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Katherine Hernández: “Tras emigrar, reinventarme no implicó empezar de cero, fue tener la claridad de construir sobre lo aprendido y avanzar con más conciencia”

Katherine Hernández: “Tras emigrar, reinventarme no implicó empezar de cero, fue tener la claridad de construir sobre lo aprendido y avanzar con más conciencia”

Marcelle Cordero

Construir una carrera sólida, liderar con criterio y, al mismo tiempo, sostener una vida personal con intención, es una de las formas más auténticas de poder femenino. Katherine Hernández lo encarna con una presencia firme y una voz que se ha ganado su lugar desde la coherencia y la constancia. ormada en las redacciones de Globovisión y consolidada en CDN Canal 37, su trayectoria se ha construido desde el rigor, el análisis y una profunda vocación por el periodismo. En espacios como Siendo Honestos, ha logrado llevar la conversación a otro nivel, apostando por la escucha, la profundidad y el respeto por las historias.

Pero hay una dimensión de su historia que conecta desde un lugar más íntimo: la de una mujer que, como tantas otras, ha tenido que migrar, adaptarse, reinventarse y encontrar su espacio sin perder su esencia. Una mujer que sostiene, que cuida, que lidera y que entiende que el verdadero equilibrio no es perfecto, sino consciente.

En el mes de la mujer, su recorrido se convierte en un espejo para muchas. Porque en él habita una verdad compartida: el poder femenino no siempre se impone, pero sí se construye, se ejerce y, sobre todo, se sostiene. 

P Has construido una carrera sólida en República Dominicana. Cuando miras hacia atrás, ¿qué momento sientes que marcó un antes y un después en tu trayectoria? 

Creo que es difícil señalar un solo momento, porque el camino profesional y personal se construye en capas, con las personas que te acompañan, quienes confían en ti, los facilitadores del trayecto y los aprendizajes que dejan los errores. Uno de los momentos más complejos y determinantes fue la migración. Llegar a República Dominicana me hizo replantear los esquemas de comunicación y el ejercicio del periodismo tras varios años de carrera en Venezuela. Venía a un país nuevo, distinto cuando decides convertirlo en tu hogar, y que se presentó como una oportunidad hermosa para crecer, tanto profesional como personalmente. Vengo, además, de una familia de inmigrantes. Mis abuelos, españoles —canarios—, encontraron en Venezuela un país que les abrió las puertas. Crecí escuchando esas historias, pero vivirlo es otra cosa, y en nuestro caso este país también nos ha acogido. Mi entrada a CDN, de la mano de Nuria Piera, marcó un punto clave. Desde el inicio entendí que debía darlo todo para ganarme la confianza de una audiencia que no era la de mi país de origen, pero que decidí hacer mía. También recuerdo la moderación del primer debate presidencial junto a Roberto Cavada, un gran reto y una oportunidad que aportó al fortalecimiento democrático del país. Y, por supuesto, el lanzamiento de Siendo Honestos, hoy una plataforma consolidada donde también aprendo constantemente de cada invitado.

Migrar implica empezar de nuevo en muchos sentidos. ¿Cómo recuerdas ese proceso de reinventarte profesionalmente al llegar al país?

Reinventarme no significó hacer un borrón y cuenta nueva. No se trataba de olvidar lo aprendido, sino de sumar nuevas experiencias a lo que ya me había formado como periodista. El periodismo conecta profundamente con quien soy: una mujer curiosa, comprometida con que el país vaya mejor, sensible ante la injusticia. El reto fue entender que debía comenzar por conocer el país, mirar a la gente a los ojos, entender sus preocupaciones y recorrer sus realidades. Mi primer trabajo me permitió viajar por distintas zonas, clave para comprender su diversidad. También viví una transición importante, de un canal de noticias 24/7 a un periodismo más institucional y de profundidad, mientras emprendía un proyecto propio. Fue una reinvención en múltiples niveles, con una misma esencia: seguir contando historias.

Si pudieras hablar con la Katherine que comenzaba en el periodismo, ¿qué consejo le darías hoy? 

Le diría que sea fiel a sí misma. Que se mantenga firme en sus principios y convicciones. Que persiga sus sueños entendiendo que muchas respuestas no están en el origen, sino que aparecen en el camino. Y, sobre todo, que nunca pierda la capacidad de sorprenderse.

El periodismo vive una transformación constante. ¿Qué significa hoy ejercer esta profesión con responsabilidad? 

Creo que la responsabilidad en el periodismo sigue siendo la misma de siempre. Hay cosas que han cambiado, pero tienen más que ver con la forma que con el fondo. Hoy los periodistas tenemos el reto de conectar con una audiencia que cada vez tiene menos tiempo para informarse en profundidad. El verdadero desafío es captar la atención sin sacrificar el rigor. No creo en los titulares vacíos que, cuando uno entra a la noticia, no contienen nada. Las tecnologías no son enemigas del periodismo. Al contrario, son herramientas que pueden ayudarnos a contar mejor las historias.

