“De ellos hay que aprender su capacidad de tener una solución para cada problema, y en la mayoría de los casos, ahorrarse las quejas y el drama. Ellos ya están resolviendo el asunto cuando nosotras todavía estamos llorando y desahogándonos. Son mucho más prácticos, capaces de decir rápidamente lo que les molesta, mientras nosotras afirmamos que no tenemos “nada” cuando en realidad estamos molestas y nos ofendimos porque ellos no se dieron cuenta de lo que nos pasaba. Por otro lado, los hombres tienen hobbies, esto les permite relajarse y alejarse un poco de las presiones diarias; la mayoría de las mujeres no le damos la importancia real a este tema y nos sumergimos en las responsabilidades diarias. A mi entender es súper saludable tener nuestras propias actividades de distensión”.

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