Encargada de la concepción y portadora de vida. Género fuerte, resuelto y osado, según la Real Academia de la Lengua. En su trayectoria de vida han demostrado ser fieles luchadoras, lo que les ha garantizado la posición que hoy tienen. Dentro de millones de ellas se ha destacado la periodista Elvira Lora.

No sabemos si es paradoja de la vida, pero nace en 1975,  cuando la ONU a través de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, instó a organizar la primera conferencia mundial sobre la mujer en ocasión del Año Internacional de la Mujer.

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Desde pequeña tuvo determinación. Su madre dice que a los cinco años decía que quería ser astronauta. Incluso su padre le regaló la Barbie astronauta, pero al ver la transmisión en vivo de la explosión del transbordador Challenger, de manera contradictoria no le gusto lo ir a la luna, sino que le llamó la atención cómo los periodistas en ese momento contaban la historia. Desde entonces empezó a contar cuentos y hacer revistas, jugando a ser escritora y a escribir artículos para la prensa.

En el camino de la comunicación

Su trayectoria profesional inició desde muy temprano.  En su infancia, en Santiago de Veraguas, Panamá, dirigió el periódico estudiantil del Colegio San Vicente de Paúl. Tuvo la oportunidad de entrevistar a personas del gobierno municipal y a integrantes de la comunidad aborigen de la localidad. Sus acciones provocaron que en secundaria ganara concursos en el área de los cuentos. 

Más tarde, en su primera incursión laboral, trabajó en la enseñanza de niños y niñas de preescolar, lo cual hacia conjunto a la actuación de teatro comunitario. Hoy en día se ha destacado como guionista de radio y televisión, ha desarrollado campañas para la incidencia comunitaria y festivales audiovisuales. Dedicándose puntualmente al desarrollo de proyectos editoriales, periodísticos  y literarios, incorporándose desde hace 10 años a la vida académica. 

Se ha destacado por ser  una mujer  con corazón de servicio y entrega, a quien sus amigos le hacen llamar “la hormiga atómica” por su constante movimiento, valentía y esfuerzo. Pero esto no quita que ha tenido que superar barreras, lo que denomina como “techo de cristal”. Sin embargo eso no la ha detenido, Lora se ha revestido de fortalezas, sabiduría y poder para salir adelante.

 

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Nos cuenta que aprender a lidiar con todas las agendas que impone el rol de ser mujer, es el mayor de los desafíos enfrentados. Es decir, “se espera que seamos buenas profesionales, buenas madres, buenas hijas, buenas amigas… que seamos exitosas; estoy segura que comparto esta berrera con todas las mujeres.” Dice Lora.

Explica que su mayor logro ha sido conocerse, poder encontrar, saborear y empoderarse de una corriente de pensamiento que le ha ayudado a dar una mirada crítica a la vida. Además de pensar en que  la mujer tenga igualdad de derechos  y ciudadanía, lo que ha estado oculto a través de la historia

La también catedrática de la PUCMM, tiene muy claro lo que es el periodismo. Es común que la gente piense que al entrar a la carrera todo será fácil y la fama caminara siguiéndole la sombra. Su visión va más allá del aplauso del público. “Lo primero, no se debe pensar que la comunicación sea una carrera para ser exitosa. Esta es una carrera para servir, para  ponerse los zapatos del otro, de la otra. Para contribuir con la construcción de imaginarios inclusivos”. Afirmó.

Lora sueña con un país solidario y democrático participativo. Donde la ciudadanía tenga iguales derechos. Ella cree que desde ese sueño la comunicación  puede ser una geografía para construir el país.

Conociendo a la Periodista Elvira Lora

Es hija de una maestra, Aidee de Jesús Peña, y de un ingeniero agrónomo, Manuel Lora. Su nombre proviene de sus dos abuelas, Elvira de parte del padre, con quien comparte reflexiones sobre la política cada vez que le visita desde Miami. Y, su abuela, Margarita (Margot) de parte de la madre, de quien siempre recuerda que despertaba escuchando en la radio la noticia de la época. Dice adorar a sus descendientes, Afredo Emmanuel Capellán Lora, quien ingresará a la Universidad a estudiar Arquitectura, Amelie Estefanía Capellán Lora, una niña curiosa que quiere ser “pintorera”, de cuatro años, y su sobrina, la pequeña Judith Marie Núñez Lora, la joya que su hermana Haydee Carolina Lora Peña le ha regalado. Tiene un hermano, con quien compartió mucho su infancia, y es la compañera de vida del publicista y cineasta Alfredo Capellán.  

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