Uno de los mayores desafíos es avanzar profesionalmente sin renunciar a nuestra esencia. No creo que una mujer deba perder su feminidad o su manera de ser para alcanzar metas en entornos tradicionalmente dominados por hombres.

Gran parte de tu trabajo se basa en entrevistar a figuras públicas. ¿Qué hace que una conversación sea realmente reveladora?

Para mí, la entrevista es el género madre del periodismo.Una conversación se vuelve reveladora cuando el invitado se abre. Y ahí está el reto: crear un espacio de confianza. En programas como Siendo Honestos o Despierta con CDN, mi intención siempre es escuchar genuinamente. La revelación ocurre cuando uno escucha de verdad. Pienso que es ahí donde aparece el contenido más importante y valioso de las entrevistas. Y algo que siempre tengo claro es que en una entrevista el protagonista nunca es el entrevistador. El protagonista siempre es el invitado.

En un mundo donde muchas entrevistas se vuelven confrontacionales, tu estilo apuesta más por la conversación. ¿Crees que la empatía también puede ser una herramienta poderosa del periodismo? 

Honestamente yo creo que sin empatía no hay buen periodismo. Para poder comprender las situaciones que nos ocurren y que ocurren en nuestra sociedad, tenemos que saber cómo viven los agentes de la sociedad esas situaciones. Es difícil, por ejemplo, saber cómo sufre un bombero cuando tiene que enfrentar las llamas de un edificio que tiene un siniestro si uno no conoce la historia de ese bombero, cuáles son sus condiciones de vida, si tiene familia o si ha perdido compañeros de trabajo en esa lucha. La empatía, ese ponerse en los zapatos del otro, es súper necesaria para ejercer el periodismo. Y, honestamente, creo que sin ella no realizamos el mejor trabajo posible.

Con tu programa Siendo Honestos has logrado conversaciones muy profundas con distintas figuras. ¿Cómo nace la idea de crear este espacio? 

Siendo Honestos surgió hace ocho años como un proyecto con el que, junto a un equipo maravilloso, buscamos crear un espacio para la conversación de calidad y sostener ese valor de la honestidad. La idea es que quienes acuden al programa, representantes de distintos ámbitos de la vida pública como la política, el deporte, el liderazgo empresarial, la música o el arte, se comprometan con ese valor y cuenten sus historias desde la honestidad. La intención es hacer entrevistas a fondo, no solo explorar aspectos biográficos, sino permitir que las personas desarrollen sus ideas y comprender por qué actúan o han actuado de determinada manera. Creo que el programa se ha consolidado. Vamos camino a los diez años y sigue siendo un proyecto que me emociona profundamente.

Equilibrar los distintos roles sin perder el centro es, en realidad, un desafío humano. Todos los que intentamos construir una vida con propósito estamos en el ejercicio constante de armonizar responsabilidades, afectos y proyectos.

Después de llevar Siendo Honestos al exterior, ¿cómo imaginas la expansión internacional del proyecto y qué significa para ti este nuevo capítulo? 

Durante 2025 dimos un paso especial, la primera edición desde el exterior. Llevamos el programa a Nueva York, un sueño personal y profesional. Poder entrevistar allí a dominicanos destacados que viven en la Gran Manzana fue muy significativo. Es una ciudad que siempre me ha fascinado, con una vitalidad única y una energía marcada por la inmigración, algo con lo que conecto profundamente. También fue un reto hermoso para el equipo. Trasladar el programa y producirlo en poco tiempo, con recursos limitados, exigió creatividad y compromiso, pero logramos algo muy bonito. Y si todo sale como esperamos, en 2026 realizaremos una nueva edición desde el exterior. Aún prefiero no revelar el lugar, pero es un proyecto que nos ilusiona muchísimo.

Además de periodista, también eres madre, esposa y mujer de múltiples responsabilidades. ¿Cómo logras equilibrar tantos roles sin perder tu centro? 

Equilibrar los distintos roles sin perder el centro es, en realidad, un desafío humano. Todos los que intentamos construir una vida con propósito estamos en ese ejercicio constante de armonizar responsabilidades, afectos y proyectos. Yo no soy distinta a muchas mujeres en la República Dominicana y en el mundo, también busco que no “se queme ningún guiso” cuando todo ocurre al mismo tiempo. Lo que intento es algo sencillo, aunque no siempre fácil, dedicar tiempo de calidad a cada cosa que hago, a cada proyecto y, sobre todo, a mi familia. La maternidad es una misión 24/7y, en este momento de mi vida, es el centro. Mi familia es el eje de muchas de mis decisiones. Nada de lo que hago ocurre sin pensar en ellos, y desde ahí intento construir todo lo demás.

Muchas mujeres te ven en televisión como una figura fuerte. ¿Cómo es Katherine fuera de las cámaras? 

