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10 dichos de madres dominicanas que moldearon nuestra infancia

10 dichos de madres dominicanas que moldearon nuestra infancia

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Hay una sabiduría ancestral que no se aprende en libros ni se enseña en la escuela, se transmite a gritos desde la cocina, con una chancleta en la mano o en medio de una mirada que lo dice todo. Hablamos, por supuesto, de esos dichos que las madres dominicanas, esas mujeres que con pocas palabras y mucho carácter nos han educado, corregido, motivado y hecho reír (después de llorar, claro).

En este mes de las madres, rendimos homenaje a su peculiar forma de amar con estos 10 dichos de madres dominicanas que han pasado de generación en generación, y que probablemente tú también repitas hoy… aunque juraste que nunca lo harías.

1. “¿Y si fulanito se tira de un puente, tú también te vas a tirar?

La frase oficial contra la presión social. Bastaba con mencionar que un amiguito podía hacer algo para que ella activara este clásico. Las madres dominicanas siempre supieron cómo cortar una conversación con lógica infalible… y con algo de dramatismo.

2. “¡Aquí no se hace lo que tú quieras, se hace lo que yo diga!”

La jerarquía en casa era clara. Esta frase marcaba el final de toda negociación. Cuando ella hablaba, se acababa el debate. Democracia no, dictadura maternal sí.

3. “¡Mientras tú vivas bajo este techo…!”

El inicio de cualquier discurso que justificaba reglas que no se discuten. Esta oración suele tener finales variables: “…tú haces lo que yo diga”, “…aquí no entra nadie a dormir” o “…se come lo que haya”.

4. “¡Usted no paga casa!”

¿Querías opinar sobre algo? ¿Pensaste que tenías voz y voto? Esta frase era la realidad cayéndote encima con sabor a arroz con habichuela. Era su manera de recordarte que tu independencia todavía estaba en veremos.

5. “¿Tú crees que el dinero crece en los árboles?”

Se utilizaba con frecuencia cuando rompías algo, pedías un juguete nuevo o usabas mal el champú. Las madres dominicanas siempre han sido economistas sin diploma, capaces de estirar un peso como si fuera chicle.

6. “¡Te voy a dar una razón pa’ que llores de verdad!”

Una joyita pedagógica de la vieja escuela. Venía justo después del berrinche. Y sí, funcionaba. Parabas de llorar en tres, dos, uno…

7. “Las ovejas mansas se maman las tetas de ellas… y las ajenas”

Las madres siempre nos hacen recordatorios tipo, si tú te portas bien, calladita, sin hacer bulla y sin armar show, no solo te ganas lo tuyo… ¡también te ganas lo de los demás! Esta frase es un clásico en modo “refrán de campo” que mamá suelta cuando quiere que tú elijas la paz y no la guerra.

8. “¡Yo no soy tu amiguita!”

Advertencia directa al ego adolescente. Se decía con tono firme, casi como un hechizo que te dejaba tieso. Mamá no buscaba ser “cool”, buscaba respeto.

9. “El que quiere moño bonito, aguanta jalone”

Como hijas de buenas dominicanas nos llevaban semanal al salón y este dicho seguro lo escuchaste con el secador, con el blower, con el peine caliente. Pero también aplica para la vida: todo lo bueno cuesta. Para tener resultados, hay que pasar por el fuego… o por lo menos por el salón.

10. “¡Llévate de mí, que yo tengo más calle que un concho!”

Una lección de vida resumida en una frase. Las madres dominicanas siempre tuvieron un radar para detectar malas compañías, decisiones dudosas y noviecitos sospechosos. Su sexto sentido era —y sigue siendo— infalible.

Bonus: “¡Coge consejo para que no cojas pela!”

Una advertencia sabia que hoy, como adultos, entendemos mejor que nunca.

Las frases de mamá son más que palabras: son recuerdos, enseñanzas y parte de nuestra identidad cultural. Nos formaron con firmeza, pero también con amor. Y aunque en su momento nos hicieron rodar los ojos o hasta llorar, hoy las recordamos con una mezcla de risa, respeto y nostalgia. Porque al final del día, nada se compara con el amor de una madre dominicana… ni con sus dichos.

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