Michelle Obama ha seguido clases de tai chi en Chengdu (China),practicado la percusión tradicional ante un templo japonés y conquistado las redes sociales sin salir de casa gracias a un vídeo de su rutina en el gimnasio. Sus bailes espontáneos en ceremonias de bienvenida por todo el mundo forman parte de una diplomacia exquisitamente diseñada. Ahora, tras más de un lustro centrada en iniciativas domésticas, la primera dama estadounidense puede presumir de su propia iniciativa global para la educación de las niñas, que llevará esta semana a Reino Unido e Italia.

“En todos mis viajes he visto una y otra vez cómo los jóvenes, especialmente las niñas, son empujadas hasta lo más hondo de sus sociedades”, dijo durante la presentación de la iniciativa en su última visita a Asia, con paradas en Japón y Camboya. “No puedo quedarme sentada y aceptar las barreras que deben superar para cumplir sus sueños”.

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Los presidentes de EE UU han dedicado tradicionalmente su segundo mandato a la política exterior. La estrategia, que tiene como objetivo sellar el legado internacional del mandatario, ha sido adoptada también por la primera dama. La esposa del presidente inicia este lunes una visita oficial a Europa para promocionar su proyecto Let Girls Learn.

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