Ahora también podrán leerla, ya que Pandora logró conseguir de sus manos y su corazón, un tesoro: lo que le diría “a la muy joven Yoly”.  

 

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Te darás cuenta que la vida no es lineal y que en cada pico y valle encontrarás lecciones que aprender y alegrías que contar. Sé valiente y esforzada, vas a poder subir las cuestas difíciles y encontrar descanso en las planicies. En cualquier caso, extiende la mano: alguien puede necesitarla.

 

1 Deja pasar la ofensa y no ofendas tú. Cuando te hieran con palabras y actitudes no las retengas, déjalas que corran y desagüen sin que te mojes. Les vas a quitar poder desde el momento en que pasan de largo y no se quedan en ti, porque no hay ofensa que sea más importante que guardar limpio tu corazón.

 

2 Esto también pasará (todo, lo que sea que esté sucediendo, pasará y se superará).

 

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3 Todo lo que te han dicho de los hijos, bueno, se quedaron cortos. ¡Es muchísimo mejor que lo que te cuentan!  Eso sí, ten pendiente que más allá de la noción romántica de la maternidad hay un trabajo inmenso y constante. Cuando los tengas, no te canses, bendice a tus hijos en todo momento y abrázalos mucho. Que sientan tu amor cada día. Esa reserva de cariño la van a necesitar en la vida.

 

4 Si intentas tener todo bajo control, te vas a frustrar muy fácilmente. En realidad es poco lo que podemos controlar. Enfócate en ganar la batalla más importante, la lucha contigo misma por ser mejor ser humano cada día. 

 

¡ánimo!

Vas a encontrar muchos obstáculos solo por ser mujer.  Tratarán de menospreciar tu capacidad y esfuerzo a veces de manera frontal, otras veces de manera mucho más sutil. Ignora eso, no des cabida a los chismes (solo buscan desenfocarte de tu objetivo), y sigue adelante.

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