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Pura María Hidalgo en su versión más Beia
Liderando en el sector de la belleza desde Beia, Purity y Purechella, Pura María es el claro ejemplo de que los sueños más grandes comienzan con un acto de fe. Apostó por su intuición, transformó desafíos en impulsos y hoy, a través de Beia, comparte una filosofía que va mucho más allá de la belleza: la del amor propio, la autenticidad y el poder de creer en uno mismo. En esta conversación, nos invita a descubrir el corazón detrás de su historia, su visión y su propósito.

1. ¿Cómo comenzó tu relación profesional con Beia y qué te motivó a unirte como socia?
Mi historia con Beia comenzó de una forma bastante particular. Tenía 17 años cuando mi papá inició la construcción de una plaza comercial en la avenida principal de mi ciudad natal, La Vega, en lo que fue la casa de mis bisabuelos. La idea era desarrollar siete locales comerciales. En ese momento, yo no lo sabía, pero esa construcción se convertiría en el punto de partida de un capítulo clave en mi vida.
Un día, mientras navegaba por Instagram, recibí un DM de Arleny —quien hoy es mi socia— para visitar Beia Los Jardines, que en ese entonces era la única sucursal. Coincidió con el día en que viajé a Santiago a tomar mi examen de admisión para la escuela de Medicina, así que aproveché la oportunidad para ir a recibir esa “cortesía” al salón. El destino quiso que justo al lado mío, en el secador, estuviera Arleny. Tuvimos una conversación natural, cercana, y desde entonces comencé a asistir regularmente como clienta.
Tiempo después, me encontré con ella en recepción y le pregunté, casi con espontaneidad: “¿Te gustaría ir a La Vega? Quiero mostrarte algo.” La semana siguiente la recibí conjunto con Ulises y le mostré uno de los locales en la plaza. Le dije algo que hoy me enorgullece repetir: “Este proyecto viene conmigo adentro.” Y así fue. A ellos le encantó la idea —a mí mucho más— y así nació nuestra sociedad.
En ese momento tomamos cuatro de los siete locales, y aunque por dentro me cuestionaba si mi visión era demasiado ambiciosa, decidí confiar en mi intuición. Hoy, luego de dos ampliaciones, Beia ocupa toda la plaza. Nuestra sociedad no se quedó en La Vega; juntos, hemos seguido expandiendo ese sueño, convirtiéndolo en lo que hoy son las casitas verdes que más de 300,000 beias/os visitan cada año.
2. ¿Cuál consideras que ha sido tu mayor aporte a Beia desde tu incorporación?
Creo que mi mayor aporte ha sido traer un aire fresco y cálido a Beia a través de la estrategia digital, integrando tecnología con empatía. En un mundo donde más del 70% de las decisiones de compra comienzan online, entendí desde el inicio que no basta con estar en digital: hay que conectar desde el primer clic.
Aporté una visión enfocada en el sentir digital, en cómo hacer que cada interacción —desde abrir nuestra web hasta recibir un correo o un mensaje directo— se sienta cercana, humana y significativa. Cada carta que redacto para nuestra comunidad está pensada como una conversación, no como un anuncio. Buscamos que nuestras clientas no solo nos lean, sino que se sientan vistas y escuchadas.
Implementamos estrategias con micro y macro influencers que comparten nuestros valores, priorizando la autenticidad sobre los números. Creamos campañas con clientas reales, mujeres con historias que inspiran, y colocamos la belleza eco-amigable en el centro de todo lo que hacemos. La sostenibilidad no es solo una promesa, es parte del lenguaje que hablamos día a día.
También optimizamos nuestros canales de contacto —DM, WhatsApp, BeiaApp— para que sean realmente user-friendly, fluidos y llenos de intención. No buscamos transacciones; buscamos relaciones.
Hoy Beia no es solo una marca: es una comunidad viva. Más que una base de datos, es una red de personas conectadas por valores compartidos. Más que un equipo, somos una familia que se acompaña y crece junta. Y mi mayor orgullo es haber aportado esa cercanía que hace que, incluso en lo digital, se sienta humano.
3. ¿Cómo defines el impacto que ha tenido Beia en el sector de la belleza en República Dominicana?
Beia ha tenido un impacto profundo y transformador en el sector de la belleza en República Dominicana, al combinar sensibilidad humana con estrategia empresarial. Desde el inicio entendimos que no se trataba solo de ofrecer servicios de belleza, sino de rediseñar la experiencia completa de autocuidado, desde el primer clic/ visita hasta la última sonrisa al salir del salón.
Hoy, operamos con ocho locales en diferentes ciudades del país, y detrás de cada uno hay cientos de familias que viven y crecen junto a este proyecto. Beia no es una estructura vacía; es un ecosistema de oportunidades, liderado con visión a largo plazo.
Uno de nuestros mayores diferenciales ha sido la integración de sostenibilidad como modelo de negocio, no como accesorio. Somos los únicos en el sector que combinamos tecnología verde de forma transversal: paneles solares que reducen nuestra huella energética, sistemas inteligentes de ahorro de agua, tecnología inverter para climatización eficiente, iluminación 100% LED, y shopping bags biodegradables, uso de cristalería, entre otras medidas.
Estas decisiones no fueron impulsivas ni simbólicas; respondieron a una lectura clara del mercado y del futuro. Sabíamos que el consumidor moderno valora marcas con propósito, pero también que la rentabilidad y la responsabilidad ambiental no están en lados opuestos: pueden —y deben— ir de la mano.
Beia ha elevado el estándar del sector no solo en cómo se ve la belleza, sino en cómo se gestiona. Hemos construido una marca que inspira confianza, que lidera por ejemplo, y que ha demostrado que en la República Dominicana se pueden crear empresas con impacto, escala y corazón.

