El espectáculo del entretiempo se ha convertido en un plato imprescindible en el banquete del Súper Bowl y no un mero bocadillo.

Este año se presentó Katy Perry junto al guitarrista de rock Lenny Kravitz, prolongando la tradición de artistas de renombre que ha incluido a Bruce Springsteen, The Who, Prince, Madonna y Bruno Mars, además de Red Hot Chili Peppers el año pasado.

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Y por supuesto todos recuerdan el pezón que mostró Janet Jackson cuando actuaba junto a Justin Timberlake en 2004.

El espectáculo de medio tiempo estuvo lleno de efectos visuales de colores brillantes y llamativos, ilusiones y luces. Fue un éxito principalmente por otras personas, incluyendo a la enérgica Missy Elliott, y los efectos con tecnología de avanzada.

La estrella pop comenzó su presentación sobre un felino robótico, su vestuario tenía un diseño de flamas. Parecía estar segura y con la confianza necesaria para enfrentar el gran escenario, su voz sonaba fuerte, por encima de lo que parecía una pista pregrabada.

Después el escenario cambió a una vibra futurista para la pieza con toques electro «Dark Horse» y a una playa para «Teenage Dream» y «California Gurls». Para esas piezas Perry lució un conjunto de colores rodeada de personas disfrazadas de pelotas de playa, tiburones y palmeras, mientras que junto al escenario había una iluminación azul que simulaba agua. El resultado fue como salido de un video musical.

Perry dependió demasiado en el espectáculo en vez de su propio talento. Eso quedó en claro cuando Lenny Kravitz la acompañó para una versión rockera de «I Kissed a Girl», en el que él se llevó la atención con su guitarra.

La presentación de 12 minutos se convirtió después en un «Show de Missy Elliott» cuando la rapera huraña llegó al escenario al comienzo de «Get Ur Freak On». Una década después, la canción sigue sondando como un hit y Elliott rapea como una veterana.

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Perry acompañó a Elliott, tratando de bailar a su lado, pero se retiró como una estudiante perdida en una clase de danza. Se puso una camiseta de fútbol extragrande y llamativa, pero no tenía onda. Elliott se llevó el show con su interpretación de «Work It» y «Lose Control».

Perry terminó la presentación con un vestido brillante mientras la elevaban en el aire para interpretar «Firework» al tiempo que, muy a modo, brillaban sobre ella unos fuegos artificiales.

Ese no fue el único momento intenso. Antes de que el juego comenzara en Arizona, la estrella de «Frozen» Idina Menzel logró una interpretación extraordinaria del himno nacional.

Menzel parecía segura, vestida toda de negro, interpretando lo que había asegurado que sería una presentación sin pistas. Tras la última nota dijo emocionada: «¡Sí!».

«No quería correr», dijo Menzel en una entrevista tras la presentación. «Quería entrar en el momento y conectar con la canción que estaba interpretando, no dejarme llevar con la grandeza y la emoción. Conectar y cantar desde mi corazón».

Su presentación llega un mes después de que la actriz ganadora del Tony fuera criticada por su interpretación de «Let It Go» durante el programa especial de Año Nuevo «Dick Clark’s New Year’s Rockin’ Eve». En algún momento el público del Súper Bowl abucheó fuerte, pero eso fue porque apareció en una pantalla el entrenador de los Patriots Bill Belichick.

Cuando le preguntaron si los abucheos la distrajeron Menzel dijo: «Sabía que había hecho la nota bien así que no me preocupaba que fuera yo».

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John Legend puso el ritmo al interpretar «America the Beautiful». Su canción fue perfecta mientras tocaba el piano antes del partido entre los Seahawks de Seattle y los Patriots de Nueva Inglaterra.