitales públicos enfocados en mejorar la atención materna. En educación (SDG 4), organicé donaciones de útiles escolares para niños de San Cristóbal y un orfanato de niñas. Y con SDG 5, promuevo la equidad de género desde el ejemplo, demostrando que una miss también puede ser líder y agente de cambio. Miss International me dio una plataforma real, y mi compromiso es seguir usándola para llegar a quienes más lo necesitan.
¿Qué le dirías a una niña que se siente “fuera de lugar” por no parecerse a lo que ve en los medios o en su entorno?
Le diría que lo que hoy la hace sentir “fuera de lugar” es, en realidad, su superpoder. Que no necesita parecerse a nadie más para tener valor, y que su historia, su origen y su forma de ver el mundo son valiosos. Que entenderá eventualmente que no vino a encajar, sino a destacar, y que, cuando uno se acepta de verdad, empieza a abrir espacio para que otras también se sientan vistas.

Si tu historia pudiera convertirse en una carta para tu “yo niña”, ¿qué te escribirías hoy con la mujer que eres?
No le escribiría nada. Dejaría la carta en blanco para que esa niña me escriba a mí. Creo que esa niña no necesitaba consejos, solo que alguien la escuchara de verdad. Me sentaría a su lado, en silencio, y la dejaría hablar, porque a veces, sanar empieza por sentirse vista. ¡Y lo que viene, se lo dejaría de sorpresa!
¿Cuál es tu visión a largo plazo para tu carrera y cómo esperas seguir contribuyendo al empoderamiento de las mujeres y la promoción de la diversidad?
Quiero seguir usando mi voz para visibilizar historias que no siempre tienen espacio, y demostrar que la diversidad es necesaria y hermosa. Mi meta es combinar mi carrera médica con proyectos que inspiren a más mujeres a creer en su poder, porque cuando una se atreve, muchas otras también lo hacen. Y aunque mis proyectos son importantes, también sueño con formar una familia. Admiro profundamente a las mujeres que lo logran todo y, además, son madres (como la mía). Para mí, el verdadero éxito también incluye amor y hogar.
“Quiero seguir usando mi voz para visibilizar historias que no siempre tienen espacio, y demostrar que la diversidad es necesaria y hermosa”.
Equipo detrás:
Fotografía: Alondra Ángeles/ Estilismo y dirección: Adrián Zavarce /Maquillaje: Albania Cristina / Peinado: Max Paulino / Locaciones: Hotel Kimpton Las Mercedes y Yate Pirela luxury
Publicista de profesión, asesora de imagen y estilista de moda por pasión. Con el pasar de los años ha abrazado la profesión de las letras como una herramienta con la que puede comunicar sus conocimientos, informar sobre novedades y tendencias del mundo de la moda tanto local como internacional.