4. ¿Cómo surgió la idea de crear Purechella y qué significó para ti este evento? Lo veremos este año?
A menudo me la paso escribiéndome con chicas que no conozco por redes, pero con quienes comparto inquietudes, sueños y una forma muy particular de ver la vida. Esa cercanía digital me dejó con una inquietud: ¿cómo puedo devolverles algo real? Quería que nos viéramos cara a cara, que pudieran vivir una experiencia diseñada especialmente para ellas, pero también sabía que una idea que no se puede sostener en el tiempo, no crece. Así nació Purechella.
Lo pensé como una gran reunión al aire libre de mujeres apasionadas por la belleza, el contenido digital y las conexiones con propósito. La primera edición fue una experiencia de compras interactiva, pero desde el inicio supimos que tenía alma de algo más grande. En su segunda edición evolucionó hacia un festival de empoderamiento, con espacios para conversar de finanzas, crecimiento personal, creación de contenido y herramientas que realmente fortalecen.
Hoy, Purechella reúne a más de 2,000 mujeres y conecta a más de 50 marcas locales e internacionales, creando un espacio donde el bienestar, la inspiración y la acción se dan la mano. Para mí, ha sido una de las formas más sinceras de materializar el liderazgo femenino: no solo construir algo bonito, sino útil, sostenible y profundamente humano.
¿Si lo veremos este año? ¡ANSÍO VERLAS! Y llegará con más fuerza, más propósito y con la misma esencia: mujeres reuniéndose para celebrarse, inspirarse y avanzar juntas.
5. ¿Qué es Purity fórmula?
Purity es un producto que nació desde el cuidado más puro: el de una madre por su hija. Durante la pandemia, como diabética tipo 1 desde los 14 años, fui parte del grupo de riesgo. Como muchas personas en ese momento, me excedí con el uso de alcohol en gel, guantes y desinfectantes, y eso empezó a afectarme seriamente la piel, especialmente en las manos. Para alguien con diabetes, eso no es un tema menor; las grietas y resequedad pueden convertirse en complicaciones graves.
Recuerdo que mi mamá —muy al estilo dominicano—, al ver mis manos agrietadas, se angustió profundamente. Visitamos dos dermatólogos, uno en Estados Unidos y otro en República Dominicana. Uno recetó antibióticos, el otro vitamina E. Mi mamá, sin esperar demasiado, mezcló ambos enfoques… y creó su propia fórmula. Me aplicaba esa mezcla con dedicación, y para mi sorpresa, funcionó increíblemente bien.
Un tiempo después, empecé a compartirlo de forma informal con algunas manicuristas y personas cercanas. El resultado fue el mismo: alivio, restauración, y una demanda inesperada. Cuando me di cuenta de que estaban pidiéndome más, me encendió el bombillo. Tenía entre manos algo que no solo resolvía un problema real, sino que había nacido de una historia honesta, con ciencia, necesidad y amor detrás.
Así que decidí hacer lo correcto: fui a ONAPI, protegí la fórmula, validé el producto dentro del marco legal, y convertí esa mezcla casera en una marca con propósito.
Purity no es solo una crema. Es innovación nacida desde lo íntimo, desarrollada con rigor, y pensada para proteger las manos de todos, pero especialmente de quienes, como yo, tienen condiciones que requieren un cuidado distinto. Es ciencia con alma. Y sí, tiene mucho de mamá.
6. ¿Hay planes de expandir Purity hacia una línea completa de distintos
productos?
No quiero crear por crear. Mi enfoque siempre ha sido muy claro: cada producto que salga de mi persona debe responder a necesidades reales y específicas. En un mercado saturado de publicidad vacía y fórmulas sin respaldo científico, creo firmemente que para prometer resultados, debes tener evidencia sólida. Las personas merecen productos que realmente marquen la diferencia, no solo promesas. Por eso, aunque tengo muchas ideas en mente, me ha tomado el tiempo necesario lanzar un segundo producto.
Quiero asegurarme de que cada uno de ellos no solo sea efectivo, sino que también ofrezca una experiencia tangible y medible. Pero no se preocupen, pronto escucharán más sobre el próximo lanzamiento. La espera valdrá la pena, porque lo que viene tiene mucho más de lo que pueden imaginar.

Escuchar a Pura es entender que la grandeza no siempre grita; a veces, simplemente susurra. En cada paso de su historia, queda claro que la fe, la pasión y la constancia son fuerzas imparables cuando se entrelazan con propósito. Beia no solo es una marca; es el reflejo de una vida guiada por la intuición, la autenticidad y la certeza de que los sueños, cuando se cultivan con amor, encuentran siempre su manera de florecer.