La verdad es que no soy todo lo disciplinada que quisiera ser, y es algo en lo que trabajo constantemente. Hay áreas en las que sí lo soy, pero también creo que a veces nos juzgamos demasiado duro, especialmente las mujeres, queriendo ser disciplinadas en todo, como si eso fuera posible. También creo en el desorden creativo. Hay momentos para el rigor y la estructura, y otros para pensar con libertad, relajarse y darle espacio a la creatividad. Muchas de las cosas que hacemos en el periodismo y la comunicación necesitan justamente ese tiempo para reflexionar y construir ideas. Fuera de cámaras soy muy parecida a lo que la gente ve. No tengo demasiadas poses, por no decir casi ninguna. Siempre trato de recordarme algo, lo perfecto es enemigo de lo bueno. La Katherine que no siempre se ve en cámara es una mujer en constante aprendizaje, tratando de hacer las cosas bien, entendiendo que la vida no tiene que ser perfecta para ser valiosa.

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La maternidad es una misión 24/7 y, en este momento de mi vida, es el centro. Mi familia es el eje de muchas de mis decisiones. Nada de lo que hago ocurre sin pensar en ellos, y desde ahí intento construir todo lo demás.

¿Qué espacios o rituales te ayudan a desconectar del ritmo del trabajo? 

Una de las cosas que más disfruto para desconectarme es compartir con amigos. Una buena noche de conversación, con un par de copas de vino, siempre es un regalo. También amo viajar. No es solo un placer, es una forma de reconectar con las personas que quiero. La migración ha dejado a nuestras familias y amigos repartidos por el mundo, así que cuando viajo aprovecho para abrazar a mi gente, reencontrarme con amigas queridas y volver a esa esencia con la que crecí. En lo cotidiano, cuando no hay viajes, encuentro pequeñas maneras de desconectarme. Me encanta escuchar música a todo volumen en el carro y observar a la gente en la calle. Soy muy curiosa, a veces me invento historias, imagino de dónde vienen o qué estarán pensando. Ese pequeño ejercicio de imaginación también me ayuda a descansar de la intensidad de las noticias.

Las mujeres han ganado cada vez más espacio en los medios. ¿Qué desafíos siguen presentes? 

Creo que muchos de los desafíos en los medios son los mismos que enfrentan las mujeres en otras profesiones. Tienen que ver con brechas culturales, pero también con la disposición de asumir retos, atrevernos y ganar espacios. Para mí, uno de los mayores desafíos es avanzar profesionalmente sin renunciar a nuestra esencia. No creo que una mujer deba perder su feminidad o su manera de ser para alcanzar metas en entornos tradicionalmente dominados por hombres. En lo personal, no he sentido limitaciones directas por ser mujer. Aun así, soy consciente de que mi experiencia no es la de todas. Muchas enfrentan realidades más exigentes, especialmente quienes crían solas o tienen menos redes de apoyo.Por eso es difícil dar una respuesta única. Los desafíos son tan diversos como las propias mujeres, y cada una construye su camino desde su realidad.

Muchas mujeres ven en tu historia un ejemplo de perseverancia. Mirando tu camino, ¿qué mensaje les darías a quienes están construyendo el suyo? 

Más que dar consejos, porque sigo en construcción todos los días, diría que es importante tener claro el valor de lo que uno hace. Cada proyecto, cada trabajo y cada sueño implican tiempo, y el tiempo es uno de los recursos más valiosos y escasos que tenemos. Dedicarle tiempo a algo también es dejar de dedicárselo a otras cosas importantes. Por eso es fundamental detenerse a entender el valor de lo que se construye, cuánto vale el trabajo, el esfuerzo y qué lugar se quiere ocupar en la sociedad. Cuando uno reconoce ese valor, también aprende a hacerlo respetar. Yo sigo aprendiendo todos los días, inspirada en mujeres y hombres que admiro y que me recuerdan que construir una vida con propósito es siempre un camino en desarrollo.

Después de todo lo que has construido, ¿qué proyectos o sueños te gustaría desarrollar en los próximos años? 

Proyectos hay muchos, y algunos se irán revelando muy pronto. Hay uno en particular que nos entusiasma y que, si Dios quiere, daremos a conocer en los próximos meses. Me gusta involucrarme en iniciativas que generen esa adrenalina creativa: la emoción de comenzar algo nuevo, construir ideas y verlas tomar forma. Uno de los proyectos que más me entusiasma este año es continuar expandiendo Siendo Honestos fuera de República Dominicana. Tras la primera edición internacional en Nueva York, estamos trabajando en una segunda temporada desde otra ciudad del mundo. La idea es ampliar la conversación, no solo con dominicanos dentro del país, sino también con latinoamericanos que viven en otras latitudes y tienen historias valiosas que contar. Es un camino estimulante para el programa y para mí como periodista: seguir encontrando historias que merecen ser escuchadas, sin importar dónde se encuentren.

Hoy los periodistas tenemos el reto de conectar con una audiencia que cada vez tiene menos tiempo para informarse en profundidad.
El verdadero desafío es captar la atención sin sacrificar el rigor

Fotografía: Fernando&Víctor
Estilismo: Joselo Franjul
Asistencia de Estilismo: Jose Padilla
Maquillaje y peinado: Yarlin Vargas de Stam Academy & Beauty Service.
Asistencia: Patricia Nuñez.

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