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Maria Elena Moré: Detrás del lente que inmortalizó a Marileidy Paulino
María Elena Moré comprende el poder de una imagen que cuenta una historia; Desde hace años, como fotógrafa y gestora cultural, se ha dedicado a preservar la belleza, la fuerza y la identidad a través de lo visual.
Actualmente, con la publicación de su primer libro «Marileidy Paulino: Camino hacia el sueño olímpico» da un paso hacia lo íntimo y lo colectivo a la vez: registrar, con una mirada sensible y precisa el recorrido de una mujer que luchó por ella, por nosotros y por todo un país.

En estas páginas, María Elena revela aquello que rara vez se ve en los podios: El silencio de los entrenamientos, la constancia que sostiene el cuerpo y la fuerza de un propósito que nace del alma.
Su lente no solo observa. También acompaña.
¿Qué aspecto de la historia de Marileidy Paulino te conmovió? ¿Cuándo te diste cuenta que había un libro ahí?
Desde el primer momento, tuve la certeza de que Marileidy Paulino sería la primera
mujer dominicana en ganar una medalla de oro olímpica; No era una simple corazonada, sino una convicción. Ver a una mujer tan joven, pero con un sentido de determinación tan firme, me inspiró profundamente: Su presencia, su manera de estar en el mundo, me reveló que no solo estaba ante una gran atleta, sino ante una figura transformadora. Ahí supe que había un libro.
¿Cuál fue el origen de este proyecto? ¿Fue una idea tuya, de una colaboración o de un llamado del corazón?
Había visto correr por primera vez a Marileidy Paulino en los Juegos Olímpicos de
Tokio 2020. Quedé impresionada por lo que esta joven mujer dominicana había logrado en un escenario mundial, junto a tantas grandes atletas.
Me propuse contar su historia a través de la fotografía, narrar en imágenes su camino hacia el triunfo, desde sus inicios hasta los Juegos Olímpicos de París 2024 pero, sobre todo, deseaba mostrar los momentos cotidianos que no se ven, que el espectador no llega a conocer: La humanidad detrás del atleta, el triunfo, el esfuerzo, la voluntad a pesar del cansancio, la responsabilidad sin importar el día y la hora, ni las inclemencias del tiempo, ni la soledad.
Desde el primer momento, supe que estas imágenes debían convertirse en algo más que un archivo fotográfico, quería que fuesen un testimonio visual de todo lo que implica el camino hacia una meta tan exigente, imágenes que fuesen a su vez acompañadas por breves textos que diesen estructura a la historia.
Cada página de este libro refleja no solo la fuerza física, sino también la fortaleza interior de Marileidy: La concentración, los sacrificios, la carga que conlleva este reto, y los momentos cotidianos que muchas veces pasan desapercibidos para el público.
Este libro es fruto del deseo de capturar, a través de imágenes, todo lo que representa Marileidy: esfuerzo, fe, disciplina y una historia que ya forma parte de nuestra memoria colectiva. Agradezco al Banco Popular Dominicano por apoyar este proyecto desde el primer día, el cual hoy forma parte de su gran colección de publicaciones.
La fotografía la defines tú misma como un instrumento de conservación cultural. ¿De qué manera lo tradujiste en el libro?
La fotografía tiene un poder único para generar conversaciones culturales,
especialmente cuando se trata de una historia tan poderosa como la de una mujer que ha logrado algo sin precedentes en su país: ganar una medalla de oro olímpica.
Un libro de imágenes centrado en el deporte no solo captura momentos de esfuerzo físico, sino que también puede contar historias de sacrificio, fe, esperanza y dedicación.
En el caso de Marileidy, cada imagen puede hablar de su arduo camino, de las barreras que ha superado y del inmenso trabajo que hay detrás de su éxito. Este tipo de obra puede inspirar admiración no solo por los atletas, sino también por el papel transformador de la mujer en el deporte. Su logro representa mucho más que una victoria individual: es un símbolo de avance, de empoderamiento femenino y de orgullo nacional. A través de la fotografía, estas historias pueden resonar profundamente en la cultura, abriendo espacios de reflexión, diálogo e inspiración para futuras generaciones.

¿Cómo fue retratar a una atleta como Marileidy, abarcando desde lo íntimo hasta lo simbólico?
Retratar a una atleta como Marileidy fue un honor inmenso y un motivo de profundo orgullo para mí. Desde el inicio, soñaba con la posibilidad de contar la historia de una mujer de la que yo sentía la convicción de que iba a romper barreras y lograr algo que ninguna mujer había logrado antes en la República Dominicana.
Desde ese lugar de admiración y respeto, me propuse no solo fotografiar a Marileidy la atleta en acción, sino también mostrar a la mujer, al ser humano. Quería ir más allá del rendimiento deportivo y capturar su humanidad, sus momentos de concentración, de fe, de esfuerzo silencioso, de alegría y también de vulnerabilidad.
Fue una experiencia profundamente transformadora para mí como fotógrafa y como mujer. Me siento agradecida de haber podido acompañarla visualmente en este camino tan histórico y poderoso.
¿Qué intentas captar de una persona cuando la tienes delante de tu lente aparte de su imagen?
Cuando hago una fotografía, no busco solamente capturar la imagen externa de una persona, intento retratar su humanidad: Esa mezcla única de emociones, historia, fuerza y vulnerabilidad que la hace quien es. Además, me interesa captar su dedicación, su lucha, su esencia más allá del gesto o la pose. Quiero que al ver la foto uno pueda sentir algo auténtico: La determinación en su mirada, la pasión con la que vive lo que hace, o incluso el silencio, que también habla de quién es.
En el caso de Marileidy, por ejemplo, mi intención fue mostrar no solo a la atleta, sino a la mujer fuerte, disciplinada y profundamente humana que hay detrás de cada carrera.

¿Hay alguna imagen concreta de este libro que te provocara lágrimas o un nudo en la garganta?
Sí, hubo una imagen que me produjo un nudo en la garganta. Fue la foto que tomé cuando Marileidy corrió su primera carrera en las Olimpiadas de París. En ese momento, mientras llegaba a la meta estaba completamente sola, no había nadie delante ni detrás, solo ella avanzando con una fuerza serena y poderosa. La luz en ese momento era preciosa, casi mágica, y sentí que había logrado capturar algo más que una simple llegada: Un instante lleno de significado.
Recuerdo que su madre, al ver la carrera, me dijo que sintió que Dios iba corriendo con Marileidy y, cuando vi esa imagen, sentí exactamente eso, que había algo espiritual, algo más grande en esa fotografía. Fue un momento que me tocó profundamente y que siempre voy a guardar con emoción.
En un país donde el esfuerzo femenino suele pasar desapercibido, ¿qué representa para ti la narración de la historia de una campeona olímpica dominicana?
Desde el principio, me motivaba profundamente la idea de documentar a través de imágenes lo que significa para una mujer abrirse camino en un espacio de competencia global; Romper barreras y alcanzar un sueño que, hasta ese momento, ninguna otra había logrado en nuestro país, y en el contexto de un evento tan simbólico como los Juegos Olímpicos, donde convergen las aspiraciones de todo el mundo, capturar ese momento representaba honrar el poder del esfuerzo, la representación femenina y la inspiración que puede despertar en generaciones futuras una figura como Marileidy.
Este libro es un testimonio visual y escrito sobre la vida una mujer que ha roto barreras históricas en el deporte dominicano, a través de la mirada de otra mujer que también ha decidido correr su propia carrera y llegar a sus propias metas; Es en sí misma una afirmación de que cuando nos acompañamos, abrimos caminos no solo para nosotras, sino para muchas más. Este libro no solo documenta el logro olímpico, sino la alianza silenciosa entre mujeres que creen en el poder de la imagen, la palabra y la verdad compartida.

¿Qué lecciones te dejó Marileidy sobre disciplina y resiliencia o, incluso, en relación con tu trayectoria como mujer artista?
Marileidy Paulino me dejó muchas lecciones profundas que van más allá del deporte. A través de este proceso, admiré profundamente su fe inquebrantable, su disciplina y su constancia. Además, me enseñó que tener un propósito claro y sostenerlo con trabajo diario puede llevarte tan lejos como tu determinación lo permita.
Su historia es un recordatorio poderoso de que los grandes logros no llegan por suerte, sino por sacrificio, compromiso y una creencia firme en uno mismo. Marileidy me enseñó que, incluso cuando el camino es difícil, la fe puede ser un motor que te impulsa a seguir adelante.
También me dejó una lección personal muy importante: La grandeza muchas veces viene acompañada de humildad. Su manera de mantenerse centrada, agradecida y con los pies en la tierra, incluso después de alcanzar la cima, es algo que me marcó y que siempre llevaré conmigo. Su ejemplo me inspiró no solo como fotógrafa y autora, sino también como persona.

¿Qué dificultades emocionales o creativas surgieron al crear esta historia?
Como fotógrafa y autora, este proyecto representó un gran reto, pero también una oportunidad de crecimiento personal y profesional. Aunque ya había trabajado lo que es la fotografía documental, esta fue la primera vez que me adentré en la fotografía deportiva, y me encantó. Capturar el movimiento, la emoción y la intensidad del deporte fue una experiencia completamente nueva que me exigió aprender, adaptarme y salir de mi zona de confort.
También, fue la primera vez que me enfrentaba al proceso completo de crear un libro, lo cual trajo consigo muchas exigencias: Cuidar cada detalle, tomar decisiones importantes, cumplir con tiempos y fechas límite, pero, sobre todo, mantener viva la intención de hacer un trabajo que esté a la altura de la historia de Marileidy.
En lo emocional, el proyecto me enseñó a confiar más en mí misma, a atreverme a hacer cosas nuevas y a dar lo mejor de mí en cada etapa. Al final, cada desafío valió la pena, porque fue un camino de mucho aprendizaje, y, sobre todo, de profundo respeto y admiración hacia la historia que estaba contando.
¿Qué voces te acompañaron durante este proceso? ¿Contaste con la ayuda de alguna persona especial para mantener la visión del libro?
Este libro no lo hice sola, y estoy muy agradecida por las personas que me acompañaron en el camino. Tuve la fortuna de contar con mentores como Eladio Fernández y Eric Luke, dos fotógrafos documentales que me guiaron con generosidad, me ofrecieron sus consejos y, sobre todo, me dieron ánimos cuando más los necesitaba.
Mi padre también fue una presencia constante, recordándome que confiara en mí y en la historia que quería contar, incluso en los momentos de duda. Y, por supuesto, el equipo de trabajo fue fundamental para que este proyecto cobrara vida: Mi madre María Cristina Rodríguez-Marchena, Elías Roedán, Chinel Lantigua, Eduardo Javier y mi hermano Gustavo Moré, cada uno aportó su talento y compromiso de forma invaluable.
También estoy inmensamente agradecida con el Banco Popular Dominicano, cuyo apoyo desde el primer día hizo posible que este sueño se convirtiera en realidad. Este libro es el resultado de un esfuerzo colectivo y del respaldo de personas que creyeron en la historia tanto como yo.

¿Qué esperas que sientan o vivan las niñas y jóvenes que lean este libro?
Espero que un libro sobre Marileidy Paulino haga sentir a los jóvenes inspirados y motivados, que al ver su historia, una mujer que con esfuerzo, disciplina, fe y un fuerte sentido del trabajo, logró alcanzar lo que nunca antes se había logrado en su país, se den cuenta de que los sueños sí se pueden cumplir.
Marileidy representa valores fundamentales como la perseverancia, la humildad y la determinación. Espero que su ejemplo les haga creer en su propio potencial, sin importar de dónde vienen, y que los anime a esforzarse, a luchar por sus metas y a entender que con dedicación todo es posible.
Especialmente, deseo que las niñas se sientan reflejadas en ella, que vean en Marileidy una mujer que ha roto barreras, que ha desafiado expectativas y que ha demostrado que el lugar de la mujer también está en lo más alto del podio. Que, además, sientan orgullo, fuerza y confianza para soñar en grande y abrir camino, como ella lo ha hecho.
Si tuvieras que decir en una única frase lo que este libro significa para ti, ¿qué dirías?
Un sueño hecho realidad

¿Qué consejo le darías a la María Elena que una vez soñó con hacer arte y cultura en este país?
Me diría a mí misma que confíe en mi intuición y en el valor de la historia que quiero contar, que no deje que el miedo o las inseguridades apaguen una idea que nace desde el corazón.
Me recordaría que los comienzos siempre dan miedo, pero que vale la pena seguir adelante cuando uno cree en el propósito, que no tengo que saberlo todo desde el principio, solo tener la disposición de aprender en el camino. Sobre todo, me diría: No estás sola, porque cuando haces las cosas con pasión y respeto, las personas adecuadas aparecen, y el proyecto cobra vida de maneras que ni imaginabas.
Hacer un libro sobre Marileidy Paulino, siendo mi primer proyecto de este tipo, fue un reto enorme, pero también una oportunidad hermosa de crecer, aprender y aportar algo significativo.
Comunicadora especialista en RRPP. Escribo desde lo personal y estético, con espíritu de narradora y ojo de estilista. Apasionada por la moda, las palabras y las conexiones genuinas. Creo vínculos entre marcas y sentimientos, utilizando el corazón como brújula y la belleza como idioma.







