Acerca de cómo se inicia en el mundo del fútbol y como profesor de niños, nos cuenta que ambos son su pasión. “Un día, hablando con mi esposa (Techy Fatule), me preguntó qué en realidad me gustaba, que eso era lo que debía hacer. A lo que respondí que era el fútbol y los niños. En consecuencia me sugirió dar clases como una forma de unir ambos gustos. Y la verdad es que me encanta, lo disfruto muchísimo”. Aclara que para esto hay que ser divertido, convertirse en el ídolo de los pequeños,  quererlos, cuidarlos. “Ellos se darán cuenta y disfrutarán sus clases al máximo”, sostiene.

La vida lo ha premiado con el regalo de ser padre de Dylan. “Es la experiencia más increíble del mundo. La vida me cambió hace dos años y 7 meses con su nacimiento. Todo lo que hago lo hago pensando en esa pequeñita persona. Quiero que mis hijos me recuerden como su mejor amigo, el que siempre estuvo ahí paro ellos y nunca los defraudó, el que los protegió, su súper héroe”. Salir a “montear” con Dylan en busca de animales está dentro de sus pasatiempos favoritos.

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Para David,  casado con Techy desde el 2011, la mujer juega un papel fundamental en nuestra sociedad actual. “Hay muchas mujeres destacándose en diferentes ramas, los hombres deberíamos darle su mérito y trabajar junto a ellas, aprendiéramos mucho”.

 

¿Algún talento escondido? Creo que no. Me dicen que soy bueno escuchando, pero no es verdad que estudiaré psicología (risas).

Proyectos futuros… “Muchos sueños que espero plasmarlos pronto en papel y convertirlos en realidad”.