Por Pamela Toribio Ilustración Jesadaphorn

 

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¿Alguna vez te has puesto a pensar en cómo identificar señales de alerta en tu relación de pareja?

 

Y no solo eso, sino de saber discernir entre un problema grave y una posible exageración del asunto. 

 

A continuación, la terapeuta sexual y de pareja, Yanersy Gil, nos ayuda con este problema. Con esta guía, sabemos cuándo realmente las banderas rojas están ganando terreno. Y sobre todo, cúando hacer un stop para conversar con la pareja o buscar ayuda con un especialista. 

 

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Señales de alerta

 

¿Cuáles son las señales de alerta que debo saber?

 

Señales de alerta

 

  • Cuando se hablan, pero no se comunican. 

Es importante que sepas que aunque tu pareja inicie la conversación con un tono de voz bajo y tranquilo, si la misma está cargada de críticas o sarcasmo, es claro que las cosas no terminarán bien aunque se intente ser agradable en el proceso. En ocasiones tendemos a justificar este tipo de comportamiento, pero la realidad es que es un tipo de violencia.

 

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  • Las críticas

Es normal que existan aspectos que no te agraden de tu relación, en cambio, es necesario saber diferenciar una queja de las críticas destructivas. Gil expuso el ejemplo de cuando dices: “estoy muy enfadada porque anoche no lavaste los platos, dijimos que lo haríamos por turno”; esto es una queja. Sin embargo, si dices “¿por qué eres tan distraído? No soporto tener que fregar siempre cuando te toca. ¡Nada te importa!”, es una crítica destructiva que puede generar discusiones.

 

  • El desprecio

Envenena las relaciones porque siempre implica disgusto. Aumenta siempre el conflicto, en lugar de favorecer la reconciliación. “Lo podemos identificar porque va desde el sarcasmo, escepticismo, insultos y hasta gestos como el de poner los ojos en blanco”, explica la terapeuta de parejas.

 

  • La actitud a la defensiva

Cuando nuestra pareja siempre está a la defensiva es un claro indicador de que no reconoce sus faltas y, por ende, no le interesa trabajar en ellas. Estas personas tratan de culpar al otro, lo que en esencia significa “el problema no soy yo, eres tú”. Esta actitud solo agrava el conflicto y puede resultar peligrosa.

 

  • La actitud evasiva

Este tipo de persona actúa como si no le importara lo que el otro dice, en ocasiones no escucha ni emite señales, como el contacto visual o afirmaciones.

 

  • Abrumo

Cuando la forma negativa de uno de los miembros de la pareja, ya sea a través de la crítica, el desprecio o la actitud a la defensiva es tan frecuente que la otra persona se siente conmocionada e indefensa. Y mientras más abrumado está, más alerta se encuentra el otro ante las señales que indican que su pareja está a punto de estallar de nuevo. Lo único que se piensa es en protegerse y salvarse de los ataques. Y la forma de lograrlo es distanciándose emocionalmente de la relación.

 

  • Los malos recuerdos

Si la negatividad se apodera de una relación, no solo el presente y el futuro se ven afectados, sino que hasta el pasado influye, siendo esto una clarísima señal de que van por muy mal camino, la historia se escribe de nuevo, para peor. Ahora ella recuerda, que él llegó media hora tarde a la ceremonia, o él insiste en el tiempo que ella pasó hablando con uno de los invitados de la boda o “coqueteando” con sus amigos. En el otro extremo están los que ni se acuerdan de su historia, se ha convertido en algo tan poco importante o tan doloroso que han dejado que se desvanezca.

 

  • La falta de respeto

Un valor fundamental en las relaciones humanas es el respeto, y la transgresión al derecho del otro es una señal clara de que nos estamos aproximando a una relación disfuncional. Las faltas pueden ir desde hacer comentarios alusivos a la ropa que no deberías usar, solo porque a tu pareja no le parece, o hacer comentarios despectivos acerca de tu pareja.

 

  • Las discusiones

Tener diferencias en las relaciones es algo totalmente normal, que compartan puntos de vista diferentes ante algunos temas, pero cuando éstas se vuelven una constante en la relación, al punto de que se prefiere no conversar por miedo a la discusión, es un indicio de que estamos frente a una alerta en nuestra dinámica de pareja.

 

  • La dificultad en la intimidad

La intimidad en la pareja puede verse afectada debido al ciclo en que se encuentra la relación. Por ejemplo, la llegada de los hijos, la pérdida de un empleo, o la muerte de un ser querido. Cuando uno o ambos miembros pierden el interés de tener un encuentro, se está ante una situación que debemos atender urgentemente. Esto aplica a nivel de comunicación por igual.

 

  • Las prohibiciones

Una señal que algunos pasan por alto, por ser vista como insignificante o entender que la otra persona lo hace porque “nos quiere”. Frases como: “No te pongas esa ropa”, “No hables con fulano/a”, “No vayas a tal lugar”, “No te expreses de tal manera”, entre otras, pueden convertirse en abuso psicológico.

 

  • La falta de un proyecto de vida en común

Cada pareja lleva su ritmo, pero es lógico esperar la evolución de la misma, que a través del tiempo, podemos ver que de enamorados se pasa a novios. Luego deciden casarse, tener hijos o no, según sea su decisión, y/o tener otros proyectos en común. Cuando una relación pasa muchos años en una etapa, estamos ante la posibilidad de un rediseño de la misma o en su defecto, de su fin.

 

  • Desequilibro entre el dar y recibir

Según el psicoterapeuta Bert Hellinger, en toda relación sea cual sea su forma (amor, amistad…) debe existir un equilibrio. Este autor sustenta que tanto si damos como si recibimos en exceso ponemos en riesgo nuestra relación de pareja y a nosotros mismos. Es posible que al que se le dé más se empequeñezca y se le otorgue el rol de un niño que hay que proteger, y a veces estas son las personas que terminan la relación, llegando a sentir incapacidad de compensar a su pareja.