Muchas dicen que se trata sólo de un proceso post-parto, sin darse cuenta que en dicho proceso han celebrado el primer año o incluso, la entrada a la adolescencia de sus hijos. Dar a cada cosa su lugar y su momento es posible. Vivir el placer tan intensamente como antes requiere en algunas ocasiones de dejar el rol de madre cerrada la puerta y asumir el de mujer y esposa. Virginia Pérez, psicóloga clínica y  terapeuta sexual y de pareja de Terapia Boutique nos responde algunas de las preguntas más frecuentes.

 

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¿Cuáles factores hacen que sea difícil desconectarse?

Si te refieres después de que nacen los hijos, para la mujer que se convierte más en madre que esposa es mucho más lento el proceso de desconectarse. El sólo hecho de pensar en qué estarán haciendo y que la necesitan, en muchas ocasiones hace que ésta no pueda disfrutar el momento con la pareja, pues siempre estará pendiente de la cría.

 

¿Cómo puede desbloquear su mente?

Sabiendo que hay tiempo para todo y que ese momento es el tiempo para la pareja. Que también ella merece disfrutar su relación con todo lo que la intimidad conlleva. Dejando los niños en un lugar seguro con una persona que esté pendiente de ellos, para que así mamá esté tranquila emocionalmente.

 

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¿Esto sucede sólo cuando se da a luz o puede darse a lo largo del crecimiento de los niños?

En muchas ocasiones hay mujeres que desde que dan a luz dejan de ser esposas y compañeras para ser madres todo el tiempo, y esto deteriora la relación. Lo ideal sería un equilibrio, y como no es una tarea sencilla, involucrar a su pareja en el proceso de crianza.

 

¿Es más difícil para la mujer que para el hombre adaptarse al sexo después del parto?

Va a depender del proceso y de la aceptación que tiene la mujer de su cuerpo junto con su autoestima. Aunque en esta etapa el deseo sexual disminuye en la mujer por dos razones, primero por el cambio hormonal (menos estrógenos) y segundo por el cansancio físico de cuidar al bebé. No obstante, esto puede variar con cada mujer ya que el momento  adecuado será cuando ella y él lo sientan, pues el período de recuperación después de haber dado a luz varía entre una mujer y otra. Pero en general, es más fácil que el hombre tome la iniciativa sexual con la mujer después del parto.

 

¿Es posible mantener la intimidad viva, aún cuando la mujer no quiera tener sexo? Claro, no sólo es coito, hay una inmensidad de cosas que podemos hacer para disfrutar el uno del otro. La intimidad no es únicamente el  sexo, va más allá, es un vínculo que se crea junto a tu pareja. Cuando hay intimidad hay confianza, honestidad, comunicación, respeto y amor. Es fundamental tener todo esto para que vuelva el deseo de uno para el otro.

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Para muchas, el solo hecho de estar amamantando no les permite estar presentes o disfrutar el acto sexual. ¿Qué se puede hacer en este caso?

Lo ideal sería que lo hicieran. Deben recordar que antes de ser madres fueron pareja, y no debemos de descuidar la relación, pero en esta etapa su compañero debe de tener paciencia y dar todo tipo de apoyo. Cuando se está amamantando hay una gran concepción entre el bebé y la madre, y muchas mujeres se enganchan olvidándose de todo lo demás. No deben de perder la creatividad, hay que mantener la llama del amor y la pasión encendida con pequeñas acciones tales como una ducha juntos después de dormir al bebé, preparar una cena romántica, darse un masaje mutuamente, ver una película, dejarle una nota con un mensaje diciendo lo especial que es para ti, entre otras cosas.

 

¿Cuándo se debe pedir ayuda?

Cuando las conversaciones –en caso que las haya– no presenten solución alguna, cuando haya un malestar emocional o cuando ambas partes no encuentran la forma de llegar a un acuerdo.

 

Estar presente

“Algunas personas no se dan cuenta de que para disfrutar del sexo, hay que prestarle atención. Te animo a que interrumpas el coito cuando te des cuenta de que tienes problemas para concentrarte en el presente, mires a tu pareja y le digas amablemente: ‘¿Te importa que vayamos más despacio y que volvamos a empezar, cariño?’ o ‘Mmm, no estoy en el estado de ánimo que pensaba. Mejor lo probamos en otro momento’”,  Marty Klein en su libro Sexo inteligente.