Según René Sánchez Córdoba, es una célula viva la cual se nutre por medio de sus habitantes, premisa que ha llevado a un grupo multidisciplinario de jóvenes, en su mayoría arquitectos, a consumar un colectivo llamado LoCuS, cuyo objetivo principal es enfocar la transitoriedad y la lúdica como método para la participación de todas las personas en el diseño e interpretación del gran escenario colectivo, como ellos se refieren a las ciudades, y con esto nuestra propia realidad, utilizando como elemento protagonista los ladrillos de construcción de plástico, que constituyen uno de los primeros materiales con el que concebimos la arquitectura.

«Como colectivo asumimos la expresión: ‘Somos los lugares que habitamos’; es nuestro motor. Cada día el paisaje construido es dominado por el gris, en sentido literal y metafórico, pero ¿han notado que los juguetes para niños son generalmente muy brillantes y coloridos? Nos preguntamos por qué es así, dado que una gran parte de ellos son educados para vivir en las ciudades que los niegan, urbes donde sus espacios públicos lucen cada vez más deshabitados», cuenta Geovanny Vásquez, co-fundador de LoCuS.

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Conversando acerca del significado de su nombre, LoCuS proviene del latín «lugar». Y fue elegido porque todos los componentes significativos de la experiencia humana tienen un lugar, y en la medida en que esas experiencias se comparten, se teje y construye ese lugar colectivo que denominamos ciudad; invitándonos a jugar por medio de la inserción de piezas de Lego en fisuras de edificaciones, mobiliarios urbanos y aceras. 

Sus intervenciones pretenden contradecir y satirizar la seriedad superpuesta de las acciones llevadas a cabo en las ciudades, enviando el claro mensaje de que dentro de toda la rigidez que nos envuelve hay un montón de posibilidades para la constante práctica de la creación. 

LoCuS busca trabajar en los centros históricos de nuestras ciudades, generando un recorrido de “búsqueda” de las intervenciones, iniciativa que comparten con su igual en Venezuela, llamado Incursiones. Los ladrillos, además, no estarán fijos, para incentivar a que todo transeunte se motive a «jugar», modificando las composiciones.

«Lo que pretendemos por un lado es hacer hincapié en el aspecto participativo de la construcción de nuestras ciudades, plataforma tangible donde se desarrolla nuestra vida en sociedad. Queremos que niños y adultos, cuando vean las piezas en algún banco, se motiven a modificar eso que ven porque lo perciben como un juego. Pero en otro ámbito, pretendemos contribuir con la atracción de los ciudadanos hacia los centros históricos de nuestras ciudades. De ahí que nuestro accionar principalmente está orientado a la creación de rutas, originando así una especie de búsqueda del tesoro, donde cada intervención tendrá una breve descripción de la obra donde se encuentra», detalla Yina Jiménez, co-fundadora de LOCUS)

Su primera obra será en el parque Duarte de la ciudad de La Vega, junto a estudiantes de arquitectura de la la Universidad UCATECI, como parte de un taller que impartirá LoCuS, sobre la ciudad como escenario colectivo.

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