En una oportunidad, el filosofo chino Confucio manifestó: “Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida”. Y con él estamos totalmente de acuerdo. Ahora bien, no siempre es el caso. En ocasiones, las responsabilidades laborales pueden ser una carga que muchos no pueden sobrellevar por múltiples razones.

En la oficina transcurre gran parte de nuestro día, podríamos decir que es nuestro segundo hogar. Allí pasamos todo el tiempo sentados, en una sola posición y repitiendo siempre los mismos movimientos, sin saber que estamos perjudicando nuestra salud. Algunas zonas que se pueden ver afectadas son el túnel carpiano, los ojos, la espalda…

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Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cuarto factor de riesgo de la mortalidad a nivel mundial es la inactividad física, tomando como referencia que aumenta el riesgo de aparición de enfermedades del trabajo (citadas anteriormente), además de otras como obesidad, osteoporosis, diabetes, problemas cardíacos, hipertensión, etc.

Este año, el Día Mundial del Corazón se dedica a exponer lo mucho que nuestros ambientes pueden impactar en e incrementar los factores de riesgo de ECV.

Con frecuencia, la sociedad “culpa” el estilo de vida del individuo ante este tipo de enfermedades, pro los ambientes en que vivimos, trabajamos y recreamos pueden tener un efecto enorme en nuestra capacidad para tomar decisiones correctas a favor de nuestra salud.

Por esta razón, La Federación Mundial del Corazón insta a los lugares de trabajo, escuelas y hospitales para convertir sus entornos en zonas donde la gente pueda cuidar su corazón. Aquí hay algunas maneras simples para llevarlo a cabo.

Factor predominante. Estudios apuntan la relación directa entre el estrés y un aumento del riesgo cardiovascular; sin embargo, hasta el momento, pocos han profundizado en los mecanismos que intervienen en esta asociación. Una investigación publicada en la revista “European Heart Journal” aporta nuevos datos: el estrés laboral ‘ataca’ al corazón por dos frentes. Por un lado, activa procesos neuroendocrinos que pueden perjudicar la salud coronaria y, por otro, favorece la práctica de hábitos poco saludables, como el tabaquismo.
 Este trabajo, dirigido por Tarani Chandola, del University College de Londres, realizó un seguimiento durante aproximadamente 12 años a 10.308 funcionarios británicos. A través de varios cuestionarios y análisis clínicos, un equipo de investigadores evaluó, entre otras variables, los niveles de estrés a los que cada individuo estaba sometido en su trabajo, sus hábitos alimentarios y de ejercicio o si habían padecido algún problema cardiovascular.
Los resultados de su trabajo mostraron que el estrés crónico en el trabajo se relacionaba con un aumento considerable del riesgo cardiovascular. Esta asociación era más acusada en individuos activos menores de 50 años.
 

Plan de acción. La Federación Mundial del Corazón destaca que el lugar de trabajo es un espacio estratégico para incentivar la adopción de hábitos saludables que prevengan la aparición de las enfermedades cardiovasculares. “Los factores de riesgo cardiovascular son alarmantes. Por ese motivo es muy importante cuidar la salud también en los espacios laborales, donde pasamos un tercio de nuestro tiempo. Incentivar el consumo de frutas y verduras; desalentar la ingesta de alimentos altos en azúcares, sal y grasas; garantizar un ámbito de trabajo 100% libre de humo de tabaco y facilitar espacios para la práctica de actividad física, son algunas de las políticas institucionales que contribuyen a mejorar la calidad de vida de las personas y a reducir los riesgos para el corazón”.

Según un estudio realizado por la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud, cuando las instituciones implementan ambientes laborales 100% libres de humo de tabaco se reduce hasta un 30% el consumo de cigarrillos entre los fumadores. Otro estudio indica que la promoción del consumo de frutas y verduras en el trabajo aumenta un 38% el consumo de estos alimentos entre los empleados durante el almuerzo. Además de favorecer la adopción de hábitos saludables entre los trabajadores, las instituciones que fomentan programas de promoción de la salud en el trabajo obtienen otros beneficios como una mejora en los indicadores de productividad.

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“De acuerdo con la Asociación Americana del Corazón, no se ha descubierto todavía si el estrés actúa como un factor de riesgo independiente, pero sí es sabido que contribuye al fortalecimiento de otros agentes, pues coadyuva a que los niveles de presión y colesterol se incrementen”.