En el mundo del tenis se inició a la edad de ocho años como recoge pelotas del Centro Español de la ciudad que le vio nacer y crecer, Santiago de los Caballeros. La historia de su entrada a este escenario es muy peculiar: “Mi padre lo hizo para mantenerme ocupado porque siempre estaba peleando con mis hermanos, era muy hiperactivo, los molestaba mucho”, recuerda entre risas. Allí, en su tiempo libre, tomaba una que otra raqueta prestada, y fue así como poco a poco comenzó a interesarse por esta disciplina.

Desde muy joven y en un país como el nuestro, donde el tenis no es un deporte tan popular como el béisbol o el baloncesto, Víctor tuvo muy claro que quería dedicarse profesionalmente a éste; pasaba horas jugando con sus compañeros, con mucho de los cuales mantiene al día de hoy su amistad. “Fue lo que vi todo el tiempo como deporte y prioridad. Pensé en un momento que si no podía vivir de esto como jugador, podría siendo entrenador; lo ejercí durante un buen tiempo”, nos cuenta en una entrevista exclusiva para Pandora.

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Su formación es bastante completa, y como bien expresa, ha sido como escalar una cima. “He tenido la oportunidad de ser bolerito, jugador juvenil, entrenador y ahora jugador profesional, lo que me ha dado una visión más amplia de todo lo que trae consigo este mundo, donde para cualquier jugador profesional es de suma importancia la persona del entrenador”. Pero va más allá al incluir su equipo de trabajo completo (entrenador físico y manager). “Es un conjunto. Se puede tener el talento como deportista, pero sin su ayuda el éxito no se logra”. Sobre estos aspectos y de su vida personal conversamos.

Tu caso es muy particular, pues has conseguido todos tus logros tenísticos después de los 30 años, ingresando al Top 100 por primera vez a los 33 años, y al Top 50 a los 34, edad en que la mayoría de los tenistas ya están retirados. ¿Ha sido difícil? ¿Qué se siente? Quizás para mí sea mucho más especial que para otro jugador que haya empezado su carrera a los 18 años, y que a los 24 estuviera entre los mejores 50 del mundo. Es veinte veces más satisfactorio que para cualquier otro jugador, pues con casi 27 años retomo el juego a modo profesional, con todas las ganas, adversidades económicas y la falta de entrenadores que esto implica. En aquel entonces me mantuve entre los mejores 200 del mundo, pero en el 2012 me lesiono y duro siete meses fuera de la cancha. Sin embargo, tras dicho percance ha sido muchísimo más satisfactorio saber que regreso a los 33 años, destacándome en gran manera y ahora, tener un 2015 entre los mejores 50 del mundo. A mi edad, siento un gran orgullo y placer en pertenecer a esa élite, aunque siempre he dicho que la edad es un simple número; todo lo que uno considere hacer y se sienta con la voluntad física y anímica, creo que es posible. Hoy por hoy me siento de 25 (risas). El tenis me ha abierto muchas puertas, ha marcado una historia en mí.

¿Qué significado tiene un reconocimiento para ti? Sin importar en qué parte se encuentre, el sueño de todo tenista es ingresar a la lista de los mejores 100 del mundo. Para mí es de gran valor este tipo de reconocimiento. Significa todo, desde un sueño, una meta; algo que para dominicanos quizás era imposible de alcanzar. Es un honor ser el primer dominicano en la competencia Roland Garros, en Wimbledon; y que ha ganado un título de ATP.

De todos los campeonatos en los que has participado, ¿cuál consideras ha marcado un antes y un después en tu carrera? Uno de ellos, la tercera ronda del US Open, en agosto del pasado año. Pero sin duda alguna, lo que ha marcado toda mi carrera es el título de la ATP de Quito; el sueño del muchos. El placer que se siente al levantar una copa de la ATP es lo máximo, es como subirse al pódium cuando ganas las Olimpiadas o los Panamericanos.

 ¿Cómo evalúas la realidad del tenis dominicano? ¿Qué nos hace falta? Siendo sincero, considero que estamos en el mejor momento del deporte dominicano. Nuestro tenis ha tenido una repercusión mundial bastante amplia. Por primera vez un tenista dominicano jugó la Copa Davis en el Play Off del Grupo Mundial, donde estuvimos por encima de España y países más avanzados que nosotros, mezclados con los de gran tradición tenística. Pero detrás de esta realidad no estamos haciendo las cosas como se debe. Todavía mucho de estos resultados caen sobre mis hombros, por ejemplo. Falta mucho para lograr lo que al momento he obtenido, y para que en unos 10 años haya al menos cinco jugadores dominicanos en el Top 100. Pero tengo la esperanza de que las cosas se transformen.

¿Cuál es tu rutina de entrenamiento? Es bastante fuerte, entreno de seis a siete horas diarias. La fase de pretemporada es la más intensa, ya que durante los torneos realizo ejercicios sólo a modo de mantenimiento.

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 ¿Y de alimentación? El régimen también es riguroso. Mucho más porque me encanta comer bien. Cuando estoy de vacaciones, por ejemplo, me la paso en casa comiendo. Me encanta lo que cocina mi mamá. Pero ahora que estoy entrenando tengo que alimentarme bastante sano, nada frito ni harinas. Comer saludable es parte fundamental en la vida de todo atleta. Me aprovecharé del día de Navidad para comer lo que quiera (risas).

 ¿Qué haces en tu tiempo libre? Me encanta pasármelo relax, compartir con los amigos y la familia. La verdad que no hago mucho, pues uno por lo regular termina muy cansado y lo menos que quieres es ir a la disco (no recuerda la última vez que fue). 

¿Cómo anda Víctor en el amor? Ando muy bien, soltero hace un año y dos meses. Terminé una relación de cinco años, no fue fácil. Es difícil encontrar una persona que entienda nuestro estilo de vida, todos los viajes que esta carrera implica. Ahora estoy viviendo y disfrutando el momento, contento como estoy, aunque no descarto la posibilidad de una nueva relación. No la ando buscando como loco pero si llega, bienvenida sea.

Tú que viajas tanto, ya en un ámbito más social, ¿cómo percibes al país? Es preocupante cómo estamos viviendo. Este es un país divino, de muy buenas personas, pero estamos en un momento crítico, la delincuencia nos está arropando, la educación de la gente en la calle no es la mejor… nadie respeta los derechos del otro. Un ejemplo vivo es el tráfico. ¿Por qué no organizarnos? Vivimos una época donde  a nadie le importa nada.

Y en cuanto a la moda, ¿cómo defines tu estilo? Soy de cada ocasión, quizás más sport porque es lo más cómodo. Si fuera por mí andaría en shorts todos los días, hasta en la disco, claro, si lo permitieran. Me encanta la moda, su versatilidad.

 ¿Qué importancia tiene la imagen para ti? ¡Mucha! Aparte de que uno debe verse y sentirse bien, debe de estar claro de que uno representa algo, sea trabajando para una empresa o a modo personal. Ante esto es vital ir acorde a nuestra edad, lo que no implica verse anticuado. 

